21-08-2026, 10:56 PM
(Última modificación: 22-08-2026, 06:16 PM por Kiyoshi Maeda.)
Los Juegos terminaron. Uker se coronó como vencedor junto a su equipo, por lo que hay motivo para celebrar. Kiyoshi está listo para subirse a la espalda de Eros y obligarlo a que lo cargue de regreso al barco. El cansancio y el estado de alcoholismo le impedirán hacerlo por su cuenta. Sin embargo, el mandamás del evento da la agradable noticia de que les entregará residencias para quedarse por siete días en la isla. Eso significa que podrá tirarse a descansar pronto. Ni bien se van de la arena y llegan a la casa, Kiyoshi, por su estado actual, ni se fijó acerca de qué tan limpio está todo. Tan solo tomó un medicamento para la resaca y se lanzó sobre una cama a dormir tras cerrar la puerta del cuarto, queriendo privacidad.
Pasadas unas horas, abre los ojos, sintiéndose bastante mejor. Su cabeza duele un poco, pero es tolerable. Se incorpora hasta quedar sentado al borde de la cama, procediendo a sacar desde uno de los bolsillos interiores de su chaqueta el inhalador que controla su asma, aplicándoselo dos veces con 10 segundos de espera entre cada intento. Al abandonar el cuarto, se encuentra con la situación de que Uker no está con la excusa de que cuida a la chica de antes. Además, los otros dos le tienen la noticia de que irán a compartir cena con los piratas que conocieron en el camino hacia Shandora. O sea, no debió conformarse con tenerlos de vecinos en las gradas, sino que también aquí en las residencias alquiladas. ¿Qué tan miserable debe ser para que el destino sea feliz?
Durante varios segundos, miró a Eros con gestos de clara desaprobación. No le gustaba la idea de relacionarse tanto con desconocidos. Además, en ese grupo se encuentra aquella chica vulgar… De solo pensarlo, un frío incómodo recorre su espalda. Aun así, como subcapitán, no puede permitir que Eros y Varo vayan solos a visitar a una tripulación entera. Bajo este motivo es que se siente obligado a acompañarlos, aunque su cara sigue demostrando que no quiere hacerlo. Sus palabras no tardan en hacerse presente. — Si resultan ser unos sucios, será culpa de ustedes, tontos. Sepan que me enfadaré bastante. — En cuanto a su rifle, lo deja en el cuarto. Espera no echarlo en falta más tarde.
Tras abandonar la casa que les prestaron, solo unos metros basta recorrer para llegar a la vivienda en la que son esperados. Apenas el médico cruza el marco de la puerta, alza la voz detrás de la mascarilla negra que oculta parte de su rostro. — ¿Dónde diablos están los tontos de esta casa? Díganme dónde están los artículos de aseo. — Y que sin que nadie se lo pida, pasa a dedicar un largo rato a limpiar muebles, piso, de todo un poco. No pasa a las habitaciones, pero todo lo que viene a ser el baño y el salón en donde reposarán y comerán, queda perfectamente limpio tras el trabajo de Kiyoshi, quien no solo usó los implementos que la casa tenía, sino que se ayudó con las partículas de jabón que él mismo puede creer.
Cuando su labor de limpieza termina es que aparece en escena… ¿Esa persona estuvo en las gradas? Una rubia cuya ropa no representa para nada los valores que sus padres le inculcaron a Kiyoshi en su infancia. — No sabía que esta tripulación tenía a dos mujeres vulgares. Como si con la otra no fuera suficiente. — Con esto último, claramente refiriéndose a Runnin.
También es ahora que se percata de la llegada de Uker, quien se encuentra cocinando en el exterior. Menos mal, desde donde está, no es capaz de ver que está cocinando prácticamente en el suelo. Si se entera, por supuesto que lo regañará como nunca antes y se negará a probar tales alimentos. Hay ocasiones en que la ignorancia ayuda a que todo marche bien. Tras ver los asientos que toman el tipo del baño y la rubia desubicada, él elige una silla al extremo contrario, alejándose bastante. No toma la cabecera de mesa porque eso podría hacerlo llamar la atención, hecho que le disgusta. Claro, como si no se hiciese notar insultando a todo el mundo. Él no se da cuenta de eso.
— Oye, Varo, ¿por qué no preparas también algo de tu caldo de pollo? Quizás baje la temperatura en un rato y eso nos mantendrá sanos, tibios y fuertes. — Ese caldo vaya que los salvó en las frías tierras de Drum, y siempre que es necesario, Kiyoshi le pide a su compañero que lo prepare. — Oye, tú. — No es muy educado hablar desde el otro extremo de la mesa, pero Kiyoshi lo hace de igual forma. Se dirige a Tezca. — Acabas de mencionar un nombre que no quiero oír. Me hace acordar a cuando el tonto de Eros le quitó los pantalones. Ya no entiendo si tienen alguna relación o si no entendí lo que ocurrió esa vez. — Vaya tema de conversación acaba de sacar. Kiyoshi desconoce que Tezca, la rubia esa, y el Yakuza de Jin son pareja. ¿Será que al rubio egocéntrico, o rubia, lo que sea, le dé igual escuchar un asunto de ausencia de pantalones entre su novio y el capitán de los Sepultura?
Sea cual sea su reacción, lo dicho está dicho. Sin más. — Dale, Uker, no comemos desde la mañana. Si no hubieras perdido el tiempo yéndote con la otra tonta chica, ya habrías terminado de cocinar. Apúrate.
Pasadas unas horas, abre los ojos, sintiéndose bastante mejor. Su cabeza duele un poco, pero es tolerable. Se incorpora hasta quedar sentado al borde de la cama, procediendo a sacar desde uno de los bolsillos interiores de su chaqueta el inhalador que controla su asma, aplicándoselo dos veces con 10 segundos de espera entre cada intento. Al abandonar el cuarto, se encuentra con la situación de que Uker no está con la excusa de que cuida a la chica de antes. Además, los otros dos le tienen la noticia de que irán a compartir cena con los piratas que conocieron en el camino hacia Shandora. O sea, no debió conformarse con tenerlos de vecinos en las gradas, sino que también aquí en las residencias alquiladas. ¿Qué tan miserable debe ser para que el destino sea feliz?
Durante varios segundos, miró a Eros con gestos de clara desaprobación. No le gustaba la idea de relacionarse tanto con desconocidos. Además, en ese grupo se encuentra aquella chica vulgar… De solo pensarlo, un frío incómodo recorre su espalda. Aun así, como subcapitán, no puede permitir que Eros y Varo vayan solos a visitar a una tripulación entera. Bajo este motivo es que se siente obligado a acompañarlos, aunque su cara sigue demostrando que no quiere hacerlo. Sus palabras no tardan en hacerse presente. — Si resultan ser unos sucios, será culpa de ustedes, tontos. Sepan que me enfadaré bastante. — En cuanto a su rifle, lo deja en el cuarto. Espera no echarlo en falta más tarde.
Tras abandonar la casa que les prestaron, solo unos metros basta recorrer para llegar a la vivienda en la que son esperados. Apenas el médico cruza el marco de la puerta, alza la voz detrás de la mascarilla negra que oculta parte de su rostro. — ¿Dónde diablos están los tontos de esta casa? Díganme dónde están los artículos de aseo. — Y que sin que nadie se lo pida, pasa a dedicar un largo rato a limpiar muebles, piso, de todo un poco. No pasa a las habitaciones, pero todo lo que viene a ser el baño y el salón en donde reposarán y comerán, queda perfectamente limpio tras el trabajo de Kiyoshi, quien no solo usó los implementos que la casa tenía, sino que se ayudó con las partículas de jabón que él mismo puede creer.
Cuando su labor de limpieza termina es que aparece en escena… ¿Esa persona estuvo en las gradas? Una rubia cuya ropa no representa para nada los valores que sus padres le inculcaron a Kiyoshi en su infancia. — No sabía que esta tripulación tenía a dos mujeres vulgares. Como si con la otra no fuera suficiente. — Con esto último, claramente refiriéndose a Runnin.
También es ahora que se percata de la llegada de Uker, quien se encuentra cocinando en el exterior. Menos mal, desde donde está, no es capaz de ver que está cocinando prácticamente en el suelo. Si se entera, por supuesto que lo regañará como nunca antes y se negará a probar tales alimentos. Hay ocasiones en que la ignorancia ayuda a que todo marche bien. Tras ver los asientos que toman el tipo del baño y la rubia desubicada, él elige una silla al extremo contrario, alejándose bastante. No toma la cabecera de mesa porque eso podría hacerlo llamar la atención, hecho que le disgusta. Claro, como si no se hiciese notar insultando a todo el mundo. Él no se da cuenta de eso.
— Oye, Varo, ¿por qué no preparas también algo de tu caldo de pollo? Quizás baje la temperatura en un rato y eso nos mantendrá sanos, tibios y fuertes. — Ese caldo vaya que los salvó en las frías tierras de Drum, y siempre que es necesario, Kiyoshi le pide a su compañero que lo prepare. — Oye, tú. — No es muy educado hablar desde el otro extremo de la mesa, pero Kiyoshi lo hace de igual forma. Se dirige a Tezca. — Acabas de mencionar un nombre que no quiero oír. Me hace acordar a cuando el tonto de Eros le quitó los pantalones. Ya no entiendo si tienen alguna relación o si no entendí lo que ocurrió esa vez. — Vaya tema de conversación acaba de sacar. Kiyoshi desconoce que Tezca, la rubia esa, y el Yakuza de Jin son pareja. ¿Será que al rubio egocéntrico, o rubia, lo que sea, le dé igual escuchar un asunto de ausencia de pantalones entre su novio y el capitán de los Sepultura?
Sea cual sea su reacción, lo dicho está dicho. Sin más. — Dale, Uker, no comemos desde la mañana. Si no hubieras perdido el tiempo yéndote con la otra tonta chica, ya habrías terminado de cocinar. Apúrate.
Posición en la mesa
Karmas referenciados
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso

![[Imagen: eiSKrmu.jpeg]](https://i.imgur.com/eiSKrmu.jpeg)