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#9
Podía percibir la mirada ajena logrando que su corazón se apretara. Era tan hermosa que no podía dejar de observarla, en ningún aspecto. Para colmo, que llevara una ropa tan ajustada no ayudaba especialmente a que su “pequeño Jin” se relajara. —Claro, no estoy hablando de pronto tampoco. Aún me queda mucho por delante, cariño. — Elevó su mano para acariciar una vez más el rostro ajeno. Estaba seguro de que era la envidia de cualquier hombre bisexual o heterosexual que existiera en el mundo y, maldita sea, no podía sentirse más afortunado.

La respuesta lo calmó un poco más. No había buscado sacar ese lado, ni ser brusco con ella, pudo apreciar el rojo en sus mejillas, confundiéndolo con quizás su gesto agresivo. Respiró una vez más, no podía ser que se volviera tan posesivo con algo así. Buscó mostrar un gesto más calmado para entregarle a la mujer.

—Lo siento cariño, está bien.

La vio beber, retrocediendo la espalda hasta el respaldo de la silla, pegándola al mismo mientras había estado hablando de Cherry... Pero, claro que-...

—¿¡CIRUJANO!? —

Se quedó mudo, parpadeando. El grito por poco lo dejó sordo, teniendo que levantar su diestra para que no le pitaran los oídos y frotárselos, cuando recordó un pequeño, pequeño detalle que le contó. Había intentado quitárselo de la memoria, claro, su ex... Oh, mierda. La había cagado. Cerró los ojos, suspirando ligeramente, pero esa risa furiosa le estaba comenzando a dar miedo, más de lo que ninguna mujer hubiera logrado nunca antes. —Bueno... No sé cómo le conociste... Pero si lo mantuvo en secreto, sería por algo. Te lo he contado porque confío en ti, así que finge que tú no sabes nada. ¿Está bien? Además, no permitiré que te toque. — Ah no, nadie más iba a tocar a su querida y preciosa Tezca Norova. NADIE.

Le alivió ver que el beso la calmaba. El deseo había estado desde el inicio, pero no había querido romper la conversación, la situación y, por supuesto, terminar y dejar zanjado el trabajo era algo que no le había ayudado a concentrarse hasta entonces. Le alivió saber que, en ese caso, Tezca también mostraba esa confianza, pese a aquellos acontecimientos que se habían dado a consecuencia del propio Raigo. Ahora él no estaba, y podía respirar tranquilo a su lado.

La erección no ayudó, por el contrario, solo incrementó cuando sintió el peso de la mujer sentándose sobre él, en la silla. El rojo ascendía de sus mejillas, tragando saliva para intentar mantenerse controlado. Comprar, comprar... Un paseo romántico por Skypea, esa isla legendaria... Oh mierda, claro que tenía sus sentimientos en la palma de su mano. No, eso no fue todo... El rojo ascendió por sus mejillas todavía más. ¿NO ESTABA CON... NADA? ¿CÓMO SE HABÍA PRESENTADO ASÍ?

—Tezca...

Su nariz comenzó a dejar entrever un leve hilo de sangre, su circulación se iba por las nubes. Ah mierda, sus senos apretándose contra su pecho desnudo, el calor que emanaba el cuerpo de la mujer, con el olor característico de Tezca. Podría regañarlo por haberse atrevido a aparecer sin ropa interior pero, ¿qué demonios? Más tarde... Sí, lo haría más tarde. Cerró los ojos, apretando sus glúteos por fuera de la corta tela, descendiendo la mano hasta el muslo de la mujer, por detrás. Sus labios se movieron, abriéndose para dejar entrar su lengua en la boca de la mujer. Todo su cuerpo se movía, buscando el roce de su erección contra la tela ajena.

La mano ascendió por debajo de la falda, elevándola ligeramente para sentir mejor el tacto de su piel. Su otra mano, en cambio, se elevó por la pelvis, el abdomen hasta alcanzar uno de sus senos. Eran grandes, suaves y firmes, tan bellos al tacto... Apretó un poco, buscando ver qué tal reaccionaría con eso, mientras los dedos de su otra mano seguían elevando un poco más la falda. Con el dedo corazón rozó su intimidad, solo un roce por ahora, queriendo ver cómo podría hacerla sentir. No, ya se había terminado el tener que aguantarse. Buscó mover más su cuerpo en conjunto con sus caderas, separando sus labios para ir hasta su mentón, mordisquearlo con hambre, sin dejar de perder detalle en la expresión de Tezca. El rojo de las mejillas de Jin no parecía desaparecer, pero no por timidez o contención, sino esta vez por el placer generado.


Percibía la humedad en su dedo, ¿por cuánto tiempo había estado conteniéndose? Claro, al no tener ahora un miembro, no podía verlo, no se sentía de la misma forma. Sus labios descendieron ahora hasta el delicado cuello de la mujer, pasando la lengua por la zona, hambriento, ansioso.

—Si tu ropa es prestada, no la devuelvas.

Dudaba que fuera buena idea de todos modos, sabiendo el desastre que, en sus fantasías, iba a provocar en ese traje tan ajustado. Buscó, cuidadosamente, apartar un poco la zona superior de la tela, donde había estado acariciando el seno, exponerlo un poco y descender sus labios, besándola. Quería ver más, pero tampoco quería, al menos de momento, que se retirase la ropa. Era tan sensual... Tanto que sus pantalones comenzaban a dolerle como el infierno.
[Imagen: bTjgVIr.png]
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RE: [PR] [Social] | New You, but Still You | [Tezca] | [+18] - por Onizuka Jin - 21-08-2026, 07:48 AM

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