[PR] Asadito de chill en Skypiea
#6
Había sido un día largo. Esa enorme corriente de agua que nos había lanzado por los aires, nuestra llegada a una isla entre las nubes, la larga expedición a través de la jungla, el descubrimiento para nosotros de Shandora, los Juegos del Soberano y como no, el vino. Ese maldito y delicioso vino. Sus efectos comenzaron a abandonarme poco después de haber finalizado el evento y con ellos, esa energía extra que llena tu cuerpo cuando bebes. La misma que te hace creer invencible e infatigable, con la que piensas que serías capaz hasta de volar. Y el vacío que habían dejado no tardaría mucho en rellenarse. Cansancio, apatía y, como no, un intenso dolor de cabeza.

Por suerte para mí, el Shichibukai que domina esta isla había sido generoso con nosotros. A todos los participantes nos había conseguido un alojamiento. A decir verdad, el sitio parecía idílico, casi palaciego. Desconocía todos los secretos de las vidas pasadas de mis compañeros y no sabía si ellos habrían disfrutado de aquel tipo de lujos. Para mí, eran sin lugar a dudas la estancia más selecta de la que había disfrutado en toda mi vida. A nuestra llegada me apresuré a darme una ducha. Por mucho que deteste hacerlo, necesitaba despejarme, y hasta yo se cuando las aventuras de los últimos días han hecho estrages en mis olores corporales. Sacudí mi pelaje. Quedó alborozado y algo húmedo, pero el clima me ayudaría a secarme en poco tiempo. Miré mi cama, mullida y con una buena cantidad de cojines. Si me lanzo sobre ella, no hay duda de que me atrapará hasta mañana,. Me senté a descansar un momento. Cerré los ojos.

Para mí desgracia, no podía dormirme. ¿O acaso ya lo habia hecho?. Debía acudir a un evento que se había concretado durante nuestra estancia en las gradas. ¿O había sido en el camino de vuelta? A decir verdad, no sabía en qué momento habíamos acordado aquella reunión, pero suponía que esa falta de información tan solo se debía a la ausencia de memoria provocada por el alcohol. Tomé algo de ropa limpia que había en mi habitación. Nuestros anfitriones habían tenido todo tipo de detalles con nosotros, dejando incluso vestimentas de distintas tallas para nosotros. Revisé un par de prendas. Las camisas son mangas no eran de mi agrado, pero sin duda era eso mejor que llegar a la cena con mi camisa sudada y los pantalones llenos de barro de la selva. Cogí mi sombrero y salí de la habitación.

—¿Y que culpa tengo yo si son unos guarros? Además, no sé si podemos esperar mucho de aquella mujer obscena...

Di gracias por haberme aseado. Nuestras residencias estaban casi pegadas. No sé si es que nos adelantamos demasiado o que la puntualidad de aquellos piratas díscolos había abandonado el barco hacia tiempo, pero cuando llegamos, no había señales de ellos aún. Kiyoshi comenzó a limpiar en su ya más que habitual tic. Yo como no sabía qué hacer, comencé a seguirlo arrastrando los pies, mis hombros caídos, y resoplando a cada a nuevo objeto que comenzaba a limpiar. Cuando tuvo todo listo, fuimos al lugar de la mesa. Tomé asiento frente a Kiyoshi, puse los codos sobre la mesa y hundí la cara entre las manos 

—Yo poco hecha, Uker. Pero solo si no tenía pelaje, recuerda.

Kiyoshi me instó a hacer uno de mis caldos. Lo miré, ladeé la cabeza, mi boca en una final linea. Resoplé por la nariz.

—Claro, Kiyoshi. Ahora lo hago. No queremos que nadie enferme, ¿verdad?

Me levanté arrastrando la silla y me dirigí a coger algunas hortalizas y algo de pollo. La conversación seguía en la mesa y yo no podía quitar mi atención de ella. 

—Señor Ryota. Acepto su apuesta. No me regalé así el dinero. Dijeron que se llamaba Carlos, eso es nombre de hombre. Por cierto, ¿De donde es usted? Nunca he leído acerca de su peculiar dialecto.

Me hice con un caldero y puse todos los ingredientes con algo de agua en el fuego junto a la parrilla de Uker. Normalmente me gustaba dejarlo cocer durante al menos un par de horas, pero con las circunstancias dadas, con unos 20 minutos estaría bien. Solo haría falta un poco más de sal. De todas formas, si el vino corría como en las gradas, no creo que nadie se parase mucho a saborear la comida. Mientras removía la olla, me regodeaba en los comentarios de Runin hacia Kiyoshi.

—Por una vez, es divertido ver cómo otro molesta a Kiyoshi, ¿Verdad, Uker? —saqué el cucharón y verti algo de caldo en una cuchara. Soplé —. Te encargaste de la señorita Miyori, ¿cierto? ¿Qué tal se encuentra?

Giré mi mirada hacia el cocinero. Entonces la vi. Una enorme serpiente que se cernía sobre él. 

—Uker, despacio. Tienes una serpiente justo ahí. Muévete con cuidado y todo saldrá bien.
Emme's Codes

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RE: [PR] Asadito de chill en Skypiea - por Varoganchin - 22-08-2026, 03:23 PM

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