30-08-2026, 02:55 PM
Las enredaderas, ante el movimiento del lobo solo parecía empeorar, las ramas se sacudían agresivamente, no ayudando demasiado en la liberación de la pobre criatura, quien ahora gimoteaba de dolor y, al sentir un tirón, gruñó de nuevo, volteando la cabeza en dirección a Tezca, mostrando sus fauces e intentando morderla, terminando sus colmillos en una de las ramas que lo aprisionaban. Jin se acercó algo más, con cierta cautela, alargando su brazo lo suficiente para que el animal terminara mordiendo su propio brazo, solo dejando que los fauces del animal lo atravesaran como el hombre de lodo que era. Eso hizo que gruñera de nuevo, buscando con la mirada de sus ojos azules al hombre de cabello oscuro, volviendo a gruñir una vez más e intentando atacar.
El lobo, asustado, volvió a gruñir, intentando morder de nuevo a Jin, quien nuevamente se dejó hacer, solo siendo atravesado por los fauces una vez más, confundiendo a la criatura quien ahora no sabía por dónde centrarse. Por su lado, aprovechó también para usar su brazo libre a modo de ejemplo, usando el Busoshoku en la misma y, con ella, tomó una de las ramas, que comenzó a jalonear hacia atrás, procurando que el animal no saliera herido.
Una rama menos. Eso no impidió un sobresalto del animal, quien volvía a gruñir una vez más, mirando a Jin con más amenaza de lo que hacía o hizo con Tezca. Las orejas del animal de pelaje oscuro parecieron descender entre gimoteos y gruñidos, cada vez más asustados al sentirse más y más acorralado. Jin aprovechó para descender una rodilla hasta el suelo que ensuciaba su pantalón, restándole importancia al menos por el momento, solo observando al animal e intentando acercar su mano libre que, una vez más, el lobo trató de morder para escucharse el sonido de sus dientes chocar, sin ningún éxito.
Sus ojos se suavizaron, con las fauces del lobo cerrados en el brazo que parecía no conseguir morder. Trató de viajar en sus recuerdos a aquellos en los que era una persona distinta a la de entonces, perdida, sin el mismo conocimiento que en ese momento. —Solo confía un poco en nosotros. El olor debe ser nuevo para ti, pero si quisiéramos hacerte daño ya nos habríamos ido.
Los ojos de Jin se elevaron, revisando de reojo a Tezca, contemplando las manos que parecían comenzar a enrojecerse. —Mi amor, no seas brusco... Brusca. — Maldita costumbre que no se iba a quitar pronto. —Lo primero es intentar desenredar las ramas mientras lo intento calmar. El Buso te ayudará a no hacerte daño y tu arcilla de paso evitará que el lobo te haga daño. Lo estás haciendo bien.
Por supuesto que su prioridad era la de la mujer por encima de esa situación que se estaba dando. Volvió a descender su mirada hacia el pequeño lobo. Los gruñidos parecían disminuir lentamente, ahora más seguro de que no se buscaba daño al no existir agresividad por parte de ninguno de los dos. Aún así, cada nueva sacudida brusca lo hacía voltear en la dirección al sonido, cada jalón brusco solo conseguía asustarlo de nuevo, o apretar más las ramas que se habían enredado en el animal. —Saldrás de esta pequeñajo. — La voz calmada de Jin parecía ayudar a que el animal disminuyera más y más su agresividad, también cansándose poco a poco al no poder pelear con la misma fuerza inicial. —Espera... — Apartó sus manos, con el sudor corriendo por su frente, introduciendo su mano derecha dentro de su propio brazo izquierdo, de donde retiró una botella de agua que abrió, acercándola al hocico del animal. El mismo comenzó a olfatearlo, buscando investigar de qué se trataba, elevando la mirada hacia Jin con cierta inseguridad. Entonces, comenzó a voltear lentamente la misma botella, de donde el lobo comenzó a beber, ahora más distraído de las acciones realizadas por Tezca. —Eso es. Tenías sed. Estás cansado. Lo estás haciendo muy bien.

—Tezca, yo lo distraigo, solo recuerda lo de la corriente e intenta no dañarte las manos.
El lobo, asustado, volvió a gruñir, intentando morder de nuevo a Jin, quien nuevamente se dejó hacer, solo siendo atravesado por los fauces una vez más, confundiendo a la criatura quien ahora no sabía por dónde centrarse. Por su lado, aprovechó también para usar su brazo libre a modo de ejemplo, usando el Busoshoku en la misma y, con ella, tomó una de las ramas, que comenzó a jalonear hacia atrás, procurando que el animal no saliera herido.
¡CRACK!
Una rama menos. Eso no impidió un sobresalto del animal, quien volvía a gruñir una vez más, mirando a Jin con más amenaza de lo que hacía o hizo con Tezca. Las orejas del animal de pelaje oscuro parecieron descender entre gimoteos y gruñidos, cada vez más asustados al sentirse más y más acorralado. Jin aprovechó para descender una rodilla hasta el suelo que ensuciaba su pantalón, restándole importancia al menos por el momento, solo observando al animal e intentando acercar su mano libre que, una vez más, el lobo trató de morder para escucharse el sonido de sus dientes chocar, sin ningún éxito.

—Sé que estás asustado. Sé lo que sientes.
Sus ojos se suavizaron, con las fauces del lobo cerrados en el brazo que parecía no conseguir morder. Trató de viajar en sus recuerdos a aquellos en los que era una persona distinta a la de entonces, perdida, sin el mismo conocimiento que en ese momento. —Solo confía un poco en nosotros. El olor debe ser nuevo para ti, pero si quisiéramos hacerte daño ya nos habríamos ido.
Los ojos de Jin se elevaron, revisando de reojo a Tezca, contemplando las manos que parecían comenzar a enrojecerse. —Mi amor, no seas brusco... Brusca. — Maldita costumbre que no se iba a quitar pronto. —Lo primero es intentar desenredar las ramas mientras lo intento calmar. El Buso te ayudará a no hacerte daño y tu arcilla de paso evitará que el lobo te haga daño. Lo estás haciendo bien.
Por supuesto que su prioridad era la de la mujer por encima de esa situación que se estaba dando. Volvió a descender su mirada hacia el pequeño lobo. Los gruñidos parecían disminuir lentamente, ahora más seguro de que no se buscaba daño al no existir agresividad por parte de ninguno de los dos. Aún así, cada nueva sacudida brusca lo hacía voltear en la dirección al sonido, cada jalón brusco solo conseguía asustarlo de nuevo, o apretar más las ramas que se habían enredado en el animal. —Saldrás de esta pequeñajo. — La voz calmada de Jin parecía ayudar a que el animal disminuyera más y más su agresividad, también cansándose poco a poco al no poder pelear con la misma fuerza inicial. —Espera... — Apartó sus manos, con el sudor corriendo por su frente, introduciendo su mano derecha dentro de su propio brazo izquierdo, de donde retiró una botella de agua que abrió, acercándola al hocico del animal. El mismo comenzó a olfatearlo, buscando investigar de qué se trataba, elevando la mirada hacia Jin con cierta inseguridad. Entonces, comenzó a voltear lentamente la misma botella, de donde el lobo comenzó a beber, ahora más distraído de las acciones realizadas por Tezca. —Eso es. Tenías sed. Estás cansado. Lo estás haciendo muy bien.
Cajita de Tabaco
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