[ PR | Entrenamiento Haki ] El tesoro oculto en Skypia.
#12

Prestar atención es lo que más hace; incluso mueve el torso ligeramente hacia el frente, pendiente de cada uno de los movimientos del castaño. Asiente con suavidad, imaginando que debe ser igual que cuando aprendió a activar el kenbun; las demás funciones fueron mucho más sencillas de dominar de lo que supuso en un inicio. Expande su habilidad un par de metros más para no perder detalle de lo que Ryota le muestra. La fina capa de espíritu rodea los brazos del navegante. Lo hace ver tan sencillo que la morena separa los labios, demostrando tanta curiosidad como cierto deje de desconcierto.

Lo hace ver sencillo.

Hasta que llega la explicación más fluida, esclarecedora y obvia en la faz del universo. ¡Claro! ¿Cómo no lo pensó? Lo estaba viendo como si fuera un “fush” cuando en realidad es un “wohs”.

La morena no puede evitar formar una línea con sus labios; los aprieta con fuerza para no echarse a reír, no cuando el ajeno intenta explicarle utilizando más de un método. Respira profundo, todo lo que el apretado traje le permite. Está a punto de seguirle la corriente porque, al menos, le queda claro que debe sentir algo más que las típicas sensaciones conocidas. El hecho de que no pueda ser expresado en palabras es una pista a tomar en cuenta. ¡Más que en cuenta! Es lo más sorprendente del Haki: no se trata sólo de definiciones, sino de llevarlo consigo, de verdadera voluntad.



—¿Ya te cansaste, Tocho? Ni siquiera hemos comido el almuerzo. Ten algo más de voluntad.

Runin regaña al corcel creyendo que solo está tratando de llamar la atención, al menos hasta que lo ve. ¿Qué diablos? En buena hora que no es una cucaracha, moriría al instante ahí mismo de serlo. —¡Es gigante! Qué extraño que no te haya atacado cuando viniste antes, cariño. Seguro lo asustaste con esa pala, fufu.—Bromea tratando de relajarse. La idea de Ryota aflora. ¿Sparring con una mantis gigante?

—No soy tan salvaje, querido, no me des mala imagen.—Aún así no demora en bajar de la roca en un salto grácil. —¡Tranquilo! ¡Prometo no utilizar técnicas!— Sonríe hacia la mantis, parece que esas palabras le han hecho enfadar. —Ni mis guantes, ni mi akuma, ni mi…—Mientras más cuenta sus bondades en combate, más se enoja el gigante animal. La morena camina hacia adelante, alejándose un poco del castaño para acercarse a la mantis, no sin antes quitarse los guantes blancos del traje para lanzarlos hacia él, no quiere que se dañen.

—Bueno, mucha cara amargada pero pocos cortes. ¿Vienes?—Runin levanta los puños. ¡Ah! Que no está ahí para pelearse con la fauna; no, está intentando canalizar su espíritu. Por alguna razón, centrarse tanto en el kenbun para percibir el aura del animal y su posicionamiento, al mismo tiempo que intenta canalizar el busou, le resulta tan nuevo como complejo.

Lo suficiente como para recibir el primer golpe sin siquiera haber intentado golpear primero. —¡¿Qué te pasa?!—Le ruge al monstruo verdoso, por suerte le ha golpeado con el dorso de su pata delantera. ¡Genial! Ahora tiene que tener cuidado con tres cosas: No piensa permitir que le ataque con la parte interna de las patas, ¡No se permitiría que el traje de latex termine cortado!

Runin, frunciendo el entrecejo lanza un golpe hacia la mantis, pegándose en la cara. ¡Ja! Hey, no, eso no ha tenido intención alguna. La morena se aleja un poco, vuelve a respirar de nueva cuenta, esta vez concentrándose. La mantis se lanza sobre ella, sobresaltándola, lo que significa que su enfoque desaparezca. Vuelve a golpear a la mantis en la cara, otra vez sin intención. La mantis, esta vez menos tonta, levanta sus patas delanteras mostrando el filo de la parte interior.



—¡Este bicho quiere cortarme la ropa! ¡Aléjate de mi traje!

Aún si es apretado, caluroso y ruidoso, lo quiere conservar. Así es como comienza un toma y dame donde los golpes se interceptan entre sí. Las preocupaciones al principio complican la fluidez de la fémina hasta que logra relajarse del todo, haciéndole respirar con paciencia, sintiendo la presencia de la mantis, su cuerpo incluso parece menos pesado que antes. Una sensación diferente roza sus puños después de un rato hasta que una chispa de algo recubre sus nudillos al golpear al bicho y hacerlo retroceder.



—¡Cariño! ¿Lo viste?

La mantis aprovecha el momento para cortar el pequeño collar que forma parte del traje, haciéndolo caer contra el piso. —Estás muerto.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]


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RE: [ PR | Entrenamiento Haki ] El tesoro oculto en Skypia. - por Runin D. Kitay - 01-09-2026, 05:50 AM

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