26-08-2026, 01:45 AM
(Última modificación: 26-08-2026, 01:56 AM por Kiyoshi Maeda.)
Si tenía varios motivos para no coincidir en una cena con esta tripulación, uno en concreto era la presencia de esa persona. El solo hecho de escucha su voz provoca que se le pongan los pelos de punta. Realmente son como perros y gatos, cada uno extremadamente diferente al otro. — ¿Significa que eres tan tonta como para que no te extrañe que tu capitán regrese y cuelgue sobre el mástil los pantalones de otra persona? No dejas de decepcionarme cada vez más. — Responde quedándose cruzado de brazos y mirando hacia el frente, negándose a girar el cuello para que sus ojos se encuentren con ella. No conforme con esta distancia que el médico busca implementar, la muchacha se le acerca con una amenaza evidente de ensuciarlo. Kiyoshi realiza un gran esfuerzo para no reaccionar negativamente, fingiendo tener el control de la situación y no moviéndose ningún centímetro. — Si me ensucia… — Afortunadamente, perro que ladra no muerde. La derrotada por Uker no se atrevió a hacer nada indebido.
— No te confundas, no vine aquí a relacionarme con ustedes. Solo me aseguro de que una mujer de tu calaña no le haga cosas raras a mis compañeros. Ya lo intentaste con el guardia, y sigo sin ver que te laves las manos. — Sin duda, el verla intentar seducir al custodio en su llegada a Shandora sería una escena que jamás olvidará. Su perfecta memoria se lo impide. La única forma de que esto cambie es la muchacha de piel morena le demuestre que tiene una idea equivocada de su persona. Por ahora, está muy lejos de ello.
Entre tanto, Varo aceptó cocinar su caldito, lo que le causa que surja un poco de buen humor en Kiyoshi. Barald aparece desde la retaguardia, mas no le teme ni le tiene recelo. Demostró en las gradas ser un tipo de fiar. Aun así, Kiyoshi no baja la guardia. Por el mismo motivo es que no anda con ropa ligera como sus compañeros, especialmente Eros. Para él, esto sigue siendo parte de su trabajo como pirata. Esta carrera que sigue no se la toma con tanta libertad como Ryota, quien segundos después cuenta su historia y cómo él ve la vida que decidió seguir. Sin embargo, es imposible para Kiyoshi hacer oídos sordos. Después de todo, lo que menciona es muy similar a lo que le convenció a zarpar por primera vez en Isla Karate. En aquel entonces, la mujer lagarta compartió una visión muy similar a la del capitán de los Hanu Mahana.
— ¿Tú no eras también de Baterilla, Eros? Quizás ese tonto era tu vecino y ni te acuerdas. Tiene pinta de haber sido de esos vándalos que orinaban en jardines ajenos. ¿No contaste que una vez te pasó? — Parece que la conversación poco a poco fluye de mejor manera entre ambas tripulaciones. Eros y Ryota, como capitanes, demuestran hacer un buen trabajo para que sus compañeros se relajen un poco y hagan trabajar la lengua sin tanta acidez. Aunque el más venenoso, por no decir antisocial, hasta el momento, ha sido Kiyoshi.
Esto podría seguir así de no ser por la apariencia de una nueva individua. En primera instancia, Kiyoshi asume que se trata de otra compañera de Ryota y los suyos, teniendo tres mujeres ya. No es que le importe, pero es curioso que ellos solo tengan hombres a bordo. ¿Será que los traten de machista por eso? Una funa por algo así sin duda afectaría a la reputación que tienen. — Quizás falten personas del sexo opuesto en nuestro grupo, Eros. Aún sigo con la idea de buscarle novia a Uker.
Si alguien abre la boca de la manera correcta, o incorrecta, según el lado de la vereda en que estés, es Tezca. Tratar de “perro del gobierno” a la recién llegada causa que los ojos de Kiyoshi se abran más de la cuenta y apunten hacia Akira. Rápidamente, la mano diestra se mete dentro de su vestón, bajando hasta el costado izquierdo de su cadera en donde tiene una pistola enfundada. No la enseña, pero amenaza con sacarla. — ¿Cómo que un tonto perro del gobierno? — Su voz adopta un tono más grave. — Tu gente, tonta del culo, traicionó y mató a mis padres. ¿Es que acaso has venido para que te saque información al respecto? — Pues no parecía ser su turno aún de contar su historia, pero la revela así, de sopetón. Curiosamente, Tezca comparte ciertas aristas de historia con él. Uker no está tan alejado tampoco, aunque su asunto es más con marines. Y claro, Kiyoshi desconoce que Akira sea una marina. Solo sabe lo que Tezca ha dicho.
— Eso, rubia tonta. Dile a esa tonta perra del gobierno que comience a hablar. Estoy de acuerdo contigo. — Pues, de alguna forma, Kiyoshi parece estar armando una especie de alianza con Tezca Norova en contra de Akira. No realiza una acción de agresión ni nada por el estilo, pues sigue sentado y tiene en mente las palabras dichas por el Shichibukai horas antes, pero qué tanto pueda seguir con el trasero en la silla dependerá de lo que diga o cómo reaccione la recién llegada. Si Tezca no la hubiese delatado, nada de esto habría pasado.
Aun así, internamente, está agradecido de la novia de Onizuka Jin, aunque odie pensar en ello, por haber revelado semejante dato.
— No te confundas, no vine aquí a relacionarme con ustedes. Solo me aseguro de que una mujer de tu calaña no le haga cosas raras a mis compañeros. Ya lo intentaste con el guardia, y sigo sin ver que te laves las manos. — Sin duda, el verla intentar seducir al custodio en su llegada a Shandora sería una escena que jamás olvidará. Su perfecta memoria se lo impide. La única forma de que esto cambie es la muchacha de piel morena le demuestre que tiene una idea equivocada de su persona. Por ahora, está muy lejos de ello.
Entre tanto, Varo aceptó cocinar su caldito, lo que le causa que surja un poco de buen humor en Kiyoshi. Barald aparece desde la retaguardia, mas no le teme ni le tiene recelo. Demostró en las gradas ser un tipo de fiar. Aun así, Kiyoshi no baja la guardia. Por el mismo motivo es que no anda con ropa ligera como sus compañeros, especialmente Eros. Para él, esto sigue siendo parte de su trabajo como pirata. Esta carrera que sigue no se la toma con tanta libertad como Ryota, quien segundos después cuenta su historia y cómo él ve la vida que decidió seguir. Sin embargo, es imposible para Kiyoshi hacer oídos sordos. Después de todo, lo que menciona es muy similar a lo que le convenció a zarpar por primera vez en Isla Karate. En aquel entonces, la mujer lagarta compartió una visión muy similar a la del capitán de los Hanu Mahana.
— ¿Tú no eras también de Baterilla, Eros? Quizás ese tonto era tu vecino y ni te acuerdas. Tiene pinta de haber sido de esos vándalos que orinaban en jardines ajenos. ¿No contaste que una vez te pasó? — Parece que la conversación poco a poco fluye de mejor manera entre ambas tripulaciones. Eros y Ryota, como capitanes, demuestran hacer un buen trabajo para que sus compañeros se relajen un poco y hagan trabajar la lengua sin tanta acidez. Aunque el más venenoso, por no decir antisocial, hasta el momento, ha sido Kiyoshi.
Esto podría seguir así de no ser por la apariencia de una nueva individua. En primera instancia, Kiyoshi asume que se trata de otra compañera de Ryota y los suyos, teniendo tres mujeres ya. No es que le importe, pero es curioso que ellos solo tengan hombres a bordo. ¿Será que los traten de machista por eso? Una funa por algo así sin duda afectaría a la reputación que tienen. — Quizás falten personas del sexo opuesto en nuestro grupo, Eros. Aún sigo con la idea de buscarle novia a Uker.
Si alguien abre la boca de la manera correcta, o incorrecta, según el lado de la vereda en que estés, es Tezca. Tratar de “perro del gobierno” a la recién llegada causa que los ojos de Kiyoshi se abran más de la cuenta y apunten hacia Akira. Rápidamente, la mano diestra se mete dentro de su vestón, bajando hasta el costado izquierdo de su cadera en donde tiene una pistola enfundada. No la enseña, pero amenaza con sacarla. — ¿Cómo que un tonto perro del gobierno? — Su voz adopta un tono más grave. — Tu gente, tonta del culo, traicionó y mató a mis padres. ¿Es que acaso has venido para que te saque información al respecto? — Pues no parecía ser su turno aún de contar su historia, pero la revela así, de sopetón. Curiosamente, Tezca comparte ciertas aristas de historia con él. Uker no está tan alejado tampoco, aunque su asunto es más con marines. Y claro, Kiyoshi desconoce que Akira sea una marina. Solo sabe lo que Tezca ha dicho.
— Eso, rubia tonta. Dile a esa tonta perra del gobierno que comience a hablar. Estoy de acuerdo contigo. — Pues, de alguna forma, Kiyoshi parece estar armando una especie de alianza con Tezca Norova en contra de Akira. No realiza una acción de agresión ni nada por el estilo, pues sigue sentado y tiene en mente las palabras dichas por el Shichibukai horas antes, pero qué tanto pueda seguir con el trasero en la silla dependerá de lo que diga o cómo reaccione la recién llegada. Si Tezca no la hubiese delatado, nada de esto habría pasado.
Aun así, internamente, está agradecido de la novia de Onizuka Jin, aunque odie pensar en ello, por haber revelado semejante dato.
Karmas
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