21-08-2026, 10:10 PM
Habían pasado alrededor de tres días desde los juegos, tesoro. Tres días desde la extracción de mi Akuma no Mi, desde aquel sueño extraño que todavía seguía dando vueltas en mi cabeza y desde toda la emoción que habíamos vivido aquel día en Skypea. Demasiadas cosas habían ocurrido en muy poco tiempo, y aunque todavía no sabía exactamente qué pensar sobre haber perdido aquella transformación, al menos comenzaba a sentirme. diferente. Aquella mañana desperté temprano en una de las casas que Zaratsuki nos había otorgado a los marines mientras permaneciéramos en Skypea. Lo primero que hice, como cualquier persona de cultura y buenos hábitos, fue dirigirme hacia un pequeño espejo para comenzar mi rutina de skincare.
Porque una cosa era ser marine, honey, y otra muy diferente era salir a la calle con la cara destruida. Después de unos cuantos minutos aplicándome mis productos, salí de la casa buscando algún sitio tranquilo cerca de uno de aquellos mares de nubes. Tenía una duda rondándome desde el día anterior, si me miraba en aquellas nubes tan extrañas, ¿mi reflejo sería igual que en el agua de abajo? Necesitaba comprobarlo. Era una cuestión científica, tesoro, pero mientras caminaba escuché una voz conocida, si, definitivamente era Akira, pero diferente.
Me detuve inmediatamente. Según había entendido, ahora había cambiado de sexo gracias al poder de la Akuma no Mi de otra persona y lo más extraño de todo era que había sido completamente consentido. Aquello último era lo que más me llamaba la atención, porque después de todo lo que había vivido con mi propia fruta, sabía perfectamente que cambiar el cuerpo de una persona no era precisamente un asunto pequeño, entrecerré los ojos, intentando imaginarme cómo se veía ahora. —A ver.—murmuré para mí mismo —Aki-chan, pero ahora es Aki-chwan. — Hice una pequeña pausa. —Ay, necesito verla para procesarlo, porque mi imaginación está trabajando horas extras y no le están pagando, honey. — Finalmente lo distinguí a unos metros o mejor dicho, la distinguí.
Mi expresión cambió inmediatamente. —¡Aaaaaaaay, pero mira tuuuuuuuuu! — Me acerqué con curiosidad, observándola de arriba abajo sin ningún tipo de intención extraña, simplemente tratando de acostumbrarme a aquella nueva apariencia, miré sus pechos e instintivamente toque mi pecho, Akira ahora tenía tetas, y yo seguía mas plano y duro que tabla de planchar. Entonces escuché que quería jugar fútbol, abrí los ojos como platos. —¿Jugar fútbol? Ay, honey, pero ni me he hecho mi skincare. —Me llevé una mano al rostro como si acabaran de proponerme la mayor locura de la mañana. —Yo todavía estoy tratando de conseguir que mi piel vuelva a tener el brillo de una estrella de carnaval y tú ya quieres ponerme a correr detrás de una pelota. No, no, no. Primero la belleza, después los deportes.— Me acerqué un poco más hacia ella y ladeé la cabeza, todavía examinándola con curiosidad.
—Aunque tengo que admitir algo, Aki-chwan. —dije finalmente, sonriendo —Te queda bastante bien el cambio. — Levanté una ceja y señalé hacia ella con uno de mis dedos mientras mordía levemente un dedo de mi otra mano de forma picara. —Pero ahora tengo una pregunta importante, tesoro. — Hice una pausa dramática. —¿Sigues siendo igual de rápida? O ahora te pesan las tetas bebé. — Porque si algo había aprendido durante nuestro entrenamiento en la división 80 era que Akira ya era demasiado rápida para mi gusto y si ahora además tenía un cuerpo diferente bueno, quizás aquel partido de fútbol iba a terminar siendo otra de mis formas creativas de recibir una paliza, incluso podría noquearme de un tetazo, si, estoy seguro que es algo que haria aki-chan.
Porque una cosa era ser marine, honey, y otra muy diferente era salir a la calle con la cara destruida. Después de unos cuantos minutos aplicándome mis productos, salí de la casa buscando algún sitio tranquilo cerca de uno de aquellos mares de nubes. Tenía una duda rondándome desde el día anterior, si me miraba en aquellas nubes tan extrañas, ¿mi reflejo sería igual que en el agua de abajo? Necesitaba comprobarlo. Era una cuestión científica, tesoro, pero mientras caminaba escuché una voz conocida, si, definitivamente era Akira, pero diferente.
Me detuve inmediatamente. Según había entendido, ahora había cambiado de sexo gracias al poder de la Akuma no Mi de otra persona y lo más extraño de todo era que había sido completamente consentido. Aquello último era lo que más me llamaba la atención, porque después de todo lo que había vivido con mi propia fruta, sabía perfectamente que cambiar el cuerpo de una persona no era precisamente un asunto pequeño, entrecerré los ojos, intentando imaginarme cómo se veía ahora. —A ver.—murmuré para mí mismo —Aki-chan, pero ahora es Aki-chwan. — Hice una pequeña pausa. —Ay, necesito verla para procesarlo, porque mi imaginación está trabajando horas extras y no le están pagando, honey. — Finalmente lo distinguí a unos metros o mejor dicho, la distinguí.
Mi expresión cambió inmediatamente. —¡Aaaaaaaay, pero mira tuuuuuuuuu! — Me acerqué con curiosidad, observándola de arriba abajo sin ningún tipo de intención extraña, simplemente tratando de acostumbrarme a aquella nueva apariencia, miré sus pechos e instintivamente toque mi pecho, Akira ahora tenía tetas, y yo seguía mas plano y duro que tabla de planchar. Entonces escuché que quería jugar fútbol, abrí los ojos como platos. —¿Jugar fútbol? Ay, honey, pero ni me he hecho mi skincare. —Me llevé una mano al rostro como si acabaran de proponerme la mayor locura de la mañana. —Yo todavía estoy tratando de conseguir que mi piel vuelva a tener el brillo de una estrella de carnaval y tú ya quieres ponerme a correr detrás de una pelota. No, no, no. Primero la belleza, después los deportes.— Me acerqué un poco más hacia ella y ladeé la cabeza, todavía examinándola con curiosidad.
—Aunque tengo que admitir algo, Aki-chwan. —dije finalmente, sonriendo —Te queda bastante bien el cambio. — Levanté una ceja y señalé hacia ella con uno de mis dedos mientras mordía levemente un dedo de mi otra mano de forma picara. —Pero ahora tengo una pregunta importante, tesoro. — Hice una pausa dramática. —¿Sigues siendo igual de rápida? O ahora te pesan las tetas bebé. — Porque si algo había aprendido durante nuestro entrenamiento en la división 80 era que Akira ya era demasiado rápida para mi gusto y si ahora además tenía un cuerpo diferente bueno, quizás aquel partido de fútbol iba a terminar siendo otra de mis formas creativas de recibir una paliza, incluso podría noquearme de un tetazo, si, estoy seguro que es algo que haria aki-chan.
Resumen
![[Imagen: xFGuWOj.jpeg]](https://i.imgur.com/xFGuWOj.jpeg)
