25-08-2026, 06:06 PM
Kael, a medida que les dos marines hablaban, cada vez prestaba menos atención. La conversación estaba perdiendo toda clase de sentido a sus oídos, y aunque por razones más que evidentes había escuchado decir un sinfín de estupideces a centenares de marines durante todos sus años en la Marina, por alguna razón en particular, este tema en concreto le hacía querer todavía menos prestar siquiera un mínimo de atención.
Su cerebro estaba, de alguna forma, aprendiendo a filtrar las palabras de elles dos para que todo lo referente al entrenamiento sí llegase hasta su cerebro, y le saliera por la otra oreja todo lo demás. Donde no perdió atención de ningún tipo fue, sin embargo, cuando su atropellade maestre decidió subirse encima del soldado como un Koala en un eucalipto, en una postura que jamás en la vida hubiese esperado compartir con un aliado en un entrenamiento, apretándole la cabeza contra el suelo.
¿Dolía? Joder si dolía, pero tensar el cuello más de la cuenta le daría más probabilidades de terminar partiéndose la crisma y terminar su aventura muchísimo antes de lo estimado. Estuvo, en ese momento, a punto de activar su Akuma con tal de librarse del dolor, pero aquello era, de alguna forma enrevesada, un entrenamiento de resistencia. Si había algo en lo que él destacase por encima de muchos de sus compañeros, era precisamente en la capacidad de resistencia que posee el susodicho marine, y por ello, no puede simplemente ceder ante la primera adversidad que se presenta en su cuerpo.
—Mientras sepas bien lo que estás haciendo me fiaré de ti, Akira. Procura solo hacerlo de una forma en la que estés segura que no me voy a romper el cuello, o la vamos a tener.—Puede que yo como narrador utilice lenguaje inclusivo, pero Kael en la vida trataría a una persona con una terminología semejante. Si Akira ahora es una mujer, como mujer se va a quedar, con todas las consecuencias que eso le haga tener.
Su cerebro estaba, de alguna forma, aprendiendo a filtrar las palabras de elles dos para que todo lo referente al entrenamiento sí llegase hasta su cerebro, y le saliera por la otra oreja todo lo demás. Donde no perdió atención de ningún tipo fue, sin embargo, cuando su atropellade maestre decidió subirse encima del soldado como un Koala en un eucalipto, en una postura que jamás en la vida hubiese esperado compartir con un aliado en un entrenamiento, apretándole la cabeza contra el suelo.
¿Dolía? Joder si dolía, pero tensar el cuello más de la cuenta le daría más probabilidades de terminar partiéndose la crisma y terminar su aventura muchísimo antes de lo estimado. Estuvo, en ese momento, a punto de activar su Akuma con tal de librarse del dolor, pero aquello era, de alguna forma enrevesada, un entrenamiento de resistencia. Si había algo en lo que él destacase por encima de muchos de sus compañeros, era precisamente en la capacidad de resistencia que posee el susodicho marine, y por ello, no puede simplemente ceder ante la primera adversidad que se presenta en su cuerpo.
—Mientras sepas bien lo que estás haciendo me fiaré de ti, Akira. Procura solo hacerlo de una forma en la que estés segura que no me voy a romper el cuello, o la vamos a tener.—Puede que yo como narrador utilice lenguaje inclusivo, pero Kael en la vida trataría a una persona con una terminología semejante. Si Akira ahora es una mujer, como mujer se va a quedar, con todas las consecuencias que eso le haga tener.
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