[Entrenamiento][Presente/Relativo] ¡La maestra Raito te ordena partirte el cráneo!
#5
—¿Quieres enseñarnos una técnica, tesoro? ¿Pero tiene que ver con tus tetas o no? —pregunté, levantando una ceja.  Akira se había tirado al suelo bocarriba, contemplando el cielo mientras hablaba y, para mi absoluta sorpresa, no dejaba de tocarse el pecho como si, además de haberse convertido en mujer, se hubiera convertido en la repostera número uno de Skypea y aquellas fueran su masa madre. —Ay, Aki-chan nada más han pasao tres días y ya estás aprovechando demasiado tu nuevo cuerpo. — Me crucé de brazos, intentando mantener la seriedad, aunque aquella situación era demasiado absurda incluso para nosotros.
 
—Aunque pensándolo bien. —entrecerré los ojos mientras la observaba —Yo sí creo que puedo pegarte dos tiros, y ahora mucho más fácil, porque tienes dos tremendas dianas en el pecho, tesoro. — Señalé hacia ella con uno de mis dedos y sonreí de lado. —No te me vayas a ofender, honey, y menos ahora que somos TWIIINS, además estoy hablando estrictamente desde la perspectiva de un marine que necesita practicar su puntería. Esto es entrenamiento profesional. — Hice una pequeña pausa y añadí, con una sonrisa traviesa.  —Aunque si sigues acostada así, voy a terminar pensando que tú misma estás poniendo los blancos, regla número 54 de la guía del marine; en tiempos de guerra cualquier teta mal ubicada es un blanco de entrenamiento. — Lo dije con una seguridad tan absoluta que hasta levanté un dedo, como si estuviera recitando una de esas normas importantísimas que todo marine debería conocer desde el primer día. Claro que me la acababa de inventar, pero vamos, tesoro, ¿quién iba a comprobarlo?
 
—Artículo cincuenta y cuatro, párrafo segundo, inciso Aki-chan deja de hacer el vago y levántate. —añadí, intentando mantener la seriedad durante unos segundos antes de que una sonrisa me traicionara. —FUFUFUFUFU!!!!— Seguramente Akira ni recordaba la mitad de la teoría que le habían impartido cuando apenas era un recluta. Entre entrenamiento, combates y aquella velocidad suya, dudaba muchísimo que hubiera memorizado semejante cantidad de reglamentos. Me crucé de brazos y asentí convencido de mi propia mentira. — Está en el manual, honey. Página ciento veintisiete. Con un dibujito y todo. — Hice una pausa y miré hacia el cielo. —Bueno, creo que era la ciento veintisiete. —  Bajé nuevamente la mirada hacia ella que ya se había levantado —O la ciento veintiocho. — Me encogí de hombros. —Pero existe. Te lo juro por mis maracas. —
 
—Bueno, bueno, ya no te lío más. ¡FUFUFUFU! —dije entre risas, negando con la cabeza. Era imposible no reírme de aquella situación, pero lo que ocurrió después me dejó completamente congelado durante un segundo, tesoro. Akira había golpeado su propia cabeza contra una roca como si aquella cosa fuera el colchón de una cama tamaño queen. —¿Pero ¿qué haces, Aki-chan...? — Me quedé mirándola con los ojos abiertos. Definitivamente Akira siempre terminaba siguiéndome el juego. Eso era precisamente lo bueno de tener un compañero así; podía soltar la barbaridad más absurda y, en lugar de mirarme como si necesitara tratamiento, encontraba la manera de hacerla todavía más ridícula.
 
Me llevé una mano al pecho y adopté una expresión de absoluta determinación. —Bueno, si es por tu BUSTO, te sigo, tesoro. — Di un par de pasos hacia la roca, inflando el pecho con toda la dignidad que podía reunir. —Yo también golpearé con mi busto. FUFUFUFU!!. —Miré la roca y luego miré a Akira, después volví a mirar la roca. —Pero una cosa te voy a decir, honey. —murmuré, señalándola —Si después de esto termino con la cara enterrada en una nube y necesito que me saquen de aquí con una pala, vas a tener que explicarle a Juan que todo fue culpa tuya. — Flexioné ligeramente las rodillas y tomé aire. Me acomodé el cabello. —¡Vamos allá, Aki-chan! ¡Que viva el entrenamiento científico!— Entonces comencé a hacer el pino exactamente como lo había explicado Aki-chan. Preferiría estar frente a un espejo terminando mi skincare y arreglándome el maquillaje, tesoro, pero si Akira decía que aquello era una técnica nueva, pues había que intentarlo. —Bueno. allá voy. — Apoyé las manos firmemente sobre el suelo, tomé aire y, después de un pequeño impulso, levanté las piernas hasta quedar completamente de cabeza. El mundo se volteó de inmediato. —¡Ay, Dios mío! —  Me quedé unos segundos intentando mantener el equilibrio, con las piernas estiradas hacia arriba y los brazos temblando ligeramente por el esfuerzo.
 
—Esto no se parece en nada a maquillarse, honey.— Intenté acomodar mi postura mientras miraba el suelo desde aquella posición. —Pero si esto funciona, mañana mismo lo agrego a mi rutina. Primero veinte minutos de skincare y después cinco minutos de estar patas arriba como murciélago. La Marina va a estar orgullosa de mí. FUFUFUFU!!— Respiré profundamente para estabilizarme y giré apenas la cabeza hacia Akira. —¿Y ahora qué hago, Aki-chan? Porque estoy esperando la parte donde esta técnica revolucionaria empieza a tener sentido, mi amor.— 
Mi estupido y sensual Off
[Imagen: xFGuWOj.jpeg]
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RE: [Entrenamiento][Presente/Relativo] ¡La maestra Raito te ordena partirte el cráneo! - por Masato Ami - 24-08-2026, 03:35 PM

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