18-07-2026, 07:35 AM
(Última modificación: 18-07-2026, 07:39 AM por Alex Arceo.)
Y aquel pequeño punto era adornado por un monstruo que avanzaba con un paso continuo y des-quehacerado, la flojera infinita de alguien que perfectamente se habia rendido, los temblores cercanos debido a su peso y pisada solamente adornaban el simple hecho del andar en lugares tan concurridos de que era una odisea para los de su calaña, aun con el traje que reflejaba la justicia en su corazón y más aun después de llevar un tiempo en aquellos espacios, aun varias personas le observaban con odio o miedo… miedo a lo diferente y odio a lo desconocido, el gigante no daba más crédito a aquello puesto que después de tanto tiempo, habría entendido que no valía la pena.
Una asignación directa había sido entregada a manos del gigante, que si bien, comprendía que se trataba de una misión de captura, realmente no entendia ni una sola palabra de lo que el documento le ofrecía… a veces los marines ya ni se interesaban en entregarle la información, ya parecía que era suficiente darle algo y con sus “discapacidades” aun así completaría la tarea.
Lo habría hecho incontables veces, pero aquello no le daba derecho a nadie de tratarlo así, el ceño fruncido y la mirada fría era lo que el día de hoy el gigante representaba, aquellos pasos parecerían mas pesados y mas furiosos que de costumbre, ¿era por algo en especial?
El puerto podría decirse que en efecto era un lugar amplio de abarcar y difícil de transitar… pero ¿con una torreta de veinticinco metros? ¿con unos ojos dignos de un halcón? Y ¿con una memoria casi fotográfica? Aquello era como un juego de “Buscar a Waldo”… si Waldo tuviera sentido en este mundo, claro.
Sus ojos se clavaban en cada persona, en cada sujeto y en cada aspecto de la bahía, aquel monstruo era como que si hubieran soltado a los helicópteros (si esto tuviera sentido en este mundo) para cazar al maleante… era azul… era velludo… era seguramente un caballero con una enfermedad extraña que lo hacía tener ese semblante.
Curiosamente Alex no conocía a los giojyn, si no fuera por que el narrador sabe a lo que nos enfrentaríamos, no podríamos lanzar este pequeños, sabias que… sin causar daños a la trama, pero, bueno. El viento soplaba cálido en aquel espacio cercano al agua y realmente si tan solo aquel gigante supiera leer, sabría que su objetivo era algo tan llamativo que… a esas “alturas” ya lo debiese haber ubbee-cado…
Dos puños armados y una derecha adornada con un escudo, era extraño además notar que básicamente sus botas militares no eran solo eso, aquel brillo plateado denotaría “algo más” … era como que si oda la violencia innata que aquel monstruo podría generar estaba siendo presurizada por su corazón y estaría a nada de explotarle a alguien en la cara.
Una asignación directa había sido entregada a manos del gigante, que si bien, comprendía que se trataba de una misión de captura, realmente no entendia ni una sola palabra de lo que el documento le ofrecía… a veces los marines ya ni se interesaban en entregarle la información, ya parecía que era suficiente darle algo y con sus “discapacidades” aun así completaría la tarea.
Lo habría hecho incontables veces, pero aquello no le daba derecho a nadie de tratarlo así, el ceño fruncido y la mirada fría era lo que el día de hoy el gigante representaba, aquellos pasos parecerían mas pesados y mas furiosos que de costumbre, ¿era por algo en especial?
El puerto podría decirse que en efecto era un lugar amplio de abarcar y difícil de transitar… pero ¿con una torreta de veinticinco metros? ¿con unos ojos dignos de un halcón? Y ¿con una memoria casi fotográfica? Aquello era como un juego de “Buscar a Waldo”… si Waldo tuviera sentido en este mundo, claro.
Sus ojos se clavaban en cada persona, en cada sujeto y en cada aspecto de la bahía, aquel monstruo era como que si hubieran soltado a los helicópteros (si esto tuviera sentido en este mundo) para cazar al maleante… era azul… era velludo… era seguramente un caballero con una enfermedad extraña que lo hacía tener ese semblante.
Curiosamente Alex no conocía a los giojyn, si no fuera por que el narrador sabe a lo que nos enfrentaríamos, no podríamos lanzar este pequeños, sabias que… sin causar daños a la trama, pero, bueno. El viento soplaba cálido en aquel espacio cercano al agua y realmente si tan solo aquel gigante supiera leer, sabría que su objetivo era algo tan llamativo que… a esas “alturas” ya lo debiese haber ubbee-cado…
Dos puños armados y una derecha adornada con un escudo, era extraño además notar que básicamente sus botas militares no eran solo eso, aquel brillo plateado denotaría “algo más” … era como que si oda la violencia innata que aquel monstruo podría generar estaba siendo presurizada por su corazón y estaría a nada de explotarle a alguien en la cara.
Resumen
