24-08-2026, 06:04 PM
Aunque tratara de normalizarlo, percibió la timidez en la mujer. Solo dejó escapar una pequeña risita ante el gesto. Le pareció tan adorable... Y más después de todo lo que habían disfrutado juntos a lo largo de esos días. Qué lástima que el tiempo y su estancia fueran tan cortos.
Ahora parecía habituarse un poco más al trato femenino, eso no significaba que, en ciertas ocasiones, tuviera todavía el desliz de tratarla en masculino. Había sido demasiado tiempo siendo uno y conociéndolo como tal como para habituarse en solo unos días. Vio su cabello húmedo, y bajó la mirada hacia sus glúteos con diversión ante la exposición del mismo. Quizás pudiera cubrir su parte frontal, pero si le daba así la espalda, no tendría tanto éxito. Respiró, tratando de mantener el control. La dejó vestirse antes de abrazarla, dándose la espalda para que se sintiera así más cómoda antes de hacerlo, y escuchó sus preguntas. —Sí, será algo lejos. Saldremos de la ciudad. — La miró de reojo, interesado por el conjunto que se iba a poner, para luego seguir respondiendo a sus preguntas. —Sí, hice el desayuno. No soy cocinero, pero espero que sirva. Nos harán falta proteínas. — Sí, al final terminó cocinando huevo, algo de nutriente... Pero quería sentirse un poco más calmado y a solas con ella por un poco más, solo un poquito más. —Está bien, tómate tu tiempo en terminar de arreglarte. — Aceptó el beso, con calma y disfrutando su cercanía un poco más. —Estoy así de guapo gracias a ti. Mi novia tiene muy buen gusto.
No es que le hiciera falta a ella arreglarse, ya era hermosa tal y como era, pero sí fue obediente, caminando por el pasillo hasta la cocina, donde comenzó a sacar las tazas de café y llenarlas. Había emplatado, pero todavía no había terminado de poner la mesa. Cuando Tezca terminó, sí se había adelantado un poco, pero todavía no había terminado con las servilletas y la dejó ayudarlo, dejando que la mujer se acomodara y él mismo comenzó a tomar su café. No planeaba hacerlo sin ella, por supuesto que no. Se sentía extraña tanta tranquilidad, pero tan increíblemente cómodo... No podía evitar sonreír como un tonto cada vez que veía a la mujer.
Cruzó las piernas, ahora sí, más atento a la mujer que tenía frente a él, ya habiendo dado por fin el primer sorbo de café y acercándose la cajita de metal con la hilera de cigarrillos que había preparado. —Hoy te enseñaré otro tipo de Haki. Ayer aprendiste muy bien el Kenbunshoku, el Haki de Observación, y estoy orgulloso de ello. — Volvió la mirada hacia la mujer, cerrando la cajetilla y dejando bajar la taza de café. —Hoy te enseñaré otro que se llama Busoshoku, también conocido como “Haki de Armamento”. — Hizo una pausa, viendo su huevo, que al final estaba roto. No es que fuera malo, en esta ocasión había roto uno y el otro le salió bien, pero conociendo a la mujer, prefirió romperlo con un tendor para que no hubiera un confrontamiento.
—Es un Haki que se utiliza para fortalecerse. Tanto el cuerpo como armas. Por ejemplo, en tu caso, el Regalo Del Mar, si aún lo tienes, podrías fortalecerlo con Busoshoku. — Señaló la katana que reposaba en el pasillo con el pulgar de forma despreocupada. —Y, en mi caso, mis katanas. — Volvió la mirada de nuevo a la mujer, tomando otro sorbo de café. Ahh, nada como el café de las mañanas. —Tienes que centrar la fuerza en un punto, fortalecerlo. Puedes incluso destrozar rocas con el Haki si lo sabes hacer bien. Lo más importante... — Descendió la taza, dejándola sobre la mesa, con la mirada fija ahora hacia la mujer, en aire más serio.
Esperaba que la explicación fuera suficiente, de todos modos, si tenía dudas, respondería a todo lo que pudiera para ella. —Por eso nos iremos a un lugar apartado, porque significa que tendremos que usar nuestras habilidades, y no quiero que haya riesgos innecesarios. Así que, terminemos pronto y pongámonos de camino cuanto antes. — Al menos, cuando se fuera, ahora la mujer tendría las habilidades que él le había enseñado además de toda la ropa como regalo y acompañamiento. Esperaba que realmente le pudiera servir, en cualquier tipo de situación. Confiaba en sus habilidades, pero nunca estaba de más tener una garantía extra.

—No te preocupes, no te miraré si no quieres, pero ya vi todo lo que tienes y lo que tenía que ver, tranquila.
Ahora parecía habituarse un poco más al trato femenino, eso no significaba que, en ciertas ocasiones, tuviera todavía el desliz de tratarla en masculino. Había sido demasiado tiempo siendo uno y conociéndolo como tal como para habituarse en solo unos días. Vio su cabello húmedo, y bajó la mirada hacia sus glúteos con diversión ante la exposición del mismo. Quizás pudiera cubrir su parte frontal, pero si le daba así la espalda, no tendría tanto éxito. Respiró, tratando de mantener el control. La dejó vestirse antes de abrazarla, dándose la espalda para que se sintiera así más cómoda antes de hacerlo, y escuchó sus preguntas. —Sí, será algo lejos. Saldremos de la ciudad. — La miró de reojo, interesado por el conjunto que se iba a poner, para luego seguir respondiendo a sus preguntas. —Sí, hice el desayuno. No soy cocinero, pero espero que sirva. Nos harán falta proteínas. — Sí, al final terminó cocinando huevo, algo de nutriente... Pero quería sentirse un poco más calmado y a solas con ella por un poco más, solo un poquito más. —Está bien, tómate tu tiempo en terminar de arreglarte. — Aceptó el beso, con calma y disfrutando su cercanía un poco más. —Estoy así de guapo gracias a ti. Mi novia tiene muy buen gusto.
No es que le hiciera falta a ella arreglarse, ya era hermosa tal y como era, pero sí fue obediente, caminando por el pasillo hasta la cocina, donde comenzó a sacar las tazas de café y llenarlas. Había emplatado, pero todavía no había terminado de poner la mesa. Cuando Tezca terminó, sí se había adelantado un poco, pero todavía no había terminado con las servilletas y la dejó ayudarlo, dejando que la mujer se acomodara y él mismo comenzó a tomar su café. No planeaba hacerlo sin ella, por supuesto que no. Se sentía extraña tanta tranquilidad, pero tan increíblemente cómodo... No podía evitar sonreír como un tonto cada vez que veía a la mujer.

—Te queda muy bien. Estás preciosa.
Cruzó las piernas, ahora sí, más atento a la mujer que tenía frente a él, ya habiendo dado por fin el primer sorbo de café y acercándose la cajita de metal con la hilera de cigarrillos que había preparado. —Hoy te enseñaré otro tipo de Haki. Ayer aprendiste muy bien el Kenbunshoku, el Haki de Observación, y estoy orgulloso de ello. — Volvió la mirada hacia la mujer, cerrando la cajetilla y dejando bajar la taza de café. —Hoy te enseñaré otro que se llama Busoshoku, también conocido como “Haki de Armamento”. — Hizo una pausa, viendo su huevo, que al final estaba roto. No es que fuera malo, en esta ocasión había roto uno y el otro le salió bien, pero conociendo a la mujer, prefirió romperlo con un tendor para que no hubiera un confrontamiento.
—Es un Haki que se utiliza para fortalecerse. Tanto el cuerpo como armas. Por ejemplo, en tu caso, el Regalo Del Mar, si aún lo tienes, podrías fortalecerlo con Busoshoku. — Señaló la katana que reposaba en el pasillo con el pulgar de forma despreocupada. —Y, en mi caso, mis katanas. — Volvió la mirada de nuevo a la mujer, tomando otro sorbo de café. Ahh, nada como el café de las mañanas. —Tienes que centrar la fuerza en un punto, fortalecerlo. Puedes incluso destrozar rocas con el Haki si lo sabes hacer bien. Lo más importante... — Descendió la taza, dejándola sobre la mesa, con la mirada fija ahora hacia la mujer, en aire más serio.

—Puedes llegar a dañar y tocar personas que hayan consumido Akumas Logias, como tú y como yo.
Esperaba que la explicación fuera suficiente, de todos modos, si tenía dudas, respondería a todo lo que pudiera para ella. —Por eso nos iremos a un lugar apartado, porque significa que tendremos que usar nuestras habilidades, y no quiero que haya riesgos innecesarios. Así que, terminemos pronto y pongámonos de camino cuanto antes. — Al menos, cuando se fuera, ahora la mujer tendría las habilidades que él le había enseñado además de toda la ropa como regalo y acompañamiento. Esperaba que realmente le pudiera servir, en cualquier tipo de situación. Confiaba en sus habilidades, pero nunca estaba de más tener una garantía extra.
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
