03-08-2026, 06:14 AM
Necesitaba la fuerza necesaria para poder sobrevivir en ese fiero mar de tiburones. El Nuevo Mundo era ahora mismo demasiado para ella pero incluso en su desventajosa situación no quería rendirse. No se trataba de nada más que ese deseo de crecer y querer aportar; ser un oponente más que digno para el mariscal y su líder de escuadrón. Tanto Bambú como Kisuke eran muy duros para ella: Una diferencia abismal de niveles, ella era una pobre hormiga en comparativa, pero incluso así pudo ver que su compañero de entrenamiento permitió que su ataque le hiciese daño. No era algo que sucedió en el primer entrenamiento con Kisuke, ya que él decidió mostrarles la crudeza del mundo al que se encontraban; Pero ahora ver como su compañero estaba herido le hizo abrir ligeramente su boca en sorpresa, estaba un poco sorprendida, tal vez y le prestó demasiada atención al hecho de que esta era una de las pocas veces que había mostrado frutos en su entrenamiento contra ellos. Aún le faltaba demasiado como para considerarse a su nivel: Pero no estaba dispuesta a ceder, por eso su corazón latía con fuerza.
Era una emoción burbujeante desde el fondo de su ser que la recorría desde los pies a la cabeza. Estaba genuinamente sorprendida y un poco feliz, pero no por ello se iba a confiar: Este ataque fue el primero y ella, era consciente de que muchas heridas recibió su compañero de mayor gravedad como para dejarse intimidar por una pequeñez como esa. Este era solamente el inicio y la punta del Iceberg, aún tenía que recorrer un largo trecho para llegar airosa a la meta y caminar lado a lado con cada uno de sus compañeros en las batallas que se avecinaban.
La risa de su compañero, esa alegría desbordante que brotaba desde el fondo del ser ajeno la emocionó por dentro y casi, casi que también podría echarse a lanzar carcajadas. La risa de Bambú era contagiosa: Pero en lugar de caer ante ese impulso tan humano apretó un poco más los dientes y frunció ligeramente su ceño, quería mostrarle toda la determinación posible en el acto. Y en lo que suspiró: La distancia entre ambos se redujo tan pronto que no tuvo la oportunidad de verlo. Su corazón se sobresaltó, la enorme diferencia de niveles estaba tan presente y se sentía como una ola salvaje que venía desde la costa a arrasar con todo y arrastrarla en el medio del viaje: Ahora mismo debía prepararse para un ataque y sobrevivir o morir en el intento. Podía superar sus límites, tal y como su líder deseaba o rendirse, pero en su cabeza la única opción viable: Y ahora... los movimientos del mink dieron su fruto y un puñetazo directo fue directo a su torso. Ella a diferencia de otros logia era tangible y su habilidad logró que fuera "destrozada" con los fragmentos de hielo volando por la fuerza del impacto y la presión que ejerció su compañero, y aún así pudo sentir la fuerza de su compañero. Aunque no era un daño real: Pudo ver la molestia reflejada en un ligero quejido, pero lejos de asustarla todo lo que hizo fue motivarle a desear alcanzar una fuerza semejante a la de él. Por eso era una buena idea conocerlo, y aprender más de él.
— ¡¡Tu fuerza es realmente impresionante, mariscal, ru-ha!! ¡Es sin duda una oportunidad única tener la chance de que seamos hoy compañeros de entrenamiento! ¡¡Quiero ser fuerte, más fuerte aún!! ¡¡¡DEBO SUPERARME A MÍ MISMA Y ROMPER EL MURO DEL LÍMITE!!! —, sus palabras eran decididas, cargadas de intensidad y un rugido pequeño a comparación de lo que pesarían las palabras de él, pero que demostraban lo ansiosa que estaba por ser más capaz en este ambiente tan cruel.
No tenía tiempo para tomar distancia; otro golpe fue dirigido al brazo que sujetaba el arma y los siguientes a las partes del cuerpo que Bambú "destruía" y por su fruta se iban reconstruyendo, pero no podía permanecer así por siempre. Necesitaba algo. Una abertura así sea pequeña. Aunque tuviese su arma no podía atacar, así que optó por algo sencillo: Aprovechar la cercanía para usar el brazo derecho en un determinado intercambio de golpes, agachar ligeramente su postura; encorvándose y buscar hacer contacto con la conexión entre el pectoral derecho ajeno y su hombro, tocar con una mano y buscar expandir algo el hielo a partir de esa zona. Lo suficiente como para ganar tiempo y otra vez tomar distancia.
— ¡Ru-ha! ¡Lamento que haya llegado el invierno demasiado pronto, habrá que traer abrigos la próxima vez! ¡¡Nihahahaha!! —, esta vez, quiso darle algo de humor a la situación. Del mismo modo que él lo hizo antes.
Era una emoción burbujeante desde el fondo de su ser que la recorría desde los pies a la cabeza. Estaba genuinamente sorprendida y un poco feliz, pero no por ello se iba a confiar: Este ataque fue el primero y ella, era consciente de que muchas heridas recibió su compañero de mayor gravedad como para dejarse intimidar por una pequeñez como esa. Este era solamente el inicio y la punta del Iceberg, aún tenía que recorrer un largo trecho para llegar airosa a la meta y caminar lado a lado con cada uno de sus compañeros en las batallas que se avecinaban.
La risa de su compañero, esa alegría desbordante que brotaba desde el fondo del ser ajeno la emocionó por dentro y casi, casi que también podría echarse a lanzar carcajadas. La risa de Bambú era contagiosa: Pero en lugar de caer ante ese impulso tan humano apretó un poco más los dientes y frunció ligeramente su ceño, quería mostrarle toda la determinación posible en el acto. Y en lo que suspiró: La distancia entre ambos se redujo tan pronto que no tuvo la oportunidad de verlo. Su corazón se sobresaltó, la enorme diferencia de niveles estaba tan presente y se sentía como una ola salvaje que venía desde la costa a arrasar con todo y arrastrarla en el medio del viaje: Ahora mismo debía prepararse para un ataque y sobrevivir o morir en el intento. Podía superar sus límites, tal y como su líder deseaba o rendirse, pero en su cabeza la única opción viable: Y ahora... los movimientos del mink dieron su fruto y un puñetazo directo fue directo a su torso. Ella a diferencia de otros logia era tangible y su habilidad logró que fuera "destrozada" con los fragmentos de hielo volando por la fuerza del impacto y la presión que ejerció su compañero, y aún así pudo sentir la fuerza de su compañero. Aunque no era un daño real: Pudo ver la molestia reflejada en un ligero quejido, pero lejos de asustarla todo lo que hizo fue motivarle a desear alcanzar una fuerza semejante a la de él. Por eso era una buena idea conocerlo, y aprender más de él.
— ¡¡Tu fuerza es realmente impresionante, mariscal, ru-ha!! ¡Es sin duda una oportunidad única tener la chance de que seamos hoy compañeros de entrenamiento! ¡¡Quiero ser fuerte, más fuerte aún!! ¡¡¡DEBO SUPERARME A MÍ MISMA Y ROMPER EL MURO DEL LÍMITE!!! —, sus palabras eran decididas, cargadas de intensidad y un rugido pequeño a comparación de lo que pesarían las palabras de él, pero que demostraban lo ansiosa que estaba por ser más capaz en este ambiente tan cruel.
No tenía tiempo para tomar distancia; otro golpe fue dirigido al brazo que sujetaba el arma y los siguientes a las partes del cuerpo que Bambú "destruía" y por su fruta se iban reconstruyendo, pero no podía permanecer así por siempre. Necesitaba algo. Una abertura así sea pequeña. Aunque tuviese su arma no podía atacar, así que optó por algo sencillo: Aprovechar la cercanía para usar el brazo derecho en un determinado intercambio de golpes, agachar ligeramente su postura; encorvándose y buscar hacer contacto con la conexión entre el pectoral derecho ajeno y su hombro, tocar con una mano y buscar expandir algo el hielo a partir de esa zona. Lo suficiente como para ganar tiempo y otra vez tomar distancia.
— ¡Ru-ha! ¡Lamento que haya llegado el invierno demasiado pronto, habrá que traer abrigos la próxima vez! ¡¡Nihahahaha!! —, esta vez, quiso darle algo de humor a la situación. Del mismo modo que él lo hizo antes.
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Baúl de los recuerdos
