07-09-2026, 05:38 AM
Las palabras de poco o nada servían en este lar, porque todo debía demostrarlo a través de sus acciones. No podía dudar o tambalear, retroceder o echarse atrás en esta jaula océanica de tiburones lista para arrasar sin miramientos a aquellos de débil voluntad y que, por supuesto, para Shirohime representaba un reto difícil de superar pero no imposible. No podía simplemente decirles "Tengo miedo" y regresar, a los Blues, porque eso es una falta de respeto a ellos que confiaron en su voluntad y por supuesto... a ella misma; que se prometió ser más fuerte y superarse por aquellos que ya no caminan a su lado. Las separaciones son duras y la realidad golpea como un fuerte tambór, los golpes del mink son veloces y tan rápidos que parecían taladros a máxima potencia; era un terremoto hecho y derecho y la punta del Iceberg del Nuevo Mundo. Tenía que superar esto aunque le cueste "la vida", por decir un refrán, pero eso no era algo que podía perder al inicio del camino. Su corazón estaba sobresaltado, por supuesto que estaba tensa... asombrada, abrumada ante el implacable poder de su superior, y cuya línea era la que debía tocar si es que deseaba camparse a ancha y siniestra en ese mar sin tener que depender enteramente de ellos para protección.
Se lo recuerda mucho. Podrá estar al nivel de los Blues, a la perfección, podrá quizá tener el nivel para navegar por el principio del Grand Line: Si ese fuera el caso, no estaría taan en desventaja, ya que solo hablaba de las primeras islas que visitar. Pero Nuevo Mundo ya era otra cosa; era el terreno dónde los límites no existen y donde la gente como sus superiores abunda, e inclusive puede haberlos más fuertes.
Para eso debe estar lista. Debe tener preparada la mira y su habilidad lo suficientemente pulida para defenderse de los cazadores. O de lo contrario moriría, como es obvio; sería un huevo indefenso, inerte y a la vista de una depredadora acechando el nido y que a la primera chance le devoraría. Su nido era el Grand Prix y su boleto de seguridad sus superiores, ¿pero por cuánto?
Lo desconoce. Si tan solo un gobernante del cielo le dijera algo sobre su futuro... aunque lo más probable es que le responda "Yo que sé", pero no importaba eso ahora y no sabe porque pensó en el cielo. Como si hubiera algo allí arriba más que nubes. Y aves.
Escuchó. Oyó. Y respondió, — Fu, fu. ~ Aaah, mi queridísimo Bambúu. ~ Con gusto mejoraré mis habilidades como tiradora, lucharé y mejoraré, progresaré y creceré, del mismo modo que un pagaré, y con un baño caliente te sacarás el estrés... ~ Pero no pensaré en eso ahora que cada vez que lo pienso mi mundo se pone de revés. Ru-ha. ~ —, su espontaneidad, su imaginación la llevó a decir ese conjunto de palabras que desconoce si sonaba bien, sonaba mal o inclusive quedaba como una absoluta bufona de la corte real, no importaba eso ahora.
— ¿Ru-ha? —, sorprendida, un poco perdida y sorprendida se halló y finalmente el evento apareció. Una inmensa ola se levantó y sin esperar demasiado su cuerpo voló. Arrojada por los aires y el cielo casi como la Bambúpulta gritó, solo que esta vez fue peor. La distancia recorrida fue brutal, absolutamente fuera de imaginación pero incluso allí, inclusive si la distancia recorrida hacia el cielo era una fantasía hecha realidad para los gigantes, ella lo aprovechó para apuntar con uno de sus brazos, el diestro, hacia abajo y con una de sus manos en forma de "pistola" la punta de su dedo corazón disparó, — ¡¡BALLE GLACE!! —, el último intento, la última baza antes de caer y ser despedazada.
A la noche habría alcohol fresco. Muy fresquito para sus superiores.
Se lo recuerda mucho. Podrá estar al nivel de los Blues, a la perfección, podrá quizá tener el nivel para navegar por el principio del Grand Line: Si ese fuera el caso, no estaría taan en desventaja, ya que solo hablaba de las primeras islas que visitar. Pero Nuevo Mundo ya era otra cosa; era el terreno dónde los límites no existen y donde la gente como sus superiores abunda, e inclusive puede haberlos más fuertes.
Para eso debe estar lista. Debe tener preparada la mira y su habilidad lo suficientemente pulida para defenderse de los cazadores. O de lo contrario moriría, como es obvio; sería un huevo indefenso, inerte y a la vista de una depredadora acechando el nido y que a la primera chance le devoraría. Su nido era el Grand Prix y su boleto de seguridad sus superiores, ¿pero por cuánto?
Lo desconoce. Si tan solo un gobernante del cielo le dijera algo sobre su futuro... aunque lo más probable es que le responda "Yo que sé", pero no importaba eso ahora y no sabe porque pensó en el cielo. Como si hubiera algo allí arriba más que nubes. Y aves.
Escuchó. Oyó. Y respondió, — Fu, fu. ~ Aaah, mi queridísimo Bambúu. ~ Con gusto mejoraré mis habilidades como tiradora, lucharé y mejoraré, progresaré y creceré, del mismo modo que un pagaré, y con un baño caliente te sacarás el estrés... ~ Pero no pensaré en eso ahora que cada vez que lo pienso mi mundo se pone de revés. Ru-ha. ~ —, su espontaneidad, su imaginación la llevó a decir ese conjunto de palabras que desconoce si sonaba bien, sonaba mal o inclusive quedaba como una absoluta bufona de la corte real, no importaba eso ahora.
— ¿Ru-ha? —, sorprendida, un poco perdida y sorprendida se halló y finalmente el evento apareció. Una inmensa ola se levantó y sin esperar demasiado su cuerpo voló. Arrojada por los aires y el cielo casi como la Bambúpulta gritó, solo que esta vez fue peor. La distancia recorrida fue brutal, absolutamente fuera de imaginación pero incluso allí, inclusive si la distancia recorrida hacia el cielo era una fantasía hecha realidad para los gigantes, ella lo aprovechó para apuntar con uno de sus brazos, el diestro, hacia abajo y con una de sus manos en forma de "pistola" la punta de su dedo corazón disparó, — ¡¡BALLE GLACE!! —, el último intento, la última baza antes de caer y ser despedazada.
A la noche habría alcohol fresco. Muy fresquito para sus superiores.
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