07-09-2026, 11:23 PM
Las palabras sueltas del castaño provocan cierto efecto relajante en la fémina, quien inhala y exhala con notable lentitud, como si ser consciente de algo tan ínfimo y, a la vez, tan relevante pudiera suplir todas las necesidades de su vida. Asiente una vez. Sí, nada en el espíritu es nulo; hasta la más ligera fluctuación puede significar algo. Sea relevante o no, existe, y es justamente eso lo que Ryota debe aprender. Si después quiere dejar de lado cierta información para centrarse en algo específico, podrá hacerlo a su debido tiempo.
Las cuestiones florecen. Lejos de impacientarse la morena sonríe, agradecida por el interés de su capitán, por el deseo de aprender, de conocer ese nuevo mundo que ahora se abre ante ellos. —Existen los buenos y los malos mentirosos, la mayoría tienen algo en común. En ocasiones existen gestos recurrentes que hacen al mentir, palabras acostumbradas, desvían la mirada, ríen, niegan; incluso el corazón suele saltar desbocado cuando no quieres ser descubierto. —Runin pronuncia en total calma.
—Nuestro espíritu no es diferente. A veces se presenta como un pequeño sobresalto, por así decirlo. En medio de la calma del aura, un latido de tu espíritu puede demostrar qué tan cierto es lo que dices. Si no hay fluctuación esporádica, si es como una corriente que se deja llevar entonces es una verdad. —Abre los ojos de nueva cuenta para volver a contemplar la concentración del ajeno, esta vez de manera más física.

—Puede llegar a ser peligroso centrarnos en el “creo”, pero esta vez tienes razón, cariño, te debo 5000 berries, para mi terrible pesar, fufufu. —Toma aire al reír, los hombros se relajan, de repente la mirada asciende hasta perderse en las nubes, de vez en cuando la cabeza de dinosaurio estorba, pero no le presta atención a ello.
—Cuando te fuiste no supe cómo reaccionar. Si quise romper todo pero tus padres fueron amables conmigo así que no podía hacerles eso. —Los recuerdos parecen nítidos a pesar del tiempo.

—Pero mi primera reacción, aunque suene extraño, fue mi falta de ella. Me quedé viendo al mar sin saber qué hacer, estuve un tiempo así hasta que pude moverme. —Suspira, vuelve a observar al moreno. —Así que tranquilo, aún tienes un cuarto al qué volver, fufufufu. —Ríe un poco, aunque llegados a ese punto quién sabe si en algún momento puedan regresar a los blues.
—Ahora quiero que intentes expandir tu percepción, trata de ver a Tocho Morocho, decirme si se nota alguna emoción en él. Cuando lo hagas quiero que compares nuestras auras. Mientras más grande, más poder. Aunque suene chistoso.
BOLSA DE ESTRELLITAS
