El infante escucho las sabias palabras de la revolucionaria mientras arqueaba una ceja detrás de la otra, tenía razón, no debía ver tan negativamente el hecho de que no tuviera técnicas ya que eso le dejaba un gran abanico de posibilidades de innovarse a la hora de hacerlas, el joven sonrío ante esto, ella tenía razón y él estaba contento por ello. Así mismo, la mujer hizo incapie en que tenía un estilo de pelear bastante exótico, cosa que podía llegar a ser cierta.
Mizuki se lo dijo claro, “muéstrame de que estás hecho”, por como la había visto, ella era totalmente capaz de resistir los ataques de Kasui a máxima potencia por lo que el Dino Nino no se dejó nada en la recámara.
Asintió con la cabeza y volvió a colocar su pie izquierdo un paso por delante, esta vez flexionó la pierna y se inclinó hacia delante de manera que la pierna derecha quedó extendida y apoyada de sus los metatarsos de su pie. Agarró con firmeza sus dos armas para así abalanzarse a por ella impulsándose con sus musculadas piernas. Su velocidad había aumentado, aún que quizás no demasiado para la gyojin.
Mientras Kasui se aproximaba a Mizuki se pudo escuchar el silbido del viento y las cadenas de sus armas crujir pues, estas se plegarían y se estirarían nuevamente añadiendo inercia en ellas. Kasui, mientras se aproximaba a Mizuki, dio un pequeño saltito con el fin de aumentar la fuerza cinética. El saltito fue acompañado con un giro sobre sí mismo con el cual llevaría la bola de su mangual (la cual estuvo dando vueltas mientras se acercaba al igual que la cadena para no mostrar con que iba a atacar ) hacia la misma zona donde golpeó anteriormente a su contraria.
Entendiendo su brazo derecho para esto dejando el mismo muy levemente flexionado para que no le rebotase la fuerza del golpe en las articulaciones. La bola con pinchos de su mangual se dirigió con furia a Mizuki, buscando insistir en aquella pequeña herida que ya le había causado en el labio.
Tras golpear, kasui trató de aprovechar el golpe como punto de apoyo. El momento justo de impacto sería aquel en el que habría su movimiento chocando contra la velocidad 0 que tenía el cuerpo de Mizuki en ese momento (osea que estaba quieta) esto haría que por un instante la fuerza se transporte por la cadena de su mangual llegando hasta la empuñadura, cosa que requirió de su control con su arma para controlarlo y aprovechar este pequeño momento donde llega un leve “retroceso” con el cual se “apoyó” para impulsarse en la misma dirección a la que iba esta, aprovechando su punto de apoyo (los pies) para volver a girar sobre sí mismo y así colocarse detrás de Mizuki.
Kasui, por norma general solía pasar desapercibido más, había más de un revolucionario observando aquella escena, algunos de estos estaban asombrados por la transformación y el desempeño del niño en el combate, otros, ya habían oido hablar de mizuki. Ignorantes de aquella situación, debatían sobre cuál sería el resultado, al principio nadie creía en el niño como era lógico, pero ahora había alguno que se lo planteaba, al igual que había algún otro que sin restarle mérito al asunto, tenía claro cuál sería el desenlace de aquel “enfrentamiento”. Sin duda alguna, era un placer visual ver a aquellos dos entrenar en aquel momento. Tanto observar la gran superioridad física de la Revolucionaria Gyojin Mizuki, como la intensidad del Joven Niño Revolucionario Kasui, aún que ahora no se viera tan niño.
Mizuki se lo dijo claro, “muéstrame de que estás hecho”, por como la había visto, ella era totalmente capaz de resistir los ataques de Kasui a máxima potencia por lo que el Dino Nino no se dejó nada en la recámara.
Asintió con la cabeza y volvió a colocar su pie izquierdo un paso por delante, esta vez flexionó la pierna y se inclinó hacia delante de manera que la pierna derecha quedó extendida y apoyada de sus los metatarsos de su pie. Agarró con firmeza sus dos armas para así abalanzarse a por ella impulsándose con sus musculadas piernas. Su velocidad había aumentado, aún que quizás no demasiado para la gyojin.
Mientras Kasui se aproximaba a Mizuki se pudo escuchar el silbido del viento y las cadenas de sus armas crujir pues, estas se plegarían y se estirarían nuevamente añadiendo inercia en ellas. Kasui, mientras se aproximaba a Mizuki, dio un pequeño saltito con el fin de aumentar la fuerza cinética. El saltito fue acompañado con un giro sobre sí mismo con el cual llevaría la bola de su mangual (la cual estuvo dando vueltas mientras se acercaba al igual que la cadena para no mostrar con que iba a atacar ) hacia la misma zona donde golpeó anteriormente a su contraria.
Entendiendo su brazo derecho para esto dejando el mismo muy levemente flexionado para que no le rebotase la fuerza del golpe en las articulaciones. La bola con pinchos de su mangual se dirigió con furia a Mizuki, buscando insistir en aquella pequeña herida que ya le había causado en el labio.
Tras golpear, kasui trató de aprovechar el golpe como punto de apoyo. El momento justo de impacto sería aquel en el que habría su movimiento chocando contra la velocidad 0 que tenía el cuerpo de Mizuki en ese momento (osea que estaba quieta) esto haría que por un instante la fuerza se transporte por la cadena de su mangual llegando hasta la empuñadura, cosa que requirió de su control con su arma para controlarlo y aprovechar este pequeño momento donde llega un leve “retroceso” con el cual se “apoyó” para impulsarse en la misma dirección a la que iba esta, aprovechando su punto de apoyo (los pies) para volver a girar sobre sí mismo y así colocarse detrás de Mizuki.
Kasui, por norma general solía pasar desapercibido más, había más de un revolucionario observando aquella escena, algunos de estos estaban asombrados por la transformación y el desempeño del niño en el combate, otros, ya habían oido hablar de mizuki. Ignorantes de aquella situación, debatían sobre cuál sería el resultado, al principio nadie creía en el niño como era lógico, pero ahora había alguno que se lo planteaba, al igual que había algún otro que sin restarle mérito al asunto, tenía claro cuál sería el desenlace de aquel “enfrentamiento”. Sin duda alguna, era un placer visual ver a aquellos dos entrenar en aquel momento. Tanto observar la gran superioridad física de la Revolucionaria Gyojin Mizuki, como la intensidad del Joven Niño Revolucionario Kasui, aún que ahora no se viera tan niño.
press for take Info
