20-08-2026, 02:42 AM
(Última modificación: 20-08-2026, 06:59 AM por Tezca Norova.
Razón: aclaratoria
)
¿Alguna vez admitiría que amaba la forma en la que me miraba? Desde siempre. Probablemente no lo diría en voz alta a menos que fuera necesario o que en el calor del momento mis palabras salieran con más fluidez de lo que lo hacían ahora, su mano sobre mi cintura se sentía como lo correcto, soltando una pequeña risa, disfrutando de su cercanía y de aquel familiar tic que extrañaba ver ¿No era tan lindo y obvio? La forma en la que parecía aferrarse a la decencia.
Por supuesto me aseguraría que tanto su tiempo como el mío valieran la pena.
Terminé por sentarme frente a él, cruzando las piernas mientras prestaba atención a sus acciones y palabras, aunque parecía derretirme ante su presencia sabía bien como ponerme en modo trabajo, quitándome los lentes para dejarlos sobre la mesa. Escucharlo hablar de intereses, el 50%, por supuesto eso podría sacarle un susto a cualquier, pero en una isla legendaria sobre el cielo lamentaba no haberle sacado el mejor provecho. Miré la hoja, ya ni siquiera me sorprendía haber gastado tanto como lo hacía la tentadora oferta del hombre y sus disculpas que logré interrumpir casi de inmediato. — Negocios son negocios, Jin. Estabas justo en el momento que requería el dinero… excelente prestamista ¡Hasta le prestaste besos a ese marine rubio! ¿Me entiendes? — ¿Qué creía? ¿Qué se me había olvidado? Pues estaba muy equivocado: Mi tono ni siquiera era hostil, solo un bonito recordatorio de lo que yo lograba recordar de ese evento tan particular.
Extendí el brazo, tomando la pluma del hombre para jugar con esta entre mis dedos, ladeando ligeramente la cabeza para sonreírle. —Bien… como tesorera y comerciante del Hanu Mahana debo admitir que esto es generoso, Sr. Jin ¿Debo firmar algo? — Usé mi tono mas formal, antes de suspirar con una pequeña sonrisa avergonzada y un rubor en las mejillas, había aceptado a su oferta... al final del dia eso significaba que no se vería tan afectada mi tripulación. —Muchas gracias… No te acostumbres, te regresaré el favor, no me gusta deber ¿Me entiendes? — Carraspeé, dejando mi vergüenza atrás, comenzando a abanicarme con ambas manos.
Entonces vino la pregunta de oro. —Si hemos tenido una buena racha… Deberías ver el barco, tiene una piscina. Justo lo que necesitamos. — Apenas tardé un par de minutos en darme cuenta que, fuera de la negociación, preferiría estar a su lado. Me levanté acomodándome aquel corto vestido para sentarme a su lado, colocando mi mano derecha sobre su muslo acariciando sobre la tela de su pantalón. —Creo que no es como piensas, nunca he pensado estar en el cuerpo equivocado. Siempre he sido igual de hermoso ¿Sabes? El viejo solía decir que era tan bonito como una niña… El hijo de puta resultó vidente. — Me apoyé en el respaldo del sofá, acomodando los tirantes del vestido con cierta discreción, al final del día esta no era mi ropa. —Fue sorpresa para mi tripulación, así como para ti… Solamente vi la oportunidad y la tomé, como todas las oportunidades: Al menos ya no me parezco tanto a Cihua. — Era satisfactorio ponerle nombre y cara a aquel despiadado “padre”.
Ni siquiera hubo tristeza pero alivio, estaba más decidido que nunca, sabía a donde iba y con esta nueva habilidad que había descubierto ayer… alcé la mano, frente a mi rostro, mientras un par de… luces, lo mas parecido a pequeños rayos de electricidad se hacían visibles, era electricidad, se escuchaba como tal y nunca creí encontrar ese sonido tan reconfortante. —Ahora yo tengo dudas y antes que lo preguntes: No sé como estoy haciendo esto, ayer me puse ebria y queriendo mostrar un truco de magia a los chicos pasó, curioso ¿verdad? Es genial.— ¿Podía pasar como una advertencia? La verdad es que no pretendía que tuviera tintes de “¿Viste esta habilidad tan genial? Pues ahora responde mis preguntas o te voy a electrocutar” pero no descartaba esa opción al completo.
Continué jugando un poco con la electricidad que se formaba en mi mano, terminando por dispersarla con el movimiento de mi mano, mirando al hombre. —Entonces… ¿Qué carajo de fruta te comiste? Puedes iniciar por ahí e ir desarrollando—
Por supuesto me aseguraría que tanto su tiempo como el mío valieran la pena.
Terminé por sentarme frente a él, cruzando las piernas mientras prestaba atención a sus acciones y palabras, aunque parecía derretirme ante su presencia sabía bien como ponerme en modo trabajo, quitándome los lentes para dejarlos sobre la mesa. Escucharlo hablar de intereses, el 50%, por supuesto eso podría sacarle un susto a cualquier, pero en una isla legendaria sobre el cielo lamentaba no haberle sacado el mejor provecho. Miré la hoja, ya ni siquiera me sorprendía haber gastado tanto como lo hacía la tentadora oferta del hombre y sus disculpas que logré interrumpir casi de inmediato. — Negocios son negocios, Jin. Estabas justo en el momento que requería el dinero… excelente prestamista ¡Hasta le prestaste besos a ese marine rubio! ¿Me entiendes? — ¿Qué creía? ¿Qué se me había olvidado? Pues estaba muy equivocado: Mi tono ni siquiera era hostil, solo un bonito recordatorio de lo que yo lograba recordar de ese evento tan particular.
Extendí el brazo, tomando la pluma del hombre para jugar con esta entre mis dedos, ladeando ligeramente la cabeza para sonreírle. —Bien… como tesorera y comerciante del Hanu Mahana debo admitir que esto es generoso, Sr. Jin ¿Debo firmar algo? — Usé mi tono mas formal, antes de suspirar con una pequeña sonrisa avergonzada y un rubor en las mejillas, había aceptado a su oferta... al final del dia eso significaba que no se vería tan afectada mi tripulación. —Muchas gracias… No te acostumbres, te regresaré el favor, no me gusta deber ¿Me entiendes? — Carraspeé, dejando mi vergüenza atrás, comenzando a abanicarme con ambas manos.
Entonces vino la pregunta de oro. —Si hemos tenido una buena racha… Deberías ver el barco, tiene una piscina. Justo lo que necesitamos. — Apenas tardé un par de minutos en darme cuenta que, fuera de la negociación, preferiría estar a su lado. Me levanté acomodándome aquel corto vestido para sentarme a su lado, colocando mi mano derecha sobre su muslo acariciando sobre la tela de su pantalón. —Creo que no es como piensas, nunca he pensado estar en el cuerpo equivocado. Siempre he sido igual de hermoso ¿Sabes? El viejo solía decir que era tan bonito como una niña… El hijo de puta resultó vidente. — Me apoyé en el respaldo del sofá, acomodando los tirantes del vestido con cierta discreción, al final del día esta no era mi ropa. —Fue sorpresa para mi tripulación, así como para ti… Solamente vi la oportunidad y la tomé, como todas las oportunidades: Al menos ya no me parezco tanto a Cihua. — Era satisfactorio ponerle nombre y cara a aquel despiadado “padre”.
Ni siquiera hubo tristeza pero alivio, estaba más decidido que nunca, sabía a donde iba y con esta nueva habilidad que había descubierto ayer… alcé la mano, frente a mi rostro, mientras un par de… luces, lo mas parecido a pequeños rayos de electricidad se hacían visibles, era electricidad, se escuchaba como tal y nunca creí encontrar ese sonido tan reconfortante. —Ahora yo tengo dudas y antes que lo preguntes: No sé como estoy haciendo esto, ayer me puse ebria y queriendo mostrar un truco de magia a los chicos pasó, curioso ¿verdad? Es genial.— ¿Podía pasar como una advertencia? La verdad es que no pretendía que tuviera tintes de “¿Viste esta habilidad tan genial? Pues ahora responde mis preguntas o te voy a electrocutar” pero no descartaba esa opción al completo.
Continué jugando un poco con la electricidad que se formaba en mi mano, terminando por dispersarla con el movimiento de mi mano, mirando al hombre. —Entonces… ¿Qué carajo de fruta te comiste? Puedes iniciar por ahí e ir desarrollando—
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