27-08-2026, 05:30 AM
Canturrea ignorando olímpicamente el insulto del azabache. ¿Por qué resulta tan divertido hacerlo enfadar? Quizá por la misma razón que usan en ocasiones sus compañeros de tripulación: poner a prueba, a propósito, la paciencia de quienes apenas cuentan con ella puede llegar a ser extrañamente refrescante. —Me acabo de bañar, para tu información, cariño. Estoy más que limpia. —Guiña, podría continuar replicando de no ser por el acercamiento de Cardan hacia los cocineros.
Varo parece alerta, Uker le resta importancia entendiendo que la serpiente no es más que una mascota amistosa, claro, a menos de que le hagan algo a su dueña. Cardan parece encandilado con las llamas hasta que el cocinero decide protegerlo de sus instintos de nula supervivencia. —Deja que cocinen, cariño. —La amazona le habla con amabilidad, él parece entender aunque no se aleja demasiado, atento a cualquier pedazo de comida que pueda robar.
¿Oh? ¿Ese es Barald? ¿El mismo Barald que conoce? ¡¿Mirando a Tezca con cara de embobado?! Las palabras del azabache provocan que una gran sonrisa aparezca en los labios de la fémina, trata de esconderla tras una de sus manos, una mirada hacia Ryota le hace entender que él está pensando lo mismo que ella. Asiente intentando no reventar en alguna carcajada, incluso busca enfocar su mente en otra cosa, busca una nueva forma de entretenimiento cuando su mirada termina por desviarse hacia el capitán de los sepulturas.
¿Sus historias? Runin parece pensar un poco la situación, es Ryota quien da inicio, tan suelto como siempre, en confianza. Una expresión amena la lleva a recordar las playas de Baterilla, la calidez que emite el hogar del castaño, su timbre de voz.
Tengo bebida, amigos, amor y estoy por comerme tremendo bisquet..."
Runin ríe sin burla alguna, levanta su copa y bebe de ella ante el brindis de su capitán, Eros y Barald. Todo parece ir en buenos términos, la siguiente es Tezca, dispuesta a contar su historia de origen, al menos es así que un grito rompe el ambiente. ¿Eh? ¿Quién puede haberse colado a una reunión entre piratas? Runin se gira, muestra una ceja elevada y… “perro del gobierno”. La mujer no le parece conocida del todo aunque algo se remueve en la mente de la amazona. Rubia, ojos claros, bonitos pendientes que le parecen familiares.
Tezca ignora a la recién llegada, o al menos eso aparenta cuando la historia florece entre sus labios. La amazona sonríe al recordar su primer encuentro, allá cuando tuvieron que enfrentar a un enorme oso que acabó con la agradable fiesta del pueblo y terminó por unirlos como tripulación. Claro que Tezca no es el único ofendido ante la llegada de la aparente marine. No. Uker es el siguiente en hablar, con la voz cargada de odio y resentimiento, haciendo énfasis en una historia desgarradora de pérdida a manos de aquella misma institución. De repente el estómago de la amazona duele. ¿Qué? ¿Otra vez?
Pendientes, rubia, marine.
Tezca sabe quién es… ruidosa…
Kiyoshi no se queda atrás. La animadversión mostrada con antelación le hace entender que las historias en las que la Marina ha destrozado familias son más de las que podría contar con los dedos de una mano. La kuja no siente un odio especial hacia ellos; al único al que realmente ha querido patearle el trasero ya está muerto: Landon. Gente trastornada hay en todas partes; eso no significa que todo el mundo lo esté, ¿no? Ha conocido a un par de marines a lo largo de su vida y ninguno ha alzado sus armas contra ella, no por el momento.
Como, por ejemplo, Akira.
Akira.
¡AH! ¡EL TORNEO!
Akira.
¡AH! ¡EL TORNEO!
Lo recuerda, no solo Tezca se atrevió a hacer ese tipo de cambios, Akira también es parte de ello. De repente una risa florece desde el fondo de su garganta.

—FUFUFUFUFUFU ¡¿AKIRA?! ¿De verdad eres tú? Mira, cariño, es Akira.
Menciona lo último hacia Ryota, sin perder tiempo se pone de pie, dejando la sopa de lado porque intuye que después de eso se ha vuelto a enfermar del estómago, ya no más, gracias, esperará la carne.
—Fufufufu, tranquilos, tranquilos, solo viene por un poco de carne. ¿No es así, cariño? Es un marine que conocí hace tiempo, bueno, ahora parece que es una marine que conocí hace tiempo. Combatí junto a Akira contra Landon. —Le menciona a sus compañeros. —Aunque se desmayó un buen rato, pobre, fufufufu.
Sin pensarlo demasiado la amazona le abre paso para que se acerque a los demás. —Dale carne, Uker, por favor. El mar es inclemente, uno nunca sabe qué sucederá después. —Menciona sin ahondar demasiado en ello, incluso le sirve de su comida a la rubia. —Siéntate junto a mi, cariño, pero cuidado con el gruñón de la esquina. —Bromea haciendo un gesto infantil hacia Kiyoshi.
—Comentábamos nuestras historias, cuidado con ir de chismosa, ¿si? Nací en Amazon Lily, en un mar al que no puedo acceder aún, mi madre me sacó de mi isla porque se enamoró de un pirata. —Guarda silencio un momento como si quisiera saber cómo continuar. —Me crié en Isla Samba. Rhiannon, mi madre, solo vivía por y para ese hombre. Él nos abandonó, mi hermano menor murió, mi madre se suicidó. —A pesar de sus palabras una sonrisa apareció en su rostro. Solo Ryota sabe la realidad de su historia, aunque ha sido honesta en términos generales.

—El amor me aterraba, ahora ya no tanto, fufu...
Se sienta junto al castaño y la rubia marine. —Brindo porque un día encontremos nuestras venganzas o muestros corazones sanen, pero no hoy, no contra alguien que no nos hizo ni nos ha hecho nada. —Guiña hacia Akira, pasándole también su sopa para que ella se la termine, quien sabe, tiene pinta de aguantar toda clase de comidas.
Karmas

