29-08-2026, 08:15 AM
Confundió el silencio por todavía más molestia por parte de la mujer. Rascó nerviosamente su nuca, sin saber qué más poder aportar a la conversación y aliviar un poco más a su pareja. Lo positivo era que, pese a todo, al menos estaba centrada en el entrenamiento, y eso lo ayudaba a aliviar un poco el peso de la incomodidad que lo atosigaba internamente, sin atreverse a volver a hablar del tema tras su disculpa.
Vio al Gólem acercarse a él, sin hacer nada, solo lo dejó hacer, manteniendo el blando de su Akuma. Al contacto, el gólem claramente comenzó de endurecerse a ablandarse, haciendo, una vez más, que ambos Akumas tuvieran aquel extraño fenómeno que resultaba tan nuevo para él. Miró de reojo a Tezca, a quien ya ni sabía si era buena idea hablar o no con ella, solo para regresar la mirada hacia el gólem apenas pocos segundos después.
Se estremeció con cierta sorpresa tras el repentino manotazo al gólem. Oh mierda... Estaba de mal humor... Tragó saliva, tratando de centrarse, con el sudor frío corriendo por su frente. Cerró los ojos unos segundos, frotando sus ojos en un intento de relajarse. Tenía que calmarse, no imaginarse ese tipo de cosas. Maldito fuera el momento que imaginó algo así.
Volvió la mirada al frente, donde ahora veía el espectáculo del gólem arrodillarse frente a la mujer como un perrito fiel. ¿Cómo diantres podía ser tan sexy incluso así? Trató de descartar el pensamiento, evitando la mirada una vez más por unos segundos, con un ligero tono rojizo en sus mejillas, como si hubiera sido atrapado haciendo una travesura, aunque realmente no estaba siendo el caso. Adoraba esa parte violenta, agresiva... y también la agradable y cariñosa de Tezca.
La dejó tocarlo, claro que la mano de Tezca solo lo atravesó lentamente, sin éxito. No dijo nada al respecto, solo la observó en silencio antes de elevar su mano cuidadosamente hasta la suya, volviendo a su estado natural. —Es un poco difícil... — Juntó su palma con la ajena, por primera vez, comparando el tamaño de sus manos, pero sin perder detalle en la mirada tras sus gafas. —Pero lo estás haciendo muy bien. Sigue concentrándote. — El rojo parecía que al fin se iba desvaneciendo, dejando ver su piel pálida una vez más. —Intenta cerrar los ojos, y centrar esa energía en tu mano. Será difícil, pero solo deja que la energía fluya lentamente, imagina... Una corriente de agua que baja desde tu brazo hasta tu mano.
Gradualmente, pasó de ser palpable a formar su mano en forma de lodo, lentamente, para que así Tezca pudiera adaptarse. Esperaría un poco más. Lo bueno es que había ramas a su alrededor de distintos tamaños, lo que significaba que podría intentar otro ejercicio además de ese si lo conseguía, o en caso de que no lo consiguiera, también.
Sus ojos volvieron a elevarse, haciendo que su intangibilidad volviera por completo. —Piensa en... — Un sonido, gracias a su afilado oído, captó su atención. Desvió la mirada por unos segundos, escuchando de dónde provenía. Era un golpe seco, como algo muy grande cayendo y, acompañado poco después... Un nuevo sonido.
Miró a Tezca con curiosidad, sin saber si lo había escuchado, apartando su mano esta vez, despacio. Eran... ¿lamentos? Eran aullidos lastimosos, muy a lo lejos. Frunció las cejas, mirando a Tezca de reojo y volvió la mirada hacia la dirección de donde provenían los sonidos. —Vamos a investigar. — Esta vez por seguridad. ¿Qué ocurría si se habían metido en un territorio peligroso? Prefería prevenir antes que curar. —Deja que me adelante. — Elevó su diestra en señal de silencio y evitó completamente el ruido, dando pasos lentos pero firmes, caminando con un silencio impactante y casi perfecto. Los lamentos se escucharon cada vez más y más cerca, guiándose del sonido de donde provenían, hasta que al fin lo vio.
Un lobo peleaba y lloriqueaba, atrapado en un árbol que aparentemente acababa de caer. El lobo estaba asustado y, cuando Jin reveló su posición, comenzó a gruñir por el miedo y a modo de defensa, mostrando sus colmillos con furia. Su cola y parte de su pata no parecía ser capaz de salir, atrapado entre las raíces del árbol, sacudiéndose más solo para terminar enredándose más entre ellas.
No hablaba por ellos, sino por la criatura. La mente de Jin entonces tuvo una nueva idea, eso podía servir. —Tezca, intentemos liberarlo. Las ramas están demasiado duras, pero si usas Busoshoku podrás ayudarlo. — Lo malo era que el lobo seguía sacudiéndose y gruñéndo a los dos recién llegados. —Yo intentaré calmarlo. — No existía miedo. De hecho se acercó al animal, despacio, y éste volvió a mostrar sus fauces, casi mordiendo el propio aire.
Jin se mostró calmado, dando un paso tras otro, haciendo una señal a Tezca con la mano para que rodeara el árbol y se acercó un poco más al animal, que volvió a gruñir y gemir por el dolor. —Sé que estás asustado, tranquilo, te sacaremos de allí. — El animal parecía comenzar a cansarse, todavía en alerta, y comenzó a olfatearlo desde la distancia. —Eso es, buen chico.
Vio al Gólem acercarse a él, sin hacer nada, solo lo dejó hacer, manteniendo el blando de su Akuma. Al contacto, el gólem claramente comenzó de endurecerse a ablandarse, haciendo, una vez más, que ambos Akumas tuvieran aquel extraño fenómeno que resultaba tan nuevo para él. Miró de reojo a Tezca, a quien ya ni sabía si era buena idea hablar o no con ella, solo para regresar la mirada hacia el gólem apenas pocos segundos después.
Se estremeció con cierta sorpresa tras el repentino manotazo al gólem. Oh mierda... Estaba de mal humor... Tragó saliva, tratando de centrarse, con el sudor frío corriendo por su frente. Cerró los ojos unos segundos, frotando sus ojos en un intento de relajarse. Tenía que calmarse, no imaginarse ese tipo de cosas. Maldito fuera el momento que imaginó algo así.
Volvió la mirada al frente, donde ahora veía el espectáculo del gólem arrodillarse frente a la mujer como un perrito fiel. ¿Cómo diantres podía ser tan sexy incluso así? Trató de descartar el pensamiento, evitando la mirada una vez más por unos segundos, con un ligero tono rojizo en sus mejillas, como si hubiera sido atrapado haciendo una travesura, aunque realmente no estaba siendo el caso. Adoraba esa parte violenta, agresiva... y también la agradable y cariñosa de Tezca.
La dejó tocarlo, claro que la mano de Tezca solo lo atravesó lentamente, sin éxito. No dijo nada al respecto, solo la observó en silencio antes de elevar su mano cuidadosamente hasta la suya, volviendo a su estado natural. —Es un poco difícil... — Juntó su palma con la ajena, por primera vez, comparando el tamaño de sus manos, pero sin perder detalle en la mirada tras sus gafas. —Pero lo estás haciendo muy bien. Sigue concentrándote. — El rojo parecía que al fin se iba desvaneciendo, dejando ver su piel pálida una vez más. —Intenta cerrar los ojos, y centrar esa energía en tu mano. Será difícil, pero solo deja que la energía fluya lentamente, imagina... Una corriente de agua que baja desde tu brazo hasta tu mano.
Gradualmente, pasó de ser palpable a formar su mano en forma de lodo, lentamente, para que así Tezca pudiera adaptarse. Esperaría un poco más. Lo bueno es que había ramas a su alrededor de distintos tamaños, lo que significaba que podría intentar otro ejercicio además de ese si lo conseguía, o en caso de que no lo consiguiera, también.

—Sé que puedes conseguirlo. Aprendes muy rápido. A mí me tomó algo de tiempo.
Sus ojos volvieron a elevarse, haciendo que su intangibilidad volviera por completo. —Piensa en... — Un sonido, gracias a su afilado oído, captó su atención. Desvió la mirada por unos segundos, escuchando de dónde provenía. Era un golpe seco, como algo muy grande cayendo y, acompañado poco después... Un nuevo sonido.

—¿Un... animal?
Miró a Tezca con curiosidad, sin saber si lo había escuchado, apartando su mano esta vez, despacio. Eran... ¿lamentos? Eran aullidos lastimosos, muy a lo lejos. Frunció las cejas, mirando a Tezca de reojo y volvió la mirada hacia la dirección de donde provenían los sonidos. —Vamos a investigar. — Esta vez por seguridad. ¿Qué ocurría si se habían metido en un territorio peligroso? Prefería prevenir antes que curar. —Deja que me adelante. — Elevó su diestra en señal de silencio y evitó completamente el ruido, dando pasos lentos pero firmes, caminando con un silencio impactante y casi perfecto. Los lamentos se escucharon cada vez más y más cerca, guiándose del sonido de donde provenían, hasta que al fin lo vio.
Un lobo peleaba y lloriqueaba, atrapado en un árbol que aparentemente acababa de caer. El lobo estaba asustado y, cuando Jin reveló su posición, comenzó a gruñir por el miedo y a modo de defensa, mostrando sus colmillos con furia. Su cola y parte de su pata no parecía ser capaz de salir, atrapado entre las raíces del árbol, sacudiéndose más solo para terminar enredándose más entre ellas.

—Eso sí es tener mala suerte.
No hablaba por ellos, sino por la criatura. La mente de Jin entonces tuvo una nueva idea, eso podía servir. —Tezca, intentemos liberarlo. Las ramas están demasiado duras, pero si usas Busoshoku podrás ayudarlo. — Lo malo era que el lobo seguía sacudiéndose y gruñéndo a los dos recién llegados. —Yo intentaré calmarlo. — No existía miedo. De hecho se acercó al animal, despacio, y éste volvió a mostrar sus fauces, casi mordiendo el propio aire.

Jin se mostró calmado, dando un paso tras otro, haciendo una señal a Tezca con la mano para que rodeara el árbol y se acercó un poco más al animal, que volvió a gruñir y gemir por el dolor. —Sé que estás asustado, tranquilo, te sacaremos de allí. — El animal parecía comenzar a cansarse, todavía en alerta, y comenzó a olfatearlo desde la distancia. —Eso es, buen chico.
Cajita de Tabaco
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