25-08-2026, 12:13 PM
Después de todas las emociones tras los juegos en los que habíamos tenido la oportunidad de participar, y de encontrarme con mis compañeros cuando estaban siendo escoltados fuera de la arena. Que menudas unas reacciones exageradas habían tenido Enji y Juan. Sobre todo Enji, agarrándome como si fuera una de sus chicas francesas, sin ser nada de soy yo. Pero las risas no faltaron y seguirle el juego para acabar destrozándolo mentalmente era divertido. Los días siguientes en el barco a ver a quién intentaba vacilar.
Con todo esto a un lado y tras haber visto la casa que el emperador Zarutsuki me había puesto a disposición, con cocina, baño, sábanas limpias y una terracita bastante cómoda, lo siguiente que hice fue darme una ducha y robarle un par de prendas a Nyra (colándome, obviamente, por la ventana de su casa más rápido, digo rápida, que un rayo) para poder ir cómoda. La ropa que tenía anteriormente me estaba algo grande. El Akira macho-man tenía el pecho ancho, pero hacia los lados, no hacia adelante… Esto era un cambio bastante curioso y divertido, y lo más importante, era una sensación buena.
Por mi parte, lo que más me gustó de poder mantenerme aquí más días fue el hecho de salir a pasear por la noche. Al estar a tanta altitud esta isla llamada Skypiea, las estrellas se veían con una claridad y un brillo impresionante, como nunca antes las había visto, así que un paseo era lo que iba a hacer. Me arreglé un poquito sin dejar de mirarme con una sonrisa en el espejo, disfrutando de mi nuevo yo, y tras colocarme la ropa y peinarme mi larga melena dorada, salí de la casa y eché a andar sin saber que lo próximo que haría sería olisquear una rica barbacoa, a pesar de mi mal olfato. Aquello olía que alimentaba, así que hice lo que haría cualquiera, seguir el rastro. Y para mi sorpresa, me encontré con los Hanu Mahana y con otra gente que bueno, no sabía quienes eran lejos de haber visto sus participaciones en las pruebas, entre ellos el tirador que quedó en primer lugar y me hizo a mí quedar el último. Digo, la última. También estaba Tezca, ahora con su gran pechonalidad.
Me acerqué sin preguntar y desde el otro lado de la pequeña verja de madera analicé las caras y la parrilla. Cerré los ojos y olisquee mejor como si fuera un perrico hambriento. Y al abrirlos de nuevo miré tanto a Runin como a Ryota con una amplia sonrisa, enseñando los dientes. Esta pareja era, de entre todos esos, con los que podía decir que tenía confianza, básicamente porque al resto no los conocía del tú a tú. Y sí, serán piratas, pero buena gente, o al menos eso creo… Y que aquí estaba prohibido el conflicto, o al menos eso dijeron. Pero que eso, una se mete en líos y bueno, luego le echan la bronca y poquito más.
—¡¡¡Chicos, para mi serán un par de choripanes y unas cuatro o cinco chuletitas de cordero lechal!!! —dije con la mano en alto, dando a entender que era mi turno de pedir.
Con todo esto a un lado y tras haber visto la casa que el emperador Zarutsuki me había puesto a disposición, con cocina, baño, sábanas limpias y una terracita bastante cómoda, lo siguiente que hice fue darme una ducha y robarle un par de prendas a Nyra (colándome, obviamente, por la ventana de su casa más rápido, digo rápida, que un rayo) para poder ir cómoda. La ropa que tenía anteriormente me estaba algo grande. El Akira macho-man tenía el pecho ancho, pero hacia los lados, no hacia adelante… Esto era un cambio bastante curioso y divertido, y lo más importante, era una sensación buena.
Por mi parte, lo que más me gustó de poder mantenerme aquí más días fue el hecho de salir a pasear por la noche. Al estar a tanta altitud esta isla llamada Skypiea, las estrellas se veían con una claridad y un brillo impresionante, como nunca antes las había visto, así que un paseo era lo que iba a hacer. Me arreglé un poquito sin dejar de mirarme con una sonrisa en el espejo, disfrutando de mi nuevo yo, y tras colocarme la ropa y peinarme mi larga melena dorada, salí de la casa y eché a andar sin saber que lo próximo que haría sería olisquear una rica barbacoa, a pesar de mi mal olfato. Aquello olía que alimentaba, así que hice lo que haría cualquiera, seguir el rastro. Y para mi sorpresa, me encontré con los Hanu Mahana y con otra gente que bueno, no sabía quienes eran lejos de haber visto sus participaciones en las pruebas, entre ellos el tirador que quedó en primer lugar y me hizo a mí quedar el último. Digo, la última. También estaba Tezca, ahora con su gran pechonalidad.
Me acerqué sin preguntar y desde el otro lado de la pequeña verja de madera analicé las caras y la parrilla. Cerré los ojos y olisquee mejor como si fuera un perrico hambriento. Y al abrirlos de nuevo miré tanto a Runin como a Ryota con una amplia sonrisa, enseñando los dientes. Esta pareja era, de entre todos esos, con los que podía decir que tenía confianza, básicamente porque al resto no los conocía del tú a tú. Y sí, serán piratas, pero buena gente, o al menos eso creo… Y que aquí estaba prohibido el conflicto, o al menos eso dijeron. Pero que eso, una se mete en líos y bueno, luego le echan la bronca y poquito más.
—¡¡¡Chicos, para mi serán un par de choripanes y unas cuatro o cinco chuletitas de cordero lechal!!! —dije con la mano en alto, dando a entender que era mi turno de pedir.
![[Imagen: XqXJydW.png]](https://i.imgur.com/XqXJydW.png)
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