17-08-2026, 03:37 AM
El infante, al escuchar que aquella joven accedía a su desafío, tomó algo de aire sorprendido. El jamás se dejaría dar cinco golpes de un desconocido. ¿Tan fuerte era la gyojin? O tanto confiaba en sí misma? Quizás era otra bestia del combate como lo era aquel panda con el que entrenó.
El joven la siguió, arqueando su ceja derecha y izquierda mientras planeaba como lo iba a hacer. Lo bueno? Tenía cinco golpes gratis para dar. Por lo que lo más inteligente era atacar una misma zona para que una vez terminen aquellos 5 golpes el adversario estuviera algo más debilitado.
Al contrario de la rubia, el niño peli manco estaba bastante incómodo con el hecho de que hubiera tanta gente ahí presente. Por una parte le hacía sentir que formaba parte de algo grande, pero por otra se sentía intimidado. Tanta gente, tantos desconocidos. Cuantos intrusos más habrán que no hayan sido capaces de detectar? El gobierno se habrá percatado de esta reunión? Como sabía el muchacho que ninguno de los presentes era uno de sus antiguos enemigos? Además…algunos eran raros. Por qué estaban ahí? Muchos por haber sido esclavos o por historias trágicas. No le importaba demasiado, por ahora, le preocupaba más saber realmente qué hacía él ahí. Todo empezó como un juego y como una manera de sobrevivir pero…a momentos parecía dudoso lo de sobrevivir más al estar aquí, quizás se buscó más problemas. Lo de juego…el juego terminó en el momento en el que llegó a esta isla y se percató d ela magnitud de donde se había involucrado. Por suerte, el niño tenía una corazonada de que estaba haciendo lo correcto. Además, ha aprendido mucho des de que llegó aquí.
El joven escucho las palabras de la rubia y asintió entendiendo que debía presentarse de vuelta.
~~ajá, Entiendo, encantado Mizuki-san. Mi nombre es Kasui… y yo…soy…mmm…el futuro de la revolución (?
Dijo aquello aún que no muy seguro. Realmente no sabía muy bien por qué había dicho eso, el nombre de la tripulación le pareció muy genial como para poder combatirlo con un “hola, mi nombre es Kasui y acaban de llevarse a mis dos hombres a otra división” por lo que, dijo lo primero que se le pasó por la cabeza teniendo en cuenta su corta edad. Aún que, en parte lo veía así.
Una vez entraron dentro del lugar observo a su contraria hacer aquello. Mientras hacía todo esto se lo planteó seriamente. ¿Debería transformarse? Era un entrenamiento y, por lo que vio con el panda su forma híbrida no marcaría ninguna diferencia. Por ello mismo, prefirió guardarse aquella información y sobre todo aquel momento de vulnerabilidad en el que se transformaba.
Así mismo, el joven se colocó en guardia dando un paso hacia adelante con su pie izquierdo y ajustando en un poquito hacia el lateral su pie derecho, flexionando la pierna izquierda y estirando la derecha, esto lo haría para ponerse en una posición favorable y así abalanzarse hacia su contraria de un salto, mientras hacía esto, el joven sacaría su mangual de debajo de su túnica y tras un par de giros dirigió la punta del mismo (la bola de acero) hacia el rostro de la contrincante de manera ascendente, buscando darle un golpe en el mentón. Al hacer esto, dejaría un leve espacio descubierto entre su brazo y sus costillas pues el joven estaba acostumbrado a utilizar su cadena para pelear, apenas se estaba adaptando a aquella arma más pesada y distinta. Aquello no sería todo, pues, aquel ataque venía acompañado de un golpe con su mano izquierda. Este, fue utilizando su cadena, cadena que al golpear trataría de enrollar alrededor de su cuello.
Si, al niño le dio por ponerse a inventar. Qué momento mejor que un entrenamiento con un superior para probar cosas nuevas? Además, le gustaría empezar a pelear utilizando ambas manos, pero solo sabía pelear con una. Al contrario de con la mano derecha, mano que sostenía el mangual, el joven tenía su brazo izquierdo con la cadena en una posición mucho más sencilla para defenderse.
El joven la siguió, arqueando su ceja derecha y izquierda mientras planeaba como lo iba a hacer. Lo bueno? Tenía cinco golpes gratis para dar. Por lo que lo más inteligente era atacar una misma zona para que una vez terminen aquellos 5 golpes el adversario estuviera algo más debilitado.
Al contrario de la rubia, el niño peli manco estaba bastante incómodo con el hecho de que hubiera tanta gente ahí presente. Por una parte le hacía sentir que formaba parte de algo grande, pero por otra se sentía intimidado. Tanta gente, tantos desconocidos. Cuantos intrusos más habrán que no hayan sido capaces de detectar? El gobierno se habrá percatado de esta reunión? Como sabía el muchacho que ninguno de los presentes era uno de sus antiguos enemigos? Además…algunos eran raros. Por qué estaban ahí? Muchos por haber sido esclavos o por historias trágicas. No le importaba demasiado, por ahora, le preocupaba más saber realmente qué hacía él ahí. Todo empezó como un juego y como una manera de sobrevivir pero…a momentos parecía dudoso lo de sobrevivir más al estar aquí, quizás se buscó más problemas. Lo de juego…el juego terminó en el momento en el que llegó a esta isla y se percató d ela magnitud de donde se había involucrado. Por suerte, el niño tenía una corazonada de que estaba haciendo lo correcto. Además, ha aprendido mucho des de que llegó aquí.
El joven escucho las palabras de la rubia y asintió entendiendo que debía presentarse de vuelta.
~~ajá, Entiendo, encantado Mizuki-san. Mi nombre es Kasui… y yo…soy…mmm…el futuro de la revolución (?
Dijo aquello aún que no muy seguro. Realmente no sabía muy bien por qué había dicho eso, el nombre de la tripulación le pareció muy genial como para poder combatirlo con un “hola, mi nombre es Kasui y acaban de llevarse a mis dos hombres a otra división” por lo que, dijo lo primero que se le pasó por la cabeza teniendo en cuenta su corta edad. Aún que, en parte lo veía así.
Una vez entraron dentro del lugar observo a su contraria hacer aquello. Mientras hacía todo esto se lo planteó seriamente. ¿Debería transformarse? Era un entrenamiento y, por lo que vio con el panda su forma híbrida no marcaría ninguna diferencia. Por ello mismo, prefirió guardarse aquella información y sobre todo aquel momento de vulnerabilidad en el que se transformaba.
Así mismo, el joven se colocó en guardia dando un paso hacia adelante con su pie izquierdo y ajustando en un poquito hacia el lateral su pie derecho, flexionando la pierna izquierda y estirando la derecha, esto lo haría para ponerse en una posición favorable y así abalanzarse hacia su contraria de un salto, mientras hacía esto, el joven sacaría su mangual de debajo de su túnica y tras un par de giros dirigió la punta del mismo (la bola de acero) hacia el rostro de la contrincante de manera ascendente, buscando darle un golpe en el mentón. Al hacer esto, dejaría un leve espacio descubierto entre su brazo y sus costillas pues el joven estaba acostumbrado a utilizar su cadena para pelear, apenas se estaba adaptando a aquella arma más pesada y distinta. Aquello no sería todo, pues, aquel ataque venía acompañado de un golpe con su mano izquierda. Este, fue utilizando su cadena, cadena que al golpear trataría de enrollar alrededor de su cuello.
Si, al niño le dio por ponerse a inventar. Qué momento mejor que un entrenamiento con un superior para probar cosas nuevas? Además, le gustaría empezar a pelear utilizando ambas manos, pero solo sabía pelear con una. Al contrario de con la mano derecha, mano que sostenía el mangual, el joven tenía su brazo izquierdo con la cadena en una posición mucho más sencilla para defenderse.
resumen
Belico
