20-08-2026, 08:06 AM
Claramente Tezca no parecía dispuesta a dejarle pagarlo todo. También era cierto que el Banco Goldreich estimaba mucho a clientas como ella, que pagaban todo a una velocidad tan rápida. Cerró la tapa del bolígrafo y la contempló, solo para recordar algo que él mismo había olvidado y que, claramente, Tezca no. Elevó su mano hasta su propio cuello en aire agotador. Ese episodio había sido algo que no había esperado en lo absoluto.
Una vez más tratando de excusarse, cuando realmente no lo necesitaba, pero sentía que de no ser el caso solo sería peor. Descendió lentamente su mano, mirando a Tezca. —Si no me hubiera agarrado con la guardia baja, te garantizo que no le habría dejado. No suelo prestar besos a mis clientes, nunca, bajo ninguna circunstancia, a menos que sean los tuyos. — Vio cómo le arrancaba el bolígrafo de las manos, y la dejó hacer. Al menos tenía con qué entretenerse mientras hablaban de negocios.
Con que al final él era tesorera y comerciante de su tripulación. No había sido mala elección. —Más les vale que te estén pagando bien si haces ese trabajo para los Hanu Mahana. — Sonrió de medio lado, observándola, para luego buscar en un cajón, donde sacó los tres contratos que había realizado durante los juegos. Revisó los nombres y, finalmente, se quedó con la de Tezca. —Sí, tendrás que firmar, es protocolo y así queda constancia de que has hecho el pago sin problemas. — Sacó una segunda hoja con la copia, en conjunto con un sello del propio Banco y su símbolo. Tomó otro bolígrafo, sin reclamarle a Tezca de vuelta el que tenía en sus manos mientras ella se levantaba y acercaba. Leyó, atento, todo lo que debía, solo para no dejar anda suelto, y comenzó a escribir con su firma como Ejecutivo de Banco Goldreich, agregando en la hoja la suma total de la deuda y, por supuesto, toda la cantidad completa como si así hubiera sido entregada. Firmó y le extendió la hoja para que lo tuviera delante una vez ella se sentó a su lado. —Con que firmes esto, y ponga el sello, ya estará todo solucionado y pagado. Tendrás una copia también cuando esté firmado y sellado.
Vio el rubor que se extendía por su rostro y sonrió. ¿Cómo diantres, incluso con un cuerpo diferente, se veía tan malditamente hermosa? Volvió a entregarle una sonrisa suave, lanzando un beso cariñoso en su mejilla mientras firmaba, solo para volver en sí y, mientras terminaba de leer todo, utilizó su Akuma para retirar, de su muslo, un nuevo saco con dinero que contenía nueve millones, separando las cantidades exactas para agregarlas al saco de donde, por supuesto, le entregó a Tezca 2.250.000 Berries de vuelta. Vació uno de ellos y dejó el otro para que Tezca se lo quedara. Comenzó a contar la cantidad que había, solo para evitar errores y que todo estuviera en la cantidad exacta. Afortunadamente, así era, todos los millones, la deuda saldada. No quedaba nada más. Con eso, y la firma de Tezca, ya todo estaba arreglado. Tomó el saco dentro de su propio cuerpo de nuevo, recordando entonces el vino que había comprado en los Juegos. Quizás era buen momento para brindar. Al menos sentía que se quitaba un gran peso de encima.
Usó sus dos manos, uno para introducir el saco con la cantidad de la deuda pagada y la otra para sacar los vinos y colocarlos sobre la mesa. —Oh, me encantará saber de qué forma me regresarás ese favor. — Le sonrió, divertido e interesado, elevando su diestra y apoyando su codo encima del escritorio.
Escuchó atentamente. Se preguntó realmente de dónde había salido tantísimo dinero, él era más que consciente que no era algo que se consiguiera en poco tiempo. —¿Qué estuvisteis, apostando hasta ganar esa cantidad? Es impresionante. Me pregunto cuánto más tenéis como para tener una piscina incluida en ese Barco. Algún día tendrás que llevarme a verlo. Me encantaría probar esa piscina contigo... — O cualquiera. No, si estaba en el barco, mejor que fuera cuando estuviera vacío, o alquilar alguna aparte. La sola idea de imaginarse a ambos bajo el agua le dio una sensación eléctrica por todo el cuerpo. Se sonrojó, ahora desviando la mirada, hasta que sintió la mano delicada de la mujer contra su muslo. Ah no... No así... Se le hacía más difícil... Cada vez más. Su mano saltó hasta los muslos debajo de la falda de la mujer y su “pequeño Jin” parecía estar más despierto que nunca. Condenado fuera el momento que volvió a fantasear. Tenía que controlarse. No podía hacerlo así.
Elevó la mirada, tratando de nuevo de enfocar por completo su atención en el rostro de Tezca y escucharla atentamente. Quizás así podría relajarse un poco. Sonrió divertido al escucharla hablar del viejo con esa nostalgia, y no negativa ni dramática, sino más bien parecía feliz. Entornó los ojos suavemente, elevando su mano para acariciar su rostro con suavidad. —Es increíble que acertara tan de lleno. Debo admitir que nunca se me ocurrió que te vería con un cuerpo de mujer, pero eres más hermosa que cualquiera haya visto en el mundo en toda mi vida. — No era mentira. Su cabello, las gafas, su cuerpo, la mirada tan seductora, era belleza que irradiaba por todas partes. Era, sin duda, el hombre más afortunado del mundo. Además, le alegró saber que no fue el único que le tomó por sorpresa. Utilizó sus dedos índice y corazón para seguir acariciando la mejilla de Tezca, queriendo deleitarse en su belleza. —Ya veo, tiene sentido. Si estás cómoda con ello, yo estoy feliz por ti. — Sabía lo mucho que odiaba a Cihua y probablemente no querría ni acercarse a su semejanza. Recordó la fotografía que le mostró, el cual el parecido era increíble en su forma masculina. No podía negar que probablemente se le haría terrible saberlo. —Espero que al menos me tengas paciencia hasta que te trate por completo como mujer. Aún me cuesta un poco.
Apartó su mano suavemente, viendo cómo alzaba la propia y, con sorpresa, vio chispas... ¿Chispas? ¿En forma de rayos? Parpadeó, confundido. Él no había utilizado Kenbun y el aura de Tezca no era eléctrica. Quiso preguntar, pero Tezca ya le explicó antes de llegar a ello. La habilidad era, sin lugar a dudas, increíble, pero vio la silenciosa amenaza en ello. No planeaba esconderle nada, al menos que no pudiera decir. —Nunca dejas de sorprenderme. Tú, tus habilidades... todo. En serio eres increíble. — No dejó de observar su mano hasta que la electricidad terminó de disiparse de la misma, solo para que llegara la tan esperada pregunta. Claro que iba a empezar por allí.
—Se llama Numa Numa no Mi, es la fruta del Pantano. — Retrocedió su espalda, hasta que la misma se apoyó en la silla que poseía, acomodándose en ella. —Me la dio Sohem, mi actual jefe del Banco Goldreich. Te hablé de él cuando nos comunicamos por Den-Den Mushi, ¿recuerdas? — Hizo una pausa, sin apartar la mirada de Tezca, mirándola directamente a los ojos. —Antes de partir a Skypea quedamos para hablar, y me dio varios regalos. Entre ellos, esta fruta. Hace pocas semanas que la consumí, así que por eso... en el combate me costó tanto recuperar mi cuerpo, y aún soy muy lento. — Elevó su diestra, mirándola fijamente, dejando escapar un suspiro cansado. —Según él, me la dio para que la consumiera y la consideró una “Herramienta de Trabajo”. Vi la oportunidad y, cuando zarpé para venir hasta aquí, la consumí. — Elevó la mirada de nuevo hacia Tezca, descendiendo su mano. —Iba a llamarte una vez llegara a Skypea y contártelo después de los Juegos, pero encontrarte fue inesperado, y tampoco pensé en ello durante los Juegos. — Hizo una pausa, buscando tocar la mano de Tezca que, pese a la electricidad inicial, no tuvo miedo de tocarlo. La apretó contra sí, elevándola, besándola con dulzura. —Esta fruta además me servirá para Infiltraciones de ser necesario, y planeo ser más fuerte. Te prometí que lo haría el día que nos despedimos. — Abrió los ojos, de nuevo encontrándose con los ajenos. —La Numa Numa me convierte en barro, como habrás podido ver. Y no solo eso, puedo guardar dentro de mí todo lo que quiera, y sacarlo, cuando quiera, siempre que quiera. Sé que podré más adelante transformar todo mi cuerpo, pero de momento todavía me cuesta un poco. No me cuesta hacerlo con partes de mi cuerpo. También puedo absorber personas, no solo objetos. — Señaló con su otra mano el vino que acababa de sacar sobre la mesa de escritorio. —Pero claro, las personas en el fango no pueden respirar, así que debo tener cuidado con eso. — No hacía falta demostrar más su habilidad del Akuma, ya lo había hecho en los juegos y al sacar el dinero y el vino. —Y tú... ¿Cómo es que conociste a tu tripulación?¿Y cómo terminasteis aquí?

—Tezca... Yo no le dejé. No sé qué le dio a ese Marine, de verdad.
Una vez más tratando de excusarse, cuando realmente no lo necesitaba, pero sentía que de no ser el caso solo sería peor. Descendió lentamente su mano, mirando a Tezca. —Si no me hubiera agarrado con la guardia baja, te garantizo que no le habría dejado. No suelo prestar besos a mis clientes, nunca, bajo ninguna circunstancia, a menos que sean los tuyos. — Vio cómo le arrancaba el bolígrafo de las manos, y la dejó hacer. Al menos tenía con qué entretenerse mientras hablaban de negocios.
Con que al final él era tesorera y comerciante de su tripulación. No había sido mala elección. —Más les vale que te estén pagando bien si haces ese trabajo para los Hanu Mahana. — Sonrió de medio lado, observándola, para luego buscar en un cajón, donde sacó los tres contratos que había realizado durante los juegos. Revisó los nombres y, finalmente, se quedó con la de Tezca. —Sí, tendrás que firmar, es protocolo y así queda constancia de que has hecho el pago sin problemas. — Sacó una segunda hoja con la copia, en conjunto con un sello del propio Banco y su símbolo. Tomó otro bolígrafo, sin reclamarle a Tezca de vuelta el que tenía en sus manos mientras ella se levantaba y acercaba. Leyó, atento, todo lo que debía, solo para no dejar anda suelto, y comenzó a escribir con su firma como Ejecutivo de Banco Goldreich, agregando en la hoja la suma total de la deuda y, por supuesto, toda la cantidad completa como si así hubiera sido entregada. Firmó y le extendió la hoja para que lo tuviera delante una vez ella se sentó a su lado. —Con que firmes esto, y ponga el sello, ya estará todo solucionado y pagado. Tendrás una copia también cuando esté firmado y sellado.
Vio el rubor que se extendía por su rostro y sonrió. ¿Cómo diantres, incluso con un cuerpo diferente, se veía tan malditamente hermosa? Volvió a entregarle una sonrisa suave, lanzando un beso cariñoso en su mejilla mientras firmaba, solo para volver en sí y, mientras terminaba de leer todo, utilizó su Akuma para retirar, de su muslo, un nuevo saco con dinero que contenía nueve millones, separando las cantidades exactas para agregarlas al saco de donde, por supuesto, le entregó a Tezca 2.250.000 Berries de vuelta. Vació uno de ellos y dejó el otro para que Tezca se lo quedara. Comenzó a contar la cantidad que había, solo para evitar errores y que todo estuviera en la cantidad exacta. Afortunadamente, así era, todos los millones, la deuda saldada. No quedaba nada más. Con eso, y la firma de Tezca, ya todo estaba arreglado. Tomó el saco dentro de su propio cuerpo de nuevo, recordando entonces el vino que había comprado en los Juegos. Quizás era buen momento para brindar. Al menos sentía que se quitaba un gran peso de encima.
Usó sus dos manos, uno para introducir el saco con la cantidad de la deuda pagada y la otra para sacar los vinos y colocarlos sobre la mesa. —Oh, me encantará saber de qué forma me regresarás ese favor. — Le sonrió, divertido e interesado, elevando su diestra y apoyando su codo encima del escritorio.

—Pero para mí esa cantidad no es nada, mi amor. Mientras no sea con más dinero, cualquier cosa que venga de ti estará bien.
Escuchó atentamente. Se preguntó realmente de dónde había salido tantísimo dinero, él era más que consciente que no era algo que se consiguiera en poco tiempo. —¿Qué estuvisteis, apostando hasta ganar esa cantidad? Es impresionante. Me pregunto cuánto más tenéis como para tener una piscina incluida en ese Barco. Algún día tendrás que llevarme a verlo. Me encantaría probar esa piscina contigo... — O cualquiera. No, si estaba en el barco, mejor que fuera cuando estuviera vacío, o alquilar alguna aparte. La sola idea de imaginarse a ambos bajo el agua le dio una sensación eléctrica por todo el cuerpo. Se sonrojó, ahora desviando la mirada, hasta que sintió la mano delicada de la mujer contra su muslo. Ah no... No así... Se le hacía más difícil... Cada vez más. Su mano saltó hasta los muslos debajo de la falda de la mujer y su “pequeño Jin” parecía estar más despierto que nunca. Condenado fuera el momento que volvió a fantasear. Tenía que controlarse. No podía hacerlo así.
Elevó la mirada, tratando de nuevo de enfocar por completo su atención en el rostro de Tezca y escucharla atentamente. Quizás así podría relajarse un poco. Sonrió divertido al escucharla hablar del viejo con esa nostalgia, y no negativa ni dramática, sino más bien parecía feliz. Entornó los ojos suavemente, elevando su mano para acariciar su rostro con suavidad. —Es increíble que acertara tan de lleno. Debo admitir que nunca se me ocurrió que te vería con un cuerpo de mujer, pero eres más hermosa que cualquiera haya visto en el mundo en toda mi vida. — No era mentira. Su cabello, las gafas, su cuerpo, la mirada tan seductora, era belleza que irradiaba por todas partes. Era, sin duda, el hombre más afortunado del mundo. Además, le alegró saber que no fue el único que le tomó por sorpresa. Utilizó sus dedos índice y corazón para seguir acariciando la mejilla de Tezca, queriendo deleitarse en su belleza. —Ya veo, tiene sentido. Si estás cómoda con ello, yo estoy feliz por ti. — Sabía lo mucho que odiaba a Cihua y probablemente no querría ni acercarse a su semejanza. Recordó la fotografía que le mostró, el cual el parecido era increíble en su forma masculina. No podía negar que probablemente se le haría terrible saberlo. —Espero que al menos me tengas paciencia hasta que te trate por completo como mujer. Aún me cuesta un poco.
Apartó su mano suavemente, viendo cómo alzaba la propia y, con sorpresa, vio chispas... ¿Chispas? ¿En forma de rayos? Parpadeó, confundido. Él no había utilizado Kenbun y el aura de Tezca no era eléctrica. Quiso preguntar, pero Tezca ya le explicó antes de llegar a ello. La habilidad era, sin lugar a dudas, increíble, pero vio la silenciosa amenaza en ello. No planeaba esconderle nada, al menos que no pudiera decir. —Nunca dejas de sorprenderme. Tú, tus habilidades... todo. En serio eres increíble. — No dejó de observar su mano hasta que la electricidad terminó de disiparse de la misma, solo para que llegara la tan esperada pregunta. Claro que iba a empezar por allí.
—Se llama Numa Numa no Mi, es la fruta del Pantano. — Retrocedió su espalda, hasta que la misma se apoyó en la silla que poseía, acomodándose en ella. —Me la dio Sohem, mi actual jefe del Banco Goldreich. Te hablé de él cuando nos comunicamos por Den-Den Mushi, ¿recuerdas? — Hizo una pausa, sin apartar la mirada de Tezca, mirándola directamente a los ojos. —Antes de partir a Skypea quedamos para hablar, y me dio varios regalos. Entre ellos, esta fruta. Hace pocas semanas que la consumí, así que por eso... en el combate me costó tanto recuperar mi cuerpo, y aún soy muy lento. — Elevó su diestra, mirándola fijamente, dejando escapar un suspiro cansado. —Según él, me la dio para que la consumiera y la consideró una “Herramienta de Trabajo”. Vi la oportunidad y, cuando zarpé para venir hasta aquí, la consumí. — Elevó la mirada de nuevo hacia Tezca, descendiendo su mano. —Iba a llamarte una vez llegara a Skypea y contártelo después de los Juegos, pero encontrarte fue inesperado, y tampoco pensé en ello durante los Juegos. — Hizo una pausa, buscando tocar la mano de Tezca que, pese a la electricidad inicial, no tuvo miedo de tocarlo. La apretó contra sí, elevándola, besándola con dulzura. —Esta fruta además me servirá para Infiltraciones de ser necesario, y planeo ser más fuerte. Te prometí que lo haría el día que nos despedimos. — Abrió los ojos, de nuevo encontrándose con los ajenos. —La Numa Numa me convierte en barro, como habrás podido ver. Y no solo eso, puedo guardar dentro de mí todo lo que quiera, y sacarlo, cuando quiera, siempre que quiera. Sé que podré más adelante transformar todo mi cuerpo, pero de momento todavía me cuesta un poco. No me cuesta hacerlo con partes de mi cuerpo. También puedo absorber personas, no solo objetos. — Señaló con su otra mano el vino que acababa de sacar sobre la mesa de escritorio. —Pero claro, las personas en el fango no pueden respirar, así que debo tener cuidado con eso. — No hacía falta demostrar más su habilidad del Akuma, ya lo había hecho en los juegos y al sacar el dinero y el vino. —Y tú... ¿Cómo es que conociste a tu tripulación?¿Y cómo terminasteis aquí?
Cajita de Tabaco
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