03-09-2026, 07:03 PM
Por el tono, la forma de hablar y las palabras de Karl, parecía que ya llevaba un tiempo despierta a pesar de haberla llamado tan temprano por la mañana. Y yo, si fuese una persona con la capacidad de poder sudar, me habría apartado las gotas de la frente aliviado al saber que no habría enfurecido a mi compañera por la broma. Me había librado de que me quisiese arrancar la cabeza cuando volviésemos. Sin tener tiempo a responder a la semi oni, escuché la voz familiar de Fuguwu colándose en la llamada con una actitud seria y queriendo hablar de algo importante. — ¿El periódico?. Lo tengo delante pero aún no lo he abierto. ¿Dónde estás? Pensaba que vendrías a desayunar. Yo estoy en el lugar de siempre, apartado en una sala del comedor. Los reclutas hablan demasiado y hacen ruido demasiado temprano ¡kakahaha! — Irónicamente era yo el que lo decía. — Pero eso puede esperar, siempre cuentan estupideces manipuladas por el Gobierno. — Me llevé la enorme jarra de zumo de piña a la boca para darle un trago. — Pues bueno, Karl — seguí retomando la conversación. — En cuanto al haki de armamento todo va sobre ruedas, gracias a lo que me enseñaste y a la práctica, ¡ahora mi arena podría decirse que parece hormigón! — Mentí como un bellaco, como de costumbre. Hasta ahora mi vuelta a Sabaody se había resumido en visitar el parque de atracciones y pasear por las calles y las tiendas. — Aunque lo que no va como ruedas es mi skate, es imposible patinar por aquí con tanta resina por el suelo... mi tabla no se desliza. Pero lo que sí te puedo confirmar es que al menos en esta visita no perdí la otra mitad de mi cara, ¿me sigues?. — Me reí volviendo a posar la jarra sobre la mesa al lado del periódico desplegado y echando mi cuerpo hacia adelante sentado en el sofá, apoyando mis codos sobre mis rodillas de forma relajada.
— ¿Y cómo va tu entrenamiento, Fugu? — seguí hablando, esta vez comenzando a leer al mismo tiempo el diario. Las noticias hablaban de un conflicto a grande escala en Impel Down provocado por el Ejército Revolucionario, aquel grupo que el destino ponía en mi camino una y otra vez. Me preguntaba cómo le estarían yendo las cosas al mink panda. El artículo seguía mencionando nombres que resonaban en mi memoria a través de la fama que tenían, al mismo tiempo que hablaba de muertes y heridos por parte de agentes del Gobierno Mundial y Marines. Los Marines me preocupaban, pero los miembros del Gobierno Mundial me daban exactamente igual, hasta celebraría si ese ataque se llevaba por delante a algún que otro Cipher Pol. — Siempre te he visto hacer cosas espectaculares en el agua, y tengo ganas de ver qué has aprendido. Ya sabes que... — Seguía leyendo hasta que me quedé en un silencio súbito por un momento. — Entiendo. — Continué con un tono de voz menos acorde al que estaba acostumbrado a entonar, más sombrío. El artículo del asalto a Impel Down mencionaba a Joe. Según la información, nuestro excompañero había quedado impedido y retirado de servicio como Marine, lo que nos hacía indicar que su estado sería demasiado crítico. Peor todavía que lo que me había sucedido a mí hace unos años en este archipiélago. Suspiré a través de la llamada y me quité mi media máscara, dejándola caer sobre la mesa de madera de enfrente al seguir leyendo y enterarme de que dos miembros del Zodiacool habían perdido la vida, junto al almirante Tucrow. Ellos nos habían salvado en nuestra batalla contra el yonko y fueron los que nos llevaron a Marineford por primera vez. Me llevé los dedos pulgar e índice al puente de mi nariz para luego frotarme la cara y llevar mi diestra a mi cabeza, echándome el pelo hacia atrás con preocupación. — ¿Cómo lo hacemos? — Intentaba comunicarme con el gyojin de forma indirecta. En mi interior rezaba porque Karl no tuviese un periódico a mano o no se enterase de la noticia, algo complicado pues seguía en Marineford. Sabía lo importante que era Joe para mi amiga y sabía por todo lo que había pasado, por lo que me preocupaba cómo podría ser su reacción. Y lo peor es que no estábamos a su lado en estos momentos.
— ¿Y cómo va tu entrenamiento, Fugu? — seguí hablando, esta vez comenzando a leer al mismo tiempo el diario. Las noticias hablaban de un conflicto a grande escala en Impel Down provocado por el Ejército Revolucionario, aquel grupo que el destino ponía en mi camino una y otra vez. Me preguntaba cómo le estarían yendo las cosas al mink panda. El artículo seguía mencionando nombres que resonaban en mi memoria a través de la fama que tenían, al mismo tiempo que hablaba de muertes y heridos por parte de agentes del Gobierno Mundial y Marines. Los Marines me preocupaban, pero los miembros del Gobierno Mundial me daban exactamente igual, hasta celebraría si ese ataque se llevaba por delante a algún que otro Cipher Pol. — Siempre te he visto hacer cosas espectaculares en el agua, y tengo ganas de ver qué has aprendido. Ya sabes que... — Seguía leyendo hasta que me quedé en un silencio súbito por un momento. — Entiendo. — Continué con un tono de voz menos acorde al que estaba acostumbrado a entonar, más sombrío. El artículo del asalto a Impel Down mencionaba a Joe. Según la información, nuestro excompañero había quedado impedido y retirado de servicio como Marine, lo que nos hacía indicar que su estado sería demasiado crítico. Peor todavía que lo que me había sucedido a mí hace unos años en este archipiélago. Suspiré a través de la llamada y me quité mi media máscara, dejándola caer sobre la mesa de madera de enfrente al seguir leyendo y enterarme de que dos miembros del Zodiacool habían perdido la vida, junto al almirante Tucrow. Ellos nos habían salvado en nuestra batalla contra el yonko y fueron los que nos llevaron a Marineford por primera vez. Me llevé los dedos pulgar e índice al puente de mi nariz para luego frotarme la cara y llevar mi diestra a mi cabeza, echándome el pelo hacia atrás con preocupación. — ¿Cómo lo hacemos? — Intentaba comunicarme con el gyojin de forma indirecta. En mi interior rezaba porque Karl no tuviese un periódico a mano o no se enterase de la noticia, algo complicado pues seguía en Marineford. Sabía lo importante que era Joe para mi amiga y sabía por todo lo que había pasado, por lo que me preocupaba cómo podría ser su reacción. Y lo peor es que no estábamos a su lado en estos momentos.
