26-08-2026, 09:09 PM
Noche del 5 de primavera.
El joven contramaestre se encontraba lejos de la cabaña que le asignaron para permanecer en la isla tras el torneo y durante el tiempo que el emperador les permitía permanecer en la misma. El joven estaba en la zona cercana al dojo de su maestra de Haki, pero seguía teniendo allí algunas de sus pertenencias por lo que al día siguiente tenía que ir hacia allí sin falta. El joven se estaba concentrando en el entrenamiento, por lo que cualquier cosa que pasara tendría que esperar. El joven pasó la noche pensando en qué hacer a continuación, siendo que aún tenía un entrenamiento más que hacer por lo que tampoco tenía mucho tiempo que usar aún en tiempos libres.
El joven finalmente a terminado el entrenamiento, y puede usar el kenbunshoku haki por lo que ya puede regresar a su barco. Por ello es que se encamina hacia el barco en la playa, un trayecto largo pero que necesita hacer para comprobar el estado de su compañero peludo, pero primero pasa por la casa que le han dejado para dejar algunas cosas y tomar otras cuando ve una nota que le esperaba allí a saber desde cuando, pues lleva varios días fuera. Al leer la nota el joven pelirrojo no duda en acudir al lugar indicado, puede que llegue algo retrasado pero llegará y ayudará en lo que pueda. El joven no se cambia, realmente no hizo demasiado esfuerzo y apenas ha sudado en los últimos días por lo que puede usar la misma ropa, siendo ésta su uniforme de la marina, con su arco negro a la espalda y el carcaj al otro lado de forma perfectamente ordenada para una mayor facilidad de uso en caso de combate.
El joven se guarda las gafas en el bolsillo del uniforme para que sus ojos rojos estén claramente visibles, unos ojos que combinan perfectamente con el rojo vivo de su cabello trenzado. El joven arquero se encamina a la zona determinada, el final de los caminos de llegada a la ciudad antes de los juegos, y por lo tanto algo que le facilita el llegar luego a su barco. Nada más acercarse sus ojos acostumbrados a observar todo el entorno y fijarse lo más lejos posible, ven que hay bastante gente en el lugar, siendo que parece haber una familia pasando el día en la zona. Cuando se acerca más puede ver a Nyra, y luego al cangrejo de la otra división, y se para a escuchar lo que dicen, sonriendo mientras se rasca tras la cabeza al no estar acostumbrado a ese tipo de palabras dirigidas hacia él, sobre todo las de la joven. El marine corresponde al apretón de manos del que parece ser el padre y escucha su propuesta, siendo que de momento solo ve a Juan y Nyra. Ante eso el joven arquero sonríe y dice
-Si eso les hará felices y ayudará a que pueda cumplir su sueño yo ayudaré encantado, solo díganme donde debo ir y si debo hacer algo en concreto sir.-
6 de primavera, 9 am
El joven finalmente a terminado el entrenamiento, y puede usar el kenbunshoku haki por lo que ya puede regresar a su barco. Por ello es que se encamina hacia el barco en la playa, un trayecto largo pero que necesita hacer para comprobar el estado de su compañero peludo, pero primero pasa por la casa que le han dejado para dejar algunas cosas y tomar otras cuando ve una nota que le esperaba allí a saber desde cuando, pues lleva varios días fuera. Al leer la nota el joven pelirrojo no duda en acudir al lugar indicado, puede que llegue algo retrasado pero llegará y ayudará en lo que pueda. El joven no se cambia, realmente no hizo demasiado esfuerzo y apenas ha sudado en los últimos días por lo que puede usar la misma ropa, siendo ésta su uniforme de la marina, con su arco negro a la espalda y el carcaj al otro lado de forma perfectamente ordenada para una mayor facilidad de uso en caso de combate.
El joven se guarda las gafas en el bolsillo del uniforme para que sus ojos rojos estén claramente visibles, unos ojos que combinan perfectamente con el rojo vivo de su cabello trenzado. El joven arquero se encamina a la zona determinada, el final de los caminos de llegada a la ciudad antes de los juegos, y por lo tanto algo que le facilita el llegar luego a su barco. Nada más acercarse sus ojos acostumbrados a observar todo el entorno y fijarse lo más lejos posible, ven que hay bastante gente en el lugar, siendo que parece haber una familia pasando el día en la zona. Cuando se acerca más puede ver a Nyra, y luego al cangrejo de la otra división, y se para a escuchar lo que dicen, sonriendo mientras se rasca tras la cabeza al no estar acostumbrado a ese tipo de palabras dirigidas hacia él, sobre todo las de la joven. El marine corresponde al apretón de manos del que parece ser el padre y escucha su propuesta, siendo que de momento solo ve a Juan y Nyra. Ante eso el joven arquero sonríe y dice
-Si eso les hará felices y ayudará a que pueda cumplir su sueño yo ayudaré encantado, solo díganme donde debo ir y si debo hacer algo en concreto sir.-
Carcaj del arquero

