Fotos para un año | Marines | Presente relativo | Social
#4
La subida a Skypiea, los juegos del cielo, su propia mascarada interna, donde plantea ser un personaje distinto que va creando y conformando poco a poco. La ciudad dorada de Shandora, un mundo donde las leyes de la tierra no alcanzan sus dominios, y donde decenas de criminales campan a sus anchas en un terreno donde la violencia es pecado, y el mundo es representado bajo la palabra de su emperador, un Shichibukai que, cada día más, Kael tiene la teoría de verlo en el puesto únicamente para tener la protección del gobierno, y que este lo dejase campar a sus anchas sin problema.

Definitivamente, el joven soldado estaba cansado, extenuado por pasar los días impregnándose de la cultura de esas tierras con tal de adquirir toda la información que tuviera a su alcance, a sabiendas de que su tiempo era escaso, y que en lo aproximado de una semana, descenderían de nuevo hasta las corrientes del Grand Line.

Aquel hombre de cabellera azabache se tumba en la cama con una pesadez como nunca antes la había sentido, notando en su cuerpo el dolor de quién lleva en tensión más tiempo del que jamás le ha admitido a nadie, aprovechando que por una vez, él está completamente solo, desprendido de compañías que le hacen comportarse como un hombre recto y firme, incluso si le pedían de diferentes formas que no lo hiciera mientras estuviese junto a ellos fuera del trabajo.

Tal y cómo siempre, tenía muchísimas cosas que pensar dentro de su cabeza, teniendo por sobre todo la necesidad de saber cuál era, de entre todas las que estaba empezando a diseñar, aquella personalidad con la que deseaba entregarse al resto de sus compañeros. El cambio no podía ser radical en ninguno de los sentidos, pero debía asegurar cuanto antes aquella con la que poco a poco iría, de alguna forma, convenciendo a los demás que empezaba a sentirse diferente, y con ello, quizás, más cercano a todos y cada uno de sus compañeros.

Sólo el sonido de una hoja por debajo de la puerta interrumpió el sueño mental que le estaba llevando a difundir sus pensamientos en la luna y devolverle los pies a la tierra.

Kael alzó la mirada de la cama, llevando su vista hasta lo que, efectivamente, se veía como una nota que, desde el primer momento, le resultó relativamente siniestra. ¿Quién mandaría una nota sin presentarse de esa manera? Se quedó observándola durante unos cuantos segundos hasta que, finalmente, decidió optar por levantarse y comprobar el contenido de la misma. No esperaba realmente algo peligroso en unas tierras como aquellas, por lo que fue con bastante calma hasta, finalmente, poder recogerla del suelo.

A TODOS LOS MARINES EN SKYPIEA.

Un comienzo interesante. ¿Intentan reunir a todos y cada uno de ellos en un mismo punto? Eso, de alguna forma, lo dejaba algo más tranquilo. Podía ser procedente de cualquier persona, pero no le importaba en exceso. Aquí, como ya he dicho, se usan reglas muy distintas y tienen más libertad para hacer lo que les plazca.

Kael dobló ligeramente la hoja entre sus dedos antes de volver a abrirla. No había demasiada información. De hecho, prácticamente no había ninguna. Su mirada se quedó durante unos segundos sobre la última línea antes de, finalmente, soltar una exhalación.

"Al menos no tienen intención de ocultar que quieren algo de nosotros. Debería llamar a Shin y a Nyra para saber si les ha llegado la misma carta".

Si querían a Kael el marine...bueno, supuso que podrían tenerlo, especialmente si acudían todos los demás.



Mañana del día 6 de primavera.

Puntual como un reloj, el caballero se presenta con su uniforme de manera impecable, manteniendo su distinguida solemnidad a pesar de su calidad como soldado raso, comprobando como en el lugar ya se encontraban allí varios miembros del brazo de la ley, comprendiendo poco a poco la razón por la que se les había pedido acudir hasta el lugar con una invitación tan vistosa. Estaba esperando cualquier cosa, aunque con la laxitud de la demanda no esperaba que fuera ni mucho menos una situación de urgencia. Lo que no esperaba, de ninguna manera, era una sesión de fotos.

"¿De verdad?" No se lo estaba creyendo. Casi parecía perplejo ante la demanda, pero en la nota dejaban en claro que habría una recompensa monetaria por los servicios. Tuvo que haberse llegado a oler algo así, ya que después de todo, él ya había sido partícipe en una de esas actividades por la marina.

De entre todas las chicas que se presentaron a su sesión de maquillaje, hubo una en concreto que se le vino especialmente a la mente, una muchacha de cabello anaranjado que destacaba por...tener una forma bastante descarada de demostrar sus emociones cuando sentía el rubor subir por sus mejillas.

"Me pregunto que habrá sido de ella. ¿Saldrá alguna vez en algún periódico?" Esperaba que, si llegaba a darse el caso, no fuese por lo que estaba temiéndose.

Kael escuchó cada palabra con la misma atención con la que habría escuchado una declaración de un criminal, aunque poco a poco su expresión comenzó a traicionar algo diferente, especialmente cuando escuchó aquella pequeña aportación de la adolescente.

―Estado civil…

Los ojos de Kael se desplazaron lentamente hacia ella, comprobando en su forma de actuar como parecía estar divirtiéndose demasiado con aquello. El marine permaneció completamente quieto, mirando posteriormente al fotógrafo, quién, por su aspecto, sin duda debía ser su padre. Luego fue hasta la madre, alguien que había tenido la suerte de poder casarse con el hombre a quién amaba por lo que ahora habían conseguido construir en Skypiea.

Aunque pareciera mentira, si había algo que para Kael traspasaba las fronteras de las leyes gubernamentales, era el amor entre razas. Ninguna persona debería estar supeditada a amar a otra solo por ser de una raza distinta. Por supuesto, esto no aplicaba entre personas de bien y sucios criminales. No eran caras de la misma moneda.

Aquella situación tan fuera de lugar, extremadamente indómita y repentina...por alguna razón consiguió que una pequeña sonrisa apareciese en sus labios. Quizá eso era precisamente la clase de situación que necesitaba, un primer paso para mostrar una faceta distinta de él. No para de repetirse una y otra vez que debe probar a hacer cosas a las que no está acostumbrado, y, de alguna forma...eso sí que le apetecía hacerlo.

—Al menos no han pedido que cantemos, ¿no?—Comentó, intentando cortar cualquier posible tensión en el ambiente con una pequeña broma que ni él sabía que podía lograr hacer.—Me gusta la idea. Yo me apunto. ¿Qué clase de fotografía esperan exactamente de nosotros?

Estaba seguro de que, especialmente aquellos que le conocían un poco o tuvieran una impresión formalizada de él, no iban a poder creerse las palabras que estaban saliendo de su boca, pero...¿acaso eso no lo hacía todo un poco más interesante?

Máscara tras máscara
[Imagen: jGxJg3p.png]
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RE: Fotos para un año | Marines | Presente relativo | Social - por Kael Omuyaga - 26-08-2026, 10:15 PM

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