[PR] Asadito de chill en Skypiea
#3
Los Juegos habían sido… raros.

Entre su demostración horrorosa en las pruebas, un combate que incluso podía sentir que no se habían equivocado al nombrarlo como el mejor de la arena y luego esa final extraña y sin campeón, todo había sido extraño. Más encima se había encontrado con sus compañeros borrachos y haciendo buenas migas con otra tripulación, junto al descubrimiento de que, aparentemente, algo de su familia aún existía ahí fuera.

Pero ya habían pasado un par de horas desde eso, así que ahora se encontraba alejado del sitió donde se celebraron los juegos. Sus pasos y saltos lo llevaron rápidamente a donde se encontraba su verdadero hogar, el navío que los había traído hasta ese punto en el mundo: El Black Widow.

¿Por qué? Bueno, llevaba en sus brazos a MIyori, quien en su búsqueda de quitarse del cuerpo la fruta del diablo que había consumido, quedó inconsciente. Uker no conocía otro lugar en el que pudiera descansar y recuperarse, y él mismo quería volver al barco para asegurarse de que estuviera bien. La dejó descansar en una habitación, una que preparó con una cama y sábanas que él mismo no usaba. Se dio una ducha rápida, quitandose de las manos y el rostro los restos de sangre ajena que habían quedado tras la lucha, así como el sudor del esfuerzo. Se cambió, con una muda de ropa casi igual a la que llevaba antes puesta, justo a tiempo para que sus compañeros le avisaran que esa tripulación con la que habían pasado el tiempo en las gradas quería organizar una reunión.

¿Desde cuando formaban alianzas con otras tripulaciones? Tomaba a sus compañeros como personas incluso más solitarias que él, pero parecía haberse equivocado.

Dudó un momento, debía cuidar a Miyori y algunas dudas sobre la llegada a Skypeia todavía flotaban en su mente. Además, el propio Kiyoshi los había tratado de raros y vulgares, ¿es que el alcohol los hacía olvidar las cosas como si fueran Hyak? Su cabeza siguió pensando en la situación mientras descendía a la bodega y observaba el barco. Los había llevado hasta ahí, había hecho lo imposible y traspasado los cielos, sus dudas parecían poco infundadas pero algo le daba miedo.

Todos esos barcos destruidos que se encontraron al llegar. Si no fuera tan buen navegante, ni el Black Widow una embarcación tan asombrosa, podría haber sido su destino. Ahora no debían preocuparse de eso, pero en algún momento debían caer de nuevo a su mundo “ordinario”, y entonces… ¿Como? Una caída tan grande, directamente en el agua, sería como chocar con una pared de concreto, directamente en el punto más importante del barco.

Suspiró, aceptando que la construcción y aguante de la embarcación no estaba bajo su área de experticia. Debería hablar de esas cosas con Eros, no sabía si tendría tiempo para esas cosas en los días siguientes pero… Tal vez lo mejor era descansar la cabeza, dejar de pensar en cosas que no podría ni debía solucionar en solitario. Se acercó a uno de los barriles que guardaban en la bodega, lo movió un poco para asegurarse de que su contenido seguía ahí, y se lo cargó al hombro sin que pareciera que esa cosa pesaba varios cientos de kilos.

Lo último que hizo, antes de abandonar el barco y comenzar su ida hacia la civilización nuevamente, fue escribir una nota clara en un papel y dejarla junto a la cama de Miyori, solo en caso de que ella se despertara y él no esté ahí.

“Enseguida vuelvo

-U.”

**************************************

Tras una hora corriendo por el mismo camino que en un inicio los había llevado a la ciudad, ya se había encontrado de nuevo con la visión de las casa doradas y los habitantes alados. No fue difícil dar con las casas que le pertenecían específicamente a los miembros de ambas tripulaciones, habiendo llegado a ellos sin problemas y entregando el barril que llevaba cargando desde que dejó el barco. - Vino, como lo prometí -. Alcohol preparado por él mismo, un barril entero y del que podrían acabar mucho peor que como acabaron en las gradas con una sola botella del líquido milagroso.

En cuanto dejó eso en manos de alguien más, sin saber si sobreviviría a caer en las garras de Runin, se puso manos a la obra. Junto un poco de madera seca, unas cuantas piedras y unas barras de metal y retazos de cuero que tenían en el barco y que habían sobrado de algunas reparaciones hechas por Eros. Colocó las piedras en un círculo en una zona del patio alejada de donde habían colocado la mesa, removió un poco la tierra del interior del círculo y colocó ahí los trozos de madera, asegurándose de que formaran algo parecido a una pirámide y no se cayeran fuera. Usando dos piedras restantes, y chocándolas entre ellas, consiguió lanzar una chispa que, al entrar en contacto con la madera, comenzó a encenderla lentamente. Tuvo que asegurarse de que el fuego empezara, a veces dándole aire con lo más parecido a un abanico que encontrara, hasta que estuvo seguro que no iba a apagarse.

Se tomó solo un momento, pero sin dejar de vigilar su creación en caso de que alguien quisiera acercarse a arruinar algo, para tomar las varillas de metal y comenzar a atarlas unas a otras con los trozos de cuero. Eros era el mejor preparado de la tripulación para lograr artesanías así, pero Uker al menos podía estar preparado para cocinar en cualquier situación o momento, cosa que le había enseñado unos cuantos trucos. En un par de minutos, tenía en sus manos una rejilla cuadrada que se unía firmemente. Tomó otras 4 varas y las ató casi atravesando las puntas de la rejilla, creando 4 patas que hacían parecer eso una mesa, pero que en el momento que colocó esa cosa sobre el fuego quedaba claro que se trataba de sus apoyos para que el metal no entre en contacto directo con el fuego.

Dejó que su parrilla improvisada entrara lo suficientemente en calor antes de poner la carne, sin ocupar un lugar en la mesa para asegurarse de que todo estuviera bien. Aún así, podía escucharlos, tanto a Ryota como a esa mujer rubia que le recordaba a alguien pero no había visto antes en las gradas. ¿Cuántos tripulantes tenía esa banda pirata tan extraña? - Diría que unos… 30 minutos -. Le era difícil saberlo, pero teniendo la parrilla directamente sobre el fuego debería tardar menos, incluso el humo podría terminar de darle un sabor único a la carne.

Hablando de eso, en cuanto el calor del metal fue suficiente, lanzó los trozos cortados de carne a la parrilla. Debía cuidarlos, no quería que se quemaran, pero tampoco sabía si los demás eran psicópatas o personas normales. - ¡Ey! ¡¿En qué punto comen la carne?! -. Podría simplemente cocinar como se le diera la gana y ya, pero ya que eran pocas personas podría darles un trato algo personalizado a cada uno.
[Imagen: nxACuAB.png]
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RE: [PR] Asadito de chill en Skypiea - por Rackham Uker - 21-08-2026, 05:19 PM

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