28-08-2026, 06:07 PM
Lo que al principio había sido un dulce reencuentro con los Alas Negras se había ido convirtiendo, a lo largo de las semanas, en un auténtico calvario. Y es que, tras un festejo inicial donde pudimos ponernos al día, compartir historias a la luz de la fogata y brindar por un futuro brillante, los días se sucedían y a la gente no se le acababan las ganas de marcha. Pero, ¿acaso podíamos culpar a aquellos piratas que habían estado encerrados en semejante infierno durante tantas lunas?
—Pues sí, claro que puedo culparlos —sentencié para mis adentros, maldiciendo el constante escándalo y la peste a pestilente borrachera que gobernaba la costa.
Hamaca en mano, ansiaba encontrar un pequeño remanso de paz lejos del bullicio y de aquellos comportamientos tan poco fit. Ese santuario terminó siendo el Solar Karma. Ligeramente apartada del gentío y aparentemente desierta, la cubierta se me antojaba idílica; el lugar perfecto para tumbarme a absorber la vitamina D que tanto merecía.
Ataviado únicamente con un pareo de estampado floral hawaiano y unas gafas de sol blancas de montura gruesa, me disponía a acomodarme cuando, por el rabillo del ojo, vi pasar a Garnet en dirección a la zona del escenario escenario. Al principio pensé en ignorarlo y seguir tostándome al sol, pero el espectáculo visual era demasiado estrafalario como para dejarlo pasar: el pelirrojo caminaba henchido de orgullo luciendo, única y exclusivamente, un tanga con estampado de cebra. ¿Estaba sorprendido por aquello? Lo peor era que no.
A mi llegada, Tobias y Garnet me habían hablado maravillas del Solar Karma y de la cantidad de mejoras de las que disponía el navío, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de comprobarlo con mis propios ojos. Y, desde luego, aquel escenario pedía a gritos ser pisado por una verdadera superestrella como yo. Segundos después, unos acordes rompiendo el silencio de la tarde me sacaron de mis pensamientos. No sonaba nada mal, debía admitirlo, pero la paz duraría poco si dejaba a ese chiflado a su aire. Me deslicé fuera de la hamaca con parsimonia, reajustándome el pareo con un ademán grácil, y caminé descalzo hacia donde se había marchado.
—Vaya, vaya... Así que hasta el ser más ruidoso del planeta necesita calma de vez en cuando, —me detuve a un par de metros del escenario, cruzándome de brazos y ladeando la cabeza con una mueca cargada de sorna— ¿Es verdad o no es verdad, marichocho? O lo que sea que sueles decir.
![[Imagen: rvCfBMF.png]](https://imgur.com/rvCfBMF.png)
