30-08-2026, 03:25 AM
Ambas tripulaciones se unieron a la mesa en medio de rencillas, bromas, sarcasmos, comida servida y risas. Todos ellos, uno a uno, dieron un poco de sí mismos para, después de tanto tiempo, compartir como algo más que piratas, personas.
“¿De la misma isla? Kekeke qué pequeño es el mar, bro.” Se sorprendió al enterarse que compartía lugar de origen con Eros y aún más cuando supo del incidente en el jardín. “¿En serio alguien hizo eso? Kekeke nah, nah, hice locuras de adolescente, pero nada como eso.” Camufló su mentira entre risas, pues no llegaba a recordar todas las estupideces que llegó a hacer cuando descubrió el alcohol, prefiriendo centrar su atención en los alimentos que Uker y Varo habrían puesto delante suyo con tanto mimo. “Gracias, chicos, se ve increíble.”
El siguiente en contar su historia fue Barald, muy a su manera. Ryota lo escucho al mismo tiempo en que cortaba la deliciosa carne, que se deshacía con apenas presionar el cubierto.
El chico de cabellos negros solía ser alguien reservado con sus asuntos, pero confiaba ciegamente en él, tanto que sus palabras no le provocaron conmoción alguna. Sabía que, si algún día los hermanos de Barald aparecían, su deber sería cuidar de los suyos como él ya lo hacía constantemente. “Kekeke creo que la tendran difícil para venir aquí bro.” Bromeó Ryota recordando los miles de metros que se encontraban sobre el nivel del mar.
Fue el momento de Tezca para tomar la palabra, y los ojos del castaño se desviaron hacia la rubia para prestarle atención. Nunca antes visitó la isla Torino, pero estaba seguro de que no habría olvidado a alguien como ella, pues desde el primer momento en que cruzaron palabras, logro sorprenderle por su confianza y energía. “Seg…”
—¡¡¡Chicos, para mi serán un par de choripanes y unas cuatro o cinco chuletitas de cordero lechal!!! —
Un estridente tono de voz alerto a todos en la mesa, las miradas se desviaron en dirección al sonido y pudieron ver como una hermosa joven de cabellos rubios les saludaba desde el otro lado de la cerca.
Ryota no pudo reconocerle en primera instancia, era una mujer guapa, mas no entendía por qué lo observaba de esa manera a él o a la morena.
Fue hasta que Tezca y la misma Runin le identificaron como el agradable marine que pudo atar cabos, al recordar ese momento en el coliseo cuando Akira aun siendo varón, avanzó en medio de la arena para cambiar su género con cariños Carlos.

“¡¿Akira?! ¡¿Es Akira?!”
Le pregunto a Runin a su lado, pues no podía creer el impresionante trabajo que Cariños Carlos había hecho con él, convirtiéndolo de un varonil guerrero del mar en toda una reina con la que muchos desearían estar. “Bro… qué buenas lolas.” Dio un aplauso aprobando el cambio del marine.
No obstante, todos en la mesa no pensaban como él. Kiyoshi tomó la palabra después de Tezca, dejando en evidencia un obvio rechazo hacia la rubia, revelando en el proceso su corta pero impactante historia.
“— Tu gente, tonta del culo, traicionó y mató a mis padres.-”
Uker se aferró al cuchillo en su mano, observando detenidamente a Akira para después hablarle con claro resentimiento. “- No sirvo a marines -”
—E-Eso... Habla, perro del gobierno —
Incluso Varo Gachin se mostraba reacio a la recién llegada.

“A su madre, este parche se calento…”
Creyó que todo estaría por explotar, pero tanto Runin, Barald y Eros, llamaron al orden y buscaron por medio del dialogo abrirle las puertas con una hospitalidad que jamás tendrían los marines. Incluso el capitán de los Sepultura se vio interesado por el motivo de que estuviese allí.
Tezca entonces pudo al fin retomar su historia; una crianza dura pareció haberlo marcado y su incansable búsqueda por un nombre llegó a oídos de todos.

“Ten pot segudo que do encontademos…”
Los mocos en su nariz impidieron que las palabras sonaran como debían, de nuevo, la rara enfermedad que los habría atacado en la arena volvía para cobrar venganza. “Ay, ya me dio el chiflon…” Terminó sorbiendo sus mocos, para beber del cuenco de sopa frente a él.
El delicioso sabor del pollo inundó con gentileza el paladar, mientras Uker era el próximo desde la parrilla en compartirles sus vivencias.

No existían palabras para describir la agónica vida de ese pobre desgraciado, incluso el castaño llegó a sentirse mal por haber querido golpearlo, ya que todo lo que contó era pérdida, dolor y agonía. Ryota tan solo guardó silencio mientras continuaba tomando su sopita.
La lugubre historia de Uker, fue precedida por Runin cuyo pasado no sonó mejor en absoluto. Ella también era un alma marcada por la desgracia, que, al parecer, encontró en su viaje un motivo para poder avanzar hacia un mejor destino. “Brindo por lo mismo, que las venganzas se cumplan, que los sueños se consigan y que los corazones se fortalezcan. Y si Akira o los suyos llega a ir por uno de nosotros…” Miro a la rubia frunciendo el seño… mas luego lo relajo con una sonrisa.

“No te lo pondremos fácil… soy bastante bueno para correr kekeke”
Bromeo como era costumbre.
UNA VEZ QUE LA CHICA DE CABELLO RUBIO SE HUBIESE EXPLICADO Y AVENTURADO A CONTAR SU HISTORIA, Ryota tomaría el instrumento a su lado apoyado contra su asiento. “Bueno, en agradecimiento a nuestros increíbles cocineros y AMIG…¿no? ¿demasiado pronto? Okey, mala mia” Pareció entablar una fugaz conversación con Eros en el transcurso de ese diálogo. “E increíbles invitados los sepultura y Akira, voy a tocar una de mis canciones.” Expreso para levantarse de la mesa ya habiendo terminado su comida y tras mover la silla dio unos tres pasos hacia atrás.
Ambas manos tomaron el instrumento parecido a una guitarra, que en realidad era un teclado, y con los dedos sobre las teclas, comenzó a tocar una melodía que solo un tecladista experto podía interpretar.
Canción (Click para escuchar)
“I said, Ooh-ooh… Come on, baby… turn the lights off… Ooh-ooh… cause it's getting late”
“I said, Ooh-ooh… Come on, baby… turn the lights off… Ooh-ooh… cause it's getting late”
El relajante sonido, busco animar el ambiente entre todos, limar las asperezas y darles un momento agradable que pocas veces pudiesen llegar a tener.
No solo en ese lugar pudieron escuchar la música, quizás en casas aledañas, o quienes estuvieran próximo, disfrutarían del sonido, iniciando lo que podría convertirse en una fiesta.
Off Rol
Karmas

