25-08-2026, 04:56 AM
El desayuno se estaba dando de forma natural, y menos mal que había decidido desayunar y dejarla descansar. Sus ojos, sin embargo, saltaron alguna que otra vez por su cuello, donde todavía podía apreciar algunas marcas de la noche anterior. ¿A quién iba a engañar? Si pudiera aprovecharía para pasar un rato más... pero por supuesto, eso lo dejaría como auto recompensa para más adelante. Quizás donde planeaba llevarla. El rojo ascendió por sus mejillas, porque sus palabras no ayudaron a sus palabras. Cerró los ojos, tratando de ignorar la clara provocación y centrarse más en la situación.
No, no se estaba ayudando a sí mismo. Condenado fuera el momento en que se le ocurrió que era buena idea hablar con Tezca de lugares apartados y privados. Volvió a abrir los ojos, contemplando a la mujer, ahora sí preguntándose si era buena idea si tomar su segundo cigarrillo para calmar a su “pequeño amiguito”. —Después de terminar, si lo aprendes, aprovecharemos el paseíto privado para... Ya sabes. — Ah, ahora quería que aprendiera rápido. Se frotó la nuca nerviosamente, ansioso. Ahora sí necesitaba un cigarrillo para calmarse. —Pero solo si lo consigues, como hiciste ayer con el Kenbunshoku. — Sí, quizás un incentivo era bueno para ambos y que pudieran acelerar el proceso.
Se puso en pie, tomando los platos que dejó en la fregadera para más adelante una vez vio que tanto ella como él habían terminado, tomando un cigarrillo para encenderlo y dar una calada. Eso, por fortuna, lo había calmado más de lo que creía que lo haría. —Más bien dejaré que me golpees, pero dudo que puedas tocarme todavía. — Caminó hasta la katana, acomodándosela en el cinturón que había incluido en su ropa. Por último, extendió su mano hacia la ajena para que pudiera tomarla si así lo deseara antes de salir.
Las calles estaban con algo de gente, pero Jin no fue a por ellos, ni mucho menos. Caminó más, por un largo tiempo, hasta donde recordaba el camino en el que se habían encontrado. Allí recordaba que existía vegetación y bosque y allí era exactamente donde se dirigía. No era una zona concreta, pero sí entre la vegetación, apartados de todas las personas que había en Shandora, donde sabía que nadie los podría ver ni escuchar. Si iban a tener que “hacerse daño” (que dudaba fuera el caso), lo mejor era evitar cualquier conflicto o que los vieran. La naturaleza y la vegetación se alzaba por todo su alrededor, el tono verde, los árboles que sobrepasaban por mucho sus alturas, algunas hojas caídas e incluso ramas. Completa y absoluta naturaleza que no les impedía poder hacer nada allí.
Al fin, cuando sintió que tanto el espacio como la distancia fue suficiente, frenó. Contempló a la mujer, soltándole despacio de la mano y dio un par de pasos. —Sé que es difícil, pero lo que te tocará hacer es, golpearme. Da igual si con tu mano o tu arma. — Hizo una pausa, no llegó a desenvainar, ni tampoco sacar ningún arma. —Primero, hagamos un ejemplo. Haré que intentes golpearme, sea como sea, todos tus golpes me traspasarán seguramente, o no me harán nada, igual que mi combate con ese gigantón. Tienes que enfocar siempre, en tu mente, la parte del cuerpo con la que me vas a tocar, golpear, o lo que sea. Igual que Kenbunshoku, no te saldrá a la primera, y no es el mismo tipo de entrenamiento. — Caminó, acercándose, con una sonrisa maliciosa, sin dejar de observar a la mujer.
Se mostraba confiado y seguro, su mirada no daba pie a debate. Lo que sí hizo fue tomar su katana, sin llegar a desenvainarla, para imbuir así la vaina de Busoshoku —Intenta hacerte arcilla para que no pueda tocarte a menos que sea con la habilidad. Si no lo haces, te golpearé en serio. — Le dio los segundos necesarios para que lo hiciera, imbuyendo así la vaina de su arma y le dio un toque en la cabeza. No fue un golpe, pero sí suficiente para que la mujer notara el toque como demostración.

—C-como sea, no nos alejaremos tanto, pero suficiente para que no nos vean.
No, no se estaba ayudando a sí mismo. Condenado fuera el momento en que se le ocurrió que era buena idea hablar con Tezca de lugares apartados y privados. Volvió a abrir los ojos, contemplando a la mujer, ahora sí preguntándose si era buena idea si tomar su segundo cigarrillo para calmar a su “pequeño amiguito”. —Después de terminar, si lo aprendes, aprovecharemos el paseíto privado para... Ya sabes. — Ah, ahora quería que aprendiera rápido. Se frotó la nuca nerviosamente, ansioso. Ahora sí necesitaba un cigarrillo para calmarse. —Pero solo si lo consigues, como hiciste ayer con el Kenbunshoku. — Sí, quizás un incentivo era bueno para ambos y que pudieran acelerar el proceso.
Se puso en pie, tomando los platos que dejó en la fregadera para más adelante una vez vio que tanto ella como él habían terminado, tomando un cigarrillo para encenderlo y dar una calada. Eso, por fortuna, lo había calmado más de lo que creía que lo haría. —Más bien dejaré que me golpees, pero dudo que puedas tocarme todavía. — Caminó hasta la katana, acomodándosela en el cinturón que había incluido en su ropa. Por último, extendió su mano hacia la ajena para que pudiera tomarla si así lo deseara antes de salir.
[...]
Las calles estaban con algo de gente, pero Jin no fue a por ellos, ni mucho menos. Caminó más, por un largo tiempo, hasta donde recordaba el camino en el que se habían encontrado. Allí recordaba que existía vegetación y bosque y allí era exactamente donde se dirigía. No era una zona concreta, pero sí entre la vegetación, apartados de todas las personas que había en Shandora, donde sabía que nadie los podría ver ni escuchar. Si iban a tener que “hacerse daño” (que dudaba fuera el caso), lo mejor era evitar cualquier conflicto o que los vieran. La naturaleza y la vegetación se alzaba por todo su alrededor, el tono verde, los árboles que sobrepasaban por mucho sus alturas, algunas hojas caídas e incluso ramas. Completa y absoluta naturaleza que no les impedía poder hacer nada allí.
Al fin, cuando sintió que tanto el espacio como la distancia fue suficiente, frenó. Contempló a la mujer, soltándole despacio de la mano y dio un par de pasos. —Sé que es difícil, pero lo que te tocará hacer es, golpearme. Da igual si con tu mano o tu arma. — Hizo una pausa, no llegó a desenvainar, ni tampoco sacar ningún arma. —Primero, hagamos un ejemplo. Haré que intentes golpearme, sea como sea, todos tus golpes me traspasarán seguramente, o no me harán nada, igual que mi combate con ese gigantón. Tienes que enfocar siempre, en tu mente, la parte del cuerpo con la que me vas a tocar, golpear, o lo que sea. Igual que Kenbunshoku, no te saldrá a la primera, y no es el mismo tipo de entrenamiento. — Caminó, acercándose, con una sonrisa maliciosa, sin dejar de observar a la mujer.

—Inténtalo.
Se mostraba confiado y seguro, su mirada no daba pie a debate. Lo que sí hizo fue tomar su katana, sin llegar a desenvainarla, para imbuir así la vaina de Busoshoku —Intenta hacerte arcilla para que no pueda tocarte a menos que sea con la habilidad. Si no lo haces, te golpearé en serio. — Le dio los segundos necesarios para que lo hiciera, imbuyendo así la vaina de su arma y le dio un toque en la cabeza. No fue un golpe, pero sí suficiente para que la mujer notara el toque como demostración.
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
