01-09-2026, 06:54 AM
(Última modificación: 01-09-2026, 06:56 AM por Runin D. Kitay.)
¡¿Qué tan perceptivo se ha vuelto Barald?! Hay cosas a las que Runin debe empezar a prestar más atención dentro de la tripulación, como las nuevas poses del espadachín o su mente afilada. La idea le resulta graciosa, en especial al verlo recostarse sobre Tezca. ”Quién lo diría.”
Runin debe hacer el intento abrumador de no regar el vino sobre la mesa ante el intento de nombre que Eros le da a Akira. La carcajada es contenida después del primer “fu” que sale de su boca; incluso tose un poco antes de volver a beber y probar el trozo de carne que ha quedado sobre su plato. Lo demás se lo ha ofrecido con anterioridad a la marine. Incluso Eros parece hacer un llamado a la calma hacia los Sepulturas para seguido acercarse y dar parte de sus alimentos a la fémina de mirada azulada. La amazona no puede evitar sonreír ante ello. Tiene razón.
Es, quizá, una de las cosas que más hacen los mahana, buscar aquello que les genera felicidad. La intervención de Barald si que le roba una risotada a la amazona. ¿Está encendido o qué le sucede?
—Fufufufu, qué te da, cariño. ¿Para qué vamos a querer marines secuestrados? ¡Son más bocas que alimentar y más de tu tesoro que gastar! —Trata de abrir la mente del azabache a las más que seguras consecuencias.
Los brindis se dan y las palabras del castaño generan una ligera sonrisa en los labios de la morena. —Fufufu, salud por ello, cariño. Prometemos correr más que nadie. —Pero no para huir sino para encontrarlos. Puede que el porte relajado de la tripulación indique incorrectas ideas a los demás, no permitirían que nadie les hiciera daño, es más que seguro.
—En serio cocinas delicioso, Uker. ¿No me quieres dejar algunas de tus recetas? No sé cocinar, pero podría servir, fufu. —Cuestiona al bajar los cubiertos. La verdad el estómago le ruge de formas horribles y siente el pecho pesado, como si le costase respirar; pero eso jamás significaría dejar de comer. ¡Menos desperdiciar tan buenos platillos! Excepto la sopa sospechosa que volvió a enfermarse.
Ryota toma la batuta después de las conversaciones y de escuchar la historia de la rubia. El instrumento hace acto de presencia. La melodía rellena el espacio que, por momentos, se vuelve silencioso; la voz del castaño emerge, sonsacando una sonrisa relajada en la amazona. ¿Si se levanta y relaja el cuerpo se sentirá mejor? No lo sabe. Quizá vaya a peor. Aun así, se pone de pie y empieza a bailar con movimientos suaves, guiados por la melodía y la letra entonada por su capitán. No es una experta, pero lo intenta. Sus hombros siguen el ritmo; su cadera baja y sube con gestos sutiles, dejándose llevar.
Los brazos se sienten ligeros, incluso el malestar le parece irrelevante. Le hace un gesto con el índice derecho a Tezca, como si la llamase a la pista improvisada de viaje. La canción culmina en algún momento y con ello Varo no demora en halagar al artista. —Fufu ¿No se rinden con esa apuesta? Aman perder dinero ¿No es así?. —La fémina parece burlarse aunque es más una muestra de estar pasándola bien.

—¿Tocas otra, cariño? Quiero bailar más.
Le insta, guiñando hacia Ryota.
¿Tontaperra delgobierno?
Runin debe hacer el intento abrumador de no regar el vino sobre la mesa ante el intento de nombre que Eros le da a Akira. La carcajada es contenida después del primer “fu” que sale de su boca; incluso tose un poco antes de volver a beber y probar el trozo de carne que ha quedado sobre su plato. Lo demás se lo ha ofrecido con anterioridad a la marine. Incluso Eros parece hacer un llamado a la calma hacia los Sepulturas para seguido acercarse y dar parte de sus alimentos a la fémina de mirada azulada. La amazona no puede evitar sonreír ante ello. Tiene razón.
Es, quizá, una de las cosas que más hacen los mahana, buscar aquello que les genera felicidad. La intervención de Barald si que le roba una risotada a la amazona. ¿Está encendido o qué le sucede?

—Fufufufu, qué te da, cariño. ¿Para qué vamos a querer marines secuestrados? ¡Son más bocas que alimentar y más de tu tesoro que gastar! —Trata de abrir la mente del azabache a las más que seguras consecuencias.
Los brindis se dan y las palabras del castaño generan una ligera sonrisa en los labios de la morena. —Fufufu, salud por ello, cariño. Prometemos correr más que nadie. —Pero no para huir sino para encontrarlos. Puede que el porte relajado de la tripulación indique incorrectas ideas a los demás, no permitirían que nadie les hiciera daño, es más que seguro.
—En serio cocinas delicioso, Uker. ¿No me quieres dejar algunas de tus recetas? No sé cocinar, pero podría servir, fufu. —Cuestiona al bajar los cubiertos. La verdad el estómago le ruge de formas horribles y siente el pecho pesado, como si le costase respirar; pero eso jamás significaría dejar de comer. ¡Menos desperdiciar tan buenos platillos! Excepto la sopa sospechosa que volvió a enfermarse.
OST.
Ryota toma la batuta después de las conversaciones y de escuchar la historia de la rubia. El instrumento hace acto de presencia. La melodía rellena el espacio que, por momentos, se vuelve silencioso; la voz del castaño emerge, sonsacando una sonrisa relajada en la amazona. ¿Si se levanta y relaja el cuerpo se sentirá mejor? No lo sabe. Quizá vaya a peor. Aun así, se pone de pie y empieza a bailar con movimientos suaves, guiados por la melodía y la letra entonada por su capitán. No es una experta, pero lo intenta. Sus hombros siguen el ritmo; su cadera baja y sube con gestos sutiles, dejándose llevar.
Los brazos se sienten ligeros, incluso el malestar le parece irrelevante. Le hace un gesto con el índice derecho a Tezca, como si la llamase a la pista improvisada de viaje. La canción culmina en algún momento y con ello Varo no demora en halagar al artista. —Fufu ¿No se rinden con esa apuesta? Aman perder dinero ¿No es así?. —La fémina parece burlarse aunque es más una muestra de estar pasándola bien.

—¿Tocas otra, cariño? Quiero bailar más.
Le insta, guiñando hacia Ryota.
BOLSA DE ESTRELLITAS
