24-08-2026, 03:03 AM
7 Primavera
Año 18
10:01am
Después del día anterior, que aparentemente había aprendido al fin a utilizar Kenbunshoku su querida novia, aprovechando para ir de compras, había resultado en un día realmente productivo. ¿Habían terminado? Ni mucho menos. Ese día se había completado con más cosas y, por supuesto, su gran momento nocturno había culminado en ambos terminando despiertos y desnudos, una vez más, en la cama. Debían aprovechar los días que les quedaban juntos, así lo deseaba Jin. Quién sabe si después les tocaría separarse por otro largo tiempo... No deseaba que fuera así, pero el destino para ambos parecía estar en la distancia. Lo que tenía claro era que, esta vez, no planeaba acercarse ni tocar a nadie más que no fuera Tezca. Si iba a tener que aliviarse, le tocaría autocomplacerse, aunque fuera escuchando su voz por Den-Den Mushi. Ahora, al menos, iba a aprovechar su tiempo al máximo.
No hubo una alarma, no en esta ocasión, después del largo día anterior y tras la preocupación que había padecido por Tezca, quiso dejarla descansar el máximo tiempo posible. Él ya se había habituado a levantarse temprano, ese día no fue una excepción, aunque sí lo fue que despertara una hora más tarde de lo planeado. Al despertarse, se vio abrazado a la mujer que tenía delante de forma protectora. Se mantuvo unos momentos delante de ella, solo queriendo contemplarla, verla, disfrutar su respiración pausada, su calma. Cerró los ojos por un rato más, solo queriendo estar un poco más tiempo con ella. Cómo la iba a extrañar si les tocaba volver a separarse.
Con todo su pesar y pesadez, se levantó, dejando a la mujer descansar un rato más, observando de reojo el reloj de pared que había en el dormitorio. Las nueve. Quizás podría dejarla dormir una hora más. Solo por el esfuerzo que había terminado haciendo el día anterior. Aprovechó ese tiempo para, entre toda la ropa que compraron, saber qué elegir después de asearse. Había sido una cantidad... generosa. Al menos, pese a su negativa inicial, terminó logrando que la mujer le dejara comprarse ese traje con camisa verde. Por mucho que tratara de hacerse la dura, podía ver que tenía un toque de amabilidad. Estaba orgulloso de ello, pero no era eso con lo que se iba a vestir. No señor. No después de los dolores de cabeza y haber terminado con, al menos, tres maletas de ropa para los próximos... Quién sabe qué tiempo. Su elección para la moda era, sin lugar a dudas, digno de aplaudir. Sabía qué y cómo le iba a quedar todo lo que se había probado hasta entonces.
[...]
Se había molestado en preparar algo para desayunar. No es que fuera un experto, pero al menos era suficiente para que ambos pudieran desayunar antes de salir. El cigarrillo, además, le acompañaba entre sus labios, el primer cigarrillo de ese día. Cierto era que cada vez que estaba con Tezca reducía considerablemente el consumo del mismo. Era más fácil con ella, y obviamente con el alivio que le daba, también lograba que ni siquiera existiera esa abstinencia, pero cuando estaba solo era otro asunto. Caminó, una vez estaba el café hecho y terminado, hasta donde se encontraba el dormitorio, viendo que se le había pasado la hora por un minuto. ¿Se encontraría despierta? En su caso ya había conseguido decidirse sobre la ropa que ponerse, uno de los conjuntos que el día anterior la mujer había elegido para él y que, en cierto modo, le gustaba más de lo que creyó que lo haría. Constaba de una gabardina beige, un chaleco ajustable de doble abotonadura en tono verde oscuro, del mismo modo que sus pantalones y, en el interior una camisa de cuello de tortuga en un tono gris muy claro.
Caminó al dormitorio, sin llamar previamente ya que no lo consideró necesario, sin saber si estaría o no despierta. Podría volver a usar su Kenbun para saberlo, pero quería mantener eso siempre como sorpresa. Entró al dormitorio, buscando a la mujer con la mirada, ya fuera que siguiera en la cama o ya se hubiera levantado, y solo habló.

—Buenos días mi amor. Hoy vamos a salir de nuevo, pero esta vez iremos a otra parte.
Caminó hasta donde fuera que se encontraría la mujer para abrazarla, apagando primero el cigarrillo en un cenicero que había puesto en el dormitorio, queriendo ofrecerle calidez y sentirla un poco más entre sus brazos. —Hoy te enseñaré otra cosa, pero no estaremos en un lugar con gente, así que intenta ponerte algo cómodo, ¿de acuerdo? — Le ofreció un beso corto antes de separarse. —E hice café y desayuno si tienes hambre. Vístete rápido, desayunemos y salgamos cuanto antes.
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
