Steel in our bones [Entrenamiento - Busoshoku] [Presente Relativo]
#16
Rodó los ojos al escuchar las palabras de Maki… ¿Cómo es que ella dudaba de la existencia de los ninjas? Era obvio que le faltaba viajar más para que se diera cuenta de que la existencia de aquellos excelentes artistas marciales, maestros en la infiltración, espionaje, venenos y escapes, no era ni un mito ni una leyenda, si no que era la pura realidad; sin embargo, sus ánimos de decirle algo a la calva chica quedaron enterrados cuando esta le preguntó por su compañero de entrenamiento.

El médico sonrió de medio lado y le regaló una mirada de autosuficiencia a su capitana, una mirada que tal vez revelaba más que las propias palabras que diría. —¿Quién sabe? ¿Quieres que lo llame para que te cuente él todo lo que me enseñó? —Habría seguido con el chisme sin vergüenza alguna aun cuando Miyori estaba ahí para escucharlo también, pero la seriedad del entrenamiento volvía a embargarlo, algo que era conveniente, pues el simple hecho de que se distrajera un poco más de la cuenta podía acabar con él queriendo hacer cualquier otra cosa, como comer aquellos dulces que trajo la peli naranja…sí, ahora que lo pensaba, empezaba a darle hambre. Tragó saliva.

A diferencia de Miyori y él mismo, Maki pareció quedarse más inmersa en aquella meditación, al menos por un rato más, tanto que el médico alzó una ceja al verla tan quieta y concentrada, eso sí que era algo nuevo; sin embargo, pronto esa falsa calma que se había creado se rompió cuando vio a la chica ponerse de pie y gritar un insulto al aire.

—¿Qué es increíble? ¿Sentiste algo? ¡Por favor, dime que sí! ¿Qué sentiste? ¿Calambre? ¿Cosquilleos? ¿Qué tu alma sale de tu cuerpo? ¡Cuéntame! —En ese momento se interpuso, solo por un instante, entre Maki y Miyori, antes de que el enfrentamiento entre ambas empezara, pero, al ver la emoción en su capitana por el cambio en el método de entrenamiento, decidió dejar, por unos minutos, su curiosidad de lado o, bueno, algo así, porque la curiosidad sí que permanecía, pero era más por ver como fluiría el combate entre ambas chicas.

Escuchó a la pelinaranja dudar, pero de todos modos ella se había puesto en posición de combate, así que, sabiamente, para que no le llegara ningún mal golpe, el médico se alejó de ambas chicas y se cruzó de brazos mientras se recostaba a la pared de la residencia y sacaba de su bolsillo un frasco con esencia de menta que decidió abrir para inhalar el aroma mientras observaba la pelea.

—¡Oye, Naranjita! Golpéala en serio ¿Qué son esos puñetazos? Imagina que estas frente a tu peor enemigo o, peor aún, un ex tóxico y…para ambas, recuerden concentrarse en la extremidad que usen para dar el golpe, porque no sé si aprenderán de otra manera y no me apetece perder el tiempo para no lograr nada —. No sabía porque, pero algo le decía que se divertiría viendo ese combate.

Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
[Imagen: hyakocheja.png]


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RE: Steel in our bones [Entrenamiento - Busoshoku] [Presente Relativo] - por Hyákinthos - 03-09-2026, 07:26 AM

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