28-08-2026, 06:40 AM
Escucharla asegurar que no puede leer las mentes, lo tranquiliza. No porque tenga algo que ocultar, tan solo conoce muy bien a la morena y se conoce a sí mismo. “Kekeke, sé que no harías eso.” Lo duda, pues sabe bien que, de poder, la dueña de esos hermosos ojos chocolate analizaría cada rincón de su mente en busca de cualquier información que pudiera usar en su contra.

“Más como un sexto sentido… entiendo.”
Fue como Runin lo describió antes de que la preocupación se apoderara de la situación y el castaño terminara enviándole mensajes erróneos. Aunque, de haberlo entendido, lo más probable habría sido que prefiriese dejar el Haki de lado para centrarse en asuntos más importantes y retomar la conversación después.

“Ya me conoces, no puedo quedarme quieto, aunque fue cuestión de suerte.”
Por desgracia, no percibió el aire íntimo que se formó entre ambos cuando escudriñó su cuerpo buscando alguna herida. “¿Concentración? ¿En serio solo eso? Qué envidia… ojalá tu maestra me hubiera enseñado a mí… en comparación, el maestro con el que los bros lunarians me llevaron, fue un demonio...” Se quejó ante el recuerdo de Kaelith, el lunarian que lo entrenó sin ninguna pizca de amabilidad.
La morena volvió a sentarse en la cama a medida que la conversación avanzó y Ryota regresó en sus pasos para retomar la importante actividad de vestirse. Ya que ir en interiores terminaría dándole algún resfriado.
“El Kenbun suena como algo jodidamente útil, en serio…” Acompañó las palabras de Runin, poniéndose la camiseta oversize para continuar con la bermuda que usaría. “Con algo como eso, no tendrías que preocuparte de no percibir con los sentidos al contrincante; siempre sabrías dónde está.” Tras ponerse la prenda, se sentó al borde de la cama, buscando sus zapatos en el suelo y alcanzándolos con la mano.
“—¿Quieres que te enseñe, cariño? Podría ser divertido.-“
Las palabras emergen de la morena detrás de él cuando se está poniendo los tenis blancos. “¿Uh?” Giro el torso para verla; en principio, la imagina como una sexi profesora, con minifalda, medias veladas, gran escote y el cabello recogido. Sin embargo, deja de lado sus pensamientos más personales para mostrarle una sonrisa emocionada. “¿Enserio? Es decir, si no te molesta, claro, me encantaría.” Cualquier poder que pudiera ayudarle a proteger los sueños de todos sus nakamas, incluidos los propios, era uno que Ryota deseaba aprender.

“¿Quieres que te llame Maestra a partir de ahora? No sabía que te gustaran los juegos de roles kekeke”
Bromea y se levanta de la cama, para extenderle la mano con el fin de ayudarla a levantarse. “¿Imagino que necesitaremos ir al patio o un lugar abierto, no?” Pregunta, esperando a que ella acepte su invitación para ayudarla a levantarse de la cama.
Es en ese momento que Tocho Morocho aparece en la ventana, observando a la pareja, junto a Cardan. ¿Serían útiles ambos animales?
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