24-08-2026, 10:28 PM
(Última modificación: 24-08-2026, 10:31 PM por Akira Raito.)
Pronto mis compañeros de la Marina se acercaron a donde estaba sin poner ningún tipo de queja. Masami, que estaba un poco más lejos, se acercó con su entusiasmo característico, pero con una retahíla de preguntas que, lejos de agobiarme, me parecieron graciosas e interesantes. Por otra parte, Kael sí que se mostraba algo más serio. No parecían hacerle gracia las bromas que teníamos entre el okama de la División 80 y yo, pero no le quedaba otra que acostumbrarse, ya que era nuestro modus operandi. Y bien lo sabía él.
—Obviamente no tiene que ver con mis tetas, he dicho Buto no busto. Aunque seguro que me tienes un poco de envidia. Mira mira —dije mientras me volvía a manosear los pechos delante de Masami, que parecía bastante interesado en ellos.
—Atrévete a dispararme a las tetas y te disparo yo en otra parte, corazón —le respondí entre risas, casi saltándose las lágrimas, mientras notaba la incomodidad del tanque de la División 75. Nos miraba sorprendido o decepcionado, pero nos miraba y eso era… ¿bueno?
—Mira, yo no sé dónde aparece el artículo ese del que hablas... Iba aprobando los exámenes de la Academia Marine porque estudiaba el día de antes y me pegaba unas palizas que flipas con los libros, pero no me quiere sonar… Aunque teniendo en cuenta lo que hemos visto las pruebas, me esperaría cualquier cosa. ¡¡Tchakikikiyah!! ¡¡Artículo 57, Masami le tiene envidia a mis teeeetaaaas!! —me reí junto con Masami al tiempo que hacía sus bromas sobre mis tetas y sobre hacer el vago, o mejor dicho, la vaga.
Por otra parte, y a pesar de nuestras estupideces, Kael se mostraba seguro para aprender la técnica gracias al nivel de resistencia que había sido capaz de demostrar en las pruebas, quedando en segunda posición justo detrás de Juan, a quien era bastante difícil igualar en este terreno.
Fue él, de hecho, quien tomó la iniciativa y se puso boca abajo para hacer el pino con la coronilla. Al que siguió Masami casi de inmediato con bastantes ganas. Sin duda era una técnica que les podía causar curiosidad, así que tras decirles que tenían que estar así un par de horas, lo siguiente que iba a hacer era engancharlos individualmente.
—No quiero ni que os resistáis ni qué os asustéis con esto que voy a hacer, pero es necesario para que no os rompáis el cuello. Si os rompéis el cuello morís y eso sería una desgracia… Luego me tocaría recoger los cuerpos y darles una explicación al resto y madre mía… Qué movida —les dije entre risas y un poco de vacile mientras les observaba haciendo el pino. Y si no se les bajaba la sangre a la cabeza y conseguían entender lo que estaba a punto de hacer, les iba a pillar de sorpresa igualmente.
Primero a por Kael, ya que fue el primero en ponerse haciendo el pino. Así que me enganche a su cuerpo, que estaba dado la vuelta, como si estuviera enganchada en una de las lianas de las que me solía colgar en los árboles. Y empecé a hacer fuerza hacia abajo intentando que se le chafara la cabeza contra el suelo.
Lo hice durante unos cinco minutos. Y Masami iba a correr la misma suerte. Cuando acabé con Kael, me enganché en el cuerpo de la okama intentando no enredarme con las plumas de sus alas e hice exactamente lo mismo: presione hacia abajo para que se chafara la cabeza contra el suelo.
Tenían que aguantar el peso de mi cuerpo más el suyo si querían que sus cabezazos fueran lo suficientemente fuertes como para romper una piedra sin romperse el cuello en el intento. Y eso que yo pesaba bien poco…
—Obviamente no tiene que ver con mis tetas, he dicho Buto no busto. Aunque seguro que me tienes un poco de envidia. Mira mira —dije mientras me volvía a manosear los pechos delante de Masami, que parecía bastante interesado en ellos.
—Atrévete a dispararme a las tetas y te disparo yo en otra parte, corazón —le respondí entre risas, casi saltándose las lágrimas, mientras notaba la incomodidad del tanque de la División 75. Nos miraba sorprendido o decepcionado, pero nos miraba y eso era… ¿bueno?
—Mira, yo no sé dónde aparece el artículo ese del que hablas... Iba aprobando los exámenes de la Academia Marine porque estudiaba el día de antes y me pegaba unas palizas que flipas con los libros, pero no me quiere sonar… Aunque teniendo en cuenta lo que hemos visto las pruebas, me esperaría cualquier cosa. ¡¡Tchakikikiyah!! ¡¡Artículo 57, Masami le tiene envidia a mis teeeetaaaas!! —me reí junto con Masami al tiempo que hacía sus bromas sobre mis tetas y sobre hacer el vago, o mejor dicho, la vaga.
Por otra parte, y a pesar de nuestras estupideces, Kael se mostraba seguro para aprender la técnica gracias al nivel de resistencia que había sido capaz de demostrar en las pruebas, quedando en segunda posición justo detrás de Juan, a quien era bastante difícil igualar en este terreno.
Fue él, de hecho, quien tomó la iniciativa y se puso boca abajo para hacer el pino con la coronilla. Al que siguió Masami casi de inmediato con bastantes ganas. Sin duda era una técnica que les podía causar curiosidad, así que tras decirles que tenían que estar así un par de horas, lo siguiente que iba a hacer era engancharlos individualmente.
—No quiero ni que os resistáis ni qué os asustéis con esto que voy a hacer, pero es necesario para que no os rompáis el cuello. Si os rompéis el cuello morís y eso sería una desgracia… Luego me tocaría recoger los cuerpos y darles una explicación al resto y madre mía… Qué movida —les dije entre risas y un poco de vacile mientras les observaba haciendo el pino. Y si no se les bajaba la sangre a la cabeza y conseguían entender lo que estaba a punto de hacer, les iba a pillar de sorpresa igualmente.
Primero a por Kael, ya que fue el primero en ponerse haciendo el pino. Así que me enganche a su cuerpo, que estaba dado la vuelta, como si estuviera enganchada en una de las lianas de las que me solía colgar en los árboles. Y empecé a hacer fuerza hacia abajo intentando que se le chafara la cabeza contra el suelo.
Lo hice durante unos cinco minutos. Y Masami iba a correr la misma suerte. Cuando acabé con Kael, me enganché en el cuerpo de la okama intentando no enredarme con las plumas de sus alas e hice exactamente lo mismo: presione hacia abajo para que se chafara la cabeza contra el suelo.
Tenían que aguantar el peso de mi cuerpo más el suyo si querían que sus cabezazos fueran lo suficientemente fuertes como para romper una piedra sin romperse el cuello en el intento. Y eso que yo pesaba bien poco…

