[PR] Asadito de chill en Skypiea
#14
Sentí algo de alivio al saber que la señorita Miyori estaba bien. Quizá fuera por ser la primera artista que me cruzaba o tal vez fuera por el hecho de que me había parecido una buena persona. Seguro que aquella canción había tenido algo que ver. Era algo raro en mi preocuparme por el bienestar de los desconocidos, pero si aquella mujer resultaba ser familia de mi compañero, en parte, ya no podía considerarla una extraña.

Sentí más alivio aún al ver qué Uker sabía cómo tratar con aquella serpiente. Lejos de asustarse, el cocinero se preocupó por mantenerla a salvo de las ascuas. Me alegraba saber que compartía hogar con esa clase de personas. Alguien que se preocupaba por los animales, trataría aún mejor a sus familiares y amigos.

Solté el cucharón contra el borde de la olla. El sonido del metal chocando retumbó desde mis oídos rebotando contra cada pared de mi cráneo. Sentí una punzada intensa en las sienes. Cerré los ojos, incliné la cabeza hacia detrás y apliqué una pinza con dos de mis dedos en mi tabique, justo al lado de los ojos.

—¿Con la comida? Gracias, Uker, pero ya está todo en la olla. Eso sí, si tuvieses algo para el dolor de cabeza...

Ese día se había forjado una promesa; no volvería a beber. Solo faltaba ver si mi palabra se iba a mantener, o como le solía pasar a los arrepentidos tras la celebración, ese juramento duraría tan solo hasta la siguiente fiesta. Vi que Uker tomaba la carne de la parrilla. Miré mi caldo. Aún le faltaría bastante para tener un buen sabor. Tomé algo con una cuchara. Insípido. Agregué algo de sal y unas cuantas hierbas aromáticas y decidí que ya era suficiente. Mi cuerpo pedía a gritos que me tomase algo caliente y me sentase a descansar. Agarré el asa de la olla con un paño y seguí al cocinero.

Dejé la olla sobre la mesa y lo servi en cuencos para cada uno de los presentes. Los reparti por la mesa y me senté en mi sitio, justo frente a Kiyoshi —Tomad antes de que se enfríe —. Pensé que la temperatura ayudaría a enmascarar la falta de sabor.Agarré uno de los cuencos y di un sorbo. Dos de los Hanu Mahana contaron sus historias. Me sorprendió ver que provenían del mismo mar de donde provenían mis amigos y en el que yo había pasado la mitad de mi vida. Di un nuevo sorbo y en el momento que bajé el cuenco la vi. Una mujer miraba desde el otro lado de la valla. Sugirió una serie de pedidos de carne. No supe bien si era parte de la otra tripulación hasta que los demás comenzaron a hablar. Las pistas estaban claras. "Perra del gobierno" el énfasis de Uker al mencionar su mal pasado con los marines... No sé trataba de ninguna pirata.

Puse una mano sobre la mesa. Llevé la otra a mi espalda wn un gesto instintivo en busca de mi rifle, el cual yacía en el suelo de mi habitación. Mi cuerpo se tensó. Me agaché tras la mesa y dejé fluir los poderes de mi akuma. Me preparaba para la ofensiva manteniendo mi cuerpo oculto, pero sin dejar de ver al posible enemigo. Sin embargo, me contuve de atacar. Mis compañeros parecían tranquilos. Aquella mujer no tenía una actitud hostil, más allá de querer agenciarse parte de nuestras raciones de carne. Además, estaba en clara inferioridad numérica. Me asomé despacio. Carraspeé. Me arrepentí al instante de haber afectado con mi fruta a los allí presentes, pero mi estado de aquel momento me hacía sentir vulnerable.

—E-Eso... Habla, perro del gobierno —tosí de manera forzada. Intentaba desviar la atención del hecho de haber infectado a todos, como si el hecho de cambiar de tema les fuese a hacer olvidar su malestar —. Di-dinos que tramas.

Mi experiencia con gente del gobierno no era muy amplia. Mis interacciones con marines tampoco. Se podían resumir en el pelirrojo de los juegos del soberano, el pelirrojo de los cabos gemelos y Da Silva. Uno había intentado atacarme, otro luchó conmigo contra aquel monstruo y el otro me había arrestado y luego liberado. Si lo analizaba, solo me quedaban un par de cosas claras. Nunca sabías por donde iba a salir un marine y que en la marina había muchos pelirrojos. Tal vez, se trataba de algún tipo de bonificación en su acceso.

Tomé un cuenco de sopa y lo acerqué a Kiyoshi. Temía si reacción, pero esperaba que al menos mi caldo le ayudase a recuperarse. Debía aprender a controlar mis reacciones, más cuando mis amigos estuviesen cerca.

—To-toma... Kiyoshi. Bebe antes de que se enfríe —empujé suave con el cuenco en el brazo del doctor mientras ahuecaba el cuello de mi camisa —. Todos, tomaos pronto el caldo.

Parecía que la noche iba a ir diferente a como lo habíamos planeado.



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RE: [PR] Asadito de chill en Skypiea - por Varoganchin - 26-08-2026, 08:47 PM

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