Poker entre maleantes [P.R. T2][Nostariel]
#1
15 de Verano, año 18
Isla Karate, en una zona de veraneo privada.

La historia Viene de aqui.
 
Jadd había contratado a una chica que parecía capaz, era hermosa, uy que decir. Hermosísima, había tenido que cambiar de chica por que la mink que había contratado antes, la que habían probado con Beck, escucho había sido asesinada por un tipo con cara de lerdo con una cicatriz en el labio. En fin. Ahora se encontraba esperando pacientemente, esta vez ataviados ambos de manera diferente, ahora parecían señores del gremio de mercaderes. Uno de ellos era el propio Beck y el otro Jadd eran jugadores pésimos de cartas, pero lo que realmente deseaban era llegar al lugar a salvo y negociar con los desgraciados. La idea era darle una suma importante al pirata. Lo suficiente como para que dejase de lado a los mercaderes.
 
 Jadd, entraría con la mujer, vestida elegantemente igual que él. Y Beck el samurái esclavo. Esperaría afuera en caso de cualquier cosa. Aunque. No estaban que saliera mal. Jadd era un experto tirador, pero no podía ir con armas. Menos una tan grande. Cuando ambos vieron a la muchacha. Quedaron encantados. El propio Beck. Absorto por su belleza le miraba con su único ojo vidrioso, apenas moviéndose, apenas parpadeando… —Beck… ábrele la puerta a la señorita. Por favor. — Le toco el hombro a su compañero, embobado por la naturaleza bella de su escolta secreto. —Si… si… discul… disculpe Lord Jadd… Señorita.— El samurái se ajustó el cinto y abrió la puerta de la diligencia, deseando que la muchacha subiera, y después de que Jadd también lo hiciera, se movió al frente del carruaje para llevar las riendas del caballo. Se despidió del gran Lombardi y emprendieron la marcha hasta el lugar donde se llevaría a cabo la mano de poker mas importante para el gremio de mercaderes en ascenso. Si esto fallaba. Podría echar por tierra los sueños de muchas familias. —Buon viaggio mancare signore, Faccia attenzione, signorina.— Dijo agitando un pañuelo el gigantesco y gordo falso dependiente de la tienda que servia apra probar contrataciones para Jadd. —Señorita… muchas gracias por aceptar tan apresuradamente una misión de este tipo. ¿Es peligrosa? Espero que no. Pero es importante. La señorita que contratamos antes… desapareció. Dicen que fue asesinada por el orador… ojalá el altísimo la tenga en su gloria. En fin… muertes suceden a diario. Ahora… solo necesito que luzca bella, que este atenta… sabe… combatir ¿No?... espero que si… nuestro guardaespaldas Beck estará afuera de la casona donde iremos. Pero no podría hacer mucho, dentro tampoco puedo llevar mi rifle, pero usted, puede llevar escondidas armas más cortas, entiendo que usa dagas.— Dijo algo relajado mientras escuchaba a Beck tararear una canción en las riendas del frente.
 
En poco tiempo llegaron a la gran casona, era tarde, cerca de las diez de la noche, clima agradable, ni frio ni calor, la casa era amplia con piscina y terraza rodeada de muchos árboles frondosos y puntos ocultos en las sombras. Los faroles apenas iluminaban alrededor dando un aire austero y romántico, estaba pintada de blanco sin rastros de ser algún lugar macabro, sino mas bien una especie de antiguo hotel con muchas habitaciones. Apenas llegaron los tres fueron recibidos por cuatro hombres desarmados. En apariencia, ocultos en la noche, dos de ellos se acomodaron armas de fuego. Ambos calvos. Por alguna razón los calvos son el demonio.
 
En silencio fueron llevados a una gran sala de estar y Jadd observando a la chica le hizo una seña imperceptible para que se acercas un poco mas para fingir que era un a novia o esposa. A su llegada fue recibido por un hombre extraño. Un Mink en apariencia risueño, pero con un aura misteriosa difícil de describir. Sus ojos se posaron primero en la muchacha. Ojos… de inquietud.Un Mink elefante. Grande pero no tanto como uno verdadero, de dos metros, viejo y perspicaz. —Buenas noches Jadd… veo que vienes con…— Adelanto la mano grande y arrugada para saludar a la chica. —Mi… Mi prometida… lord Gundahar… espero que no le moleste.— Dijo algo nervioso, pero finalmente tomando suavemente por la cintura a la muchacha disipo toda duda del Mink que finalmente extendió la mano para que tomaran asiento.

Una vez sentados, Lord Gundahar alzo la mano y entraron dos camareros. Un chico y una chica. El chico traía un mazo de cartas sellado y la chica un traje de maid. —Muchacho baraja las cartas… y tu trae cuatro botellas de vino… rápido, de la bodega.— Ordeno el elefante. —Melocotón, cariño, por que no acompañas a la muchacha… seguro te muestra la casa mientras arreglamos la primera mano con lord Gundahar? Quieres?...— Le guiño el ojo Jadd a la chica que se hacia pasar por su prometida.

Play Me!
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Poker entre maleantes [P.R. T2][Nostariel] - por Maki D. Zen'in - 02-09-2026, 02:38 AM

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