30-08-2026, 11:44 PM
(Última modificación: 30-08-2026, 11:59 PM por Ryota Miyamoto.)
No puede entender el porqué de la sonora carcajada de la morena, ¿acaso no había despertado el Kenbun? ¿Eso que vio de forma tan vívida era tan solo una añoranza en vez de un poder milagroso?
“Al menos no me dio un coscorrón como acostumbra… raro…” Piensa, desvelando una sonrisa y conformándose con la hermosa belleza que tiene ante sus ojos en lugar de la sensual apariencia que imaginó momentos atrás. Sin embargo, algo ocurre al detenerse las risas, justo antes de que pudiera volver a practicar, nota cómo la morena reduce la distancia entre ambos al avanzar a gatas, dejando entrever su pronunciado escote y contoneando las caderas con cada movimiento.

“Ay… caramba…”
El hechizo lo atrapa por completo, rindiéndose a merced de la seducción que juega con él por medio de un suave toque. Su rostro se eleva sin poner la más mínima resistencia para apreciar a quien se posiciona en frente suya de forma dominante.
Los vocablos que escucha le permiten apenas tragar saliva, sintiendo como su temperatura aumenta, sus manos sudan y cada vez mas descubre cuanto le agrada cuando la morena es quien toma la iniciativa.
—¿Es lo que realmente quieres? ¿Verme vestida de maestra? -

“Pliiiisssssssss.”

“Pliiiisssssssss.”
No lo pide, no separa sus labios, mas es lo que su expresión añora. No es difícil saber que Runin es quien lleva las riendas de la situación en ese momento, ofreciendo palabras que conquistarían hasta al más casto de los hombres.
El roce de la morena desciende del mentón hasta el pantalón, provocando con ello que el exeggutor se transforme en su versión de alola.

La tienda de campaña se levanta justo en el momento en que Runin abandona su macabro juego, recuperando la distancia, no sin antes ofrecer un reto junto con su respectiva recompensa y un castigo de conseguir despertar el Kenbunshoku Haki.
Quizás, para otros hombres ese método de entrenamiento funcionaba a la perfección, siendo un verdadero aliciente para entrenar, pero ¿Cómo se supone que él se iba a concentrar después de eso? Si ahora en lo único que podía pensar era en la morena vestida de maestra sexi sobre su cama.

El enfado se hizo presente en su rostro, levantándose de inmediato sin molestarle en lo absoluto que viera su estado. “¿¡Cómo se supone que voy a entrenar así!? ¡Si ni siquiera me llega sangre al cerebro!” Exclama molesto, apuntando a su entrepierna. Ningún hombre se podía tomar bien dos ataques de seducción en un mismo día, menos en la intemperie del patio, iba a estallar, así que antes de pasar por eso, camina de regreso a su cuarto.
En cuestión de un par de minutos, vuelve por la ventana, arrojando sobre Runin una extraña tela bastante delgada y transpirable que podría usar sobre la ropa. “Póntelo por favor, se lo gane a un bro en una partida de cartas, si no lo usas es imposible que pueda concentrarme encanto…” Pide algo más calmado, sentándose frente a ella y dejando una bolsa de hielo que traía consigo sobre su entrepierna.
Si Runin aceptaba colocárselo, Ryota podría volver a intentarlo.
Disfraz super importante
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