Baquella era un pueblo tranquilo y a la vez lleno de vida, las calles solían ser transitadas y el puerto era de los lugares con mas actividad, por eso la mínima alteración siempre era algo que destacaba. Estaba acabando de guardar mis cosas cuando comencé a escuchar un pequeño murmullo que no tardo en llamar mi atención, un grupo de niños apareció por las calles y acabo acercándose donde me encontraba.
Aun así no me moví ni me fui al escuchar la pregunta, baje la mirada a mi arco y volví a elevarla para verle – No, es una decoración. Me gusta llevarlo porque combina con mi ropa – Explique completamente seria haciendo además una pequeña pausa que acabo formándose en una sonrisa para que supieran que no hablaba en serio. Escuchaba sus preguntas y cada vez tenia más claro que no parecía que fueran a marcharse así que simplemente me quede escuchándolos como hablaban de aquella tal Cassandra.
Por un momento pensé que debía de ser alguien conocida de Baquella, pero cuando mas hablaban mas dudaba que siquiera ellos mismos la conocieran o supieran que parte de esas historias era de verdad. Rápida como el sol, podía romper piedras con los puños, golpear un árbol con tal fuerza como para derribarlo… pero sobre todo tuve que esforzarme por contener la risa al ver como intentaba imitar alguna de sus técnicas. Lo cierto es que no tenía ni idea de quién era, pero si tenía claro que aquellos niños la admiraban.
- Entonces es una mujer capaz de derrotar a un ejército entero ella sola – Comente finalmente mientras los observaba. No dije nada mas, había escuchado muchas historias absurdas en mis viajes y las afirmaciones de los niños eran claramente exageradas, aun así había algo que llamaba mi atención. No era la fuerza de Cassandra, si no por el motivo por el que todos parecían conocerla… alguien capaz de despertar tanta admiración debía tener una historia interesante y yo era débil a ellas.
Entonces como si mi propia curiosidad se hubiera mezclado con las intenciones de aquellos niños comprendí que querían encontrarla y que consiguiera convencerla de enseñarles a pelear. Durante un momento no pude evitar mirar al hijo de la familia Delapore - ¿Y cuánto pensáis pagarme por encontrarla? – Pregunte mirándoles mientras cruzaba mis brazos y al poco vi como sacaban unas pocas monedas por lo que suspire – Creo que me haría más rica aceptando comida que esas monedas – Hable negando ligeramente la cabeza.
Por un momento pareció que se desanimaban pero no tardaron en volver a hablar de ella y donde en teoría estaba según lo que habían escuchado, aunque no era demasiada información – Bueno… Lo intentare – Acabe diciendo y me despedí de ellos, no sabía si conseguiría encontrarla y aun menos convencerla de que les enseñara, eso era algo que dependía de Cassandra.
Mientras caminaba comencé a pensar en lo que me habían contado, probablemente más de la mitad de las cosas fueran mentira, aunque eso no significaba que quisiera comprobarlo. El camino hacia el faro fue tranquilo y no era muy complicado, a medida que me alejaba el ruido del pueblo era sustituido por el sonido de las olas y el viento mientras sentía como el collar en mi cuello se balanceaba suavemente por este. No tarde mucho en ver el faro a lo lejos y aun así no me detuve, continúe avanzando hasta el. No tenía ni idea de donde se encontraba Cassandra o si realmente estaría allí, ni siquiera si todo lo que me habían dicho era real… pero aun así quería conocerla y con un poco de suerte tendría una historia más que añadir a mi lista.
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