12-09-2026, 11:10 PM
Maki se rasco la calva al pensar en donde estaba la dichosa quimera y cruza entre pesado aguado e incordio sin tratamiento psiquiátrico. Era un alivio y un descanso para la mente no tenerla cerca, pero si que algo de escozor le causaba el que estuviera por ahí a su suerte sabiendo que la muchacha tenía una insana atracción sexual hacia la muerte. Involucrándose con toda clase de indeseables trajeados y otros más peligrosos. —Heeee… en serio…— La atención por la sirena se esfumo al ver que ella lo conseguía antes que Maki? No podía ser mierda… la decepción se confabulo contra su propia inseguridad y miro su mano armada con algo de tristeza… tristeza y embriaguez.
No le costó demasiado convencerla y la cara de seguridad de Maki frente a ella en posición de defensa no se condecía con los calzones que se empezaban a escurrir de miedo al sopesar la idea de que le volara un brazo… sonrió cuando por dentro rogaba su subconsciente a que su consiente despertartase. Pero a que pendeja se le ocurre recibir una flecha de un arquero a mano descubierta.
En su carrera contra el destino comprendido lo que la estúpida inconsciente de Maki quería mostrarle a la virginal consciente de Maki. La adrenalina fluyo por ella como un rio sin cause. Sus reflejos, su velocidad su espada imbuida con el poder que el señor de la muerte de los Valar intentaba enseñarle fue inundada por aquella energía invisible que podía ver con su alma, con su espíritu rebosante por la alegría y la emoción de la batalla muy dentro exploto.
La flecha. Pesada, ungida ciertamente con el poder del Haki. Mierda… Naranjitas lo había logrado, lo había conseguido seguro al despertar toda la oscura maldad de su corazón. Aquella que amaba cercenar civiles de seguro. Bueno… Maki no lo sabía, pero lo suponía. Su espada paso penas al costado del virote disparado por ella, fue Hyak quien le salvo, siempre veloz, siempre fuerte, siempre… arruinando los planes de la capitana de los Valar. Ella tropezó ante el movimiento inesperado del pelirosa e hizo que trastabillara… casi cayo de lo ebria y solo lo evito una cosa, su espada, la espada de Maki reboto contra el suelo y pareció estallar una loza de roca en mil pedazos.
Los ojos de la chica iguana se abrieron tremendos, como huevos fritos. Ambas habían logrado despertar esa habilidad. Era… era… —MALDITAMENTE EMOCIONANTE E INCREIBLE. Mira mira… Viste eso… la roca se partió con solo un toque… mira mira!!! Jajajajjaja eres increíble Hyak… no lo dudes…— Dijo saltando de alegría y agitando la espada frente al par emocionada. —Si… ahora… Naranjitas… hagámoslo en serio… golpeemos esta mierda… esa… esa nube se ve roñosa… peguémosle al unisonó te parece?— Dijo mientras apunto a una gran nube con forma de sirena. —Cherry… por que no destapas algo de licor, algo de champagne para celebrarlo? Estas lista cariño?— Le pregunto a Miyori con una sonrisa de lado. Le encantaba esta chica.
No le costó demasiado convencerla y la cara de seguridad de Maki frente a ella en posición de defensa no se condecía con los calzones que se empezaban a escurrir de miedo al sopesar la idea de que le volara un brazo… sonrió cuando por dentro rogaba su subconsciente a que su consiente despertartase. Pero a que pendeja se le ocurre recibir una flecha de un arquero a mano descubierta.
En su carrera contra el destino comprendido lo que la estúpida inconsciente de Maki quería mostrarle a la virginal consciente de Maki. La adrenalina fluyo por ella como un rio sin cause. Sus reflejos, su velocidad su espada imbuida con el poder que el señor de la muerte de los Valar intentaba enseñarle fue inundada por aquella energía invisible que podía ver con su alma, con su espíritu rebosante por la alegría y la emoción de la batalla muy dentro exploto.
La flecha. Pesada, ungida ciertamente con el poder del Haki. Mierda… Naranjitas lo había logrado, lo había conseguido seguro al despertar toda la oscura maldad de su corazón. Aquella que amaba cercenar civiles de seguro. Bueno… Maki no lo sabía, pero lo suponía. Su espada paso penas al costado del virote disparado por ella, fue Hyak quien le salvo, siempre veloz, siempre fuerte, siempre… arruinando los planes de la capitana de los Valar. Ella tropezó ante el movimiento inesperado del pelirosa e hizo que trastabillara… casi cayo de lo ebria y solo lo evito una cosa, su espada, la espada de Maki reboto contra el suelo y pareció estallar una loza de roca en mil pedazos.
Los ojos de la chica iguana se abrieron tremendos, como huevos fritos. Ambas habían logrado despertar esa habilidad. Era… era… —MALDITAMENTE EMOCIONANTE E INCREIBLE. Mira mira… Viste eso… la roca se partió con solo un toque… mira mira!!! Jajajajjaja eres increíble Hyak… no lo dudes…— Dijo saltando de alegría y agitando la espada frente al par emocionada. —Si… ahora… Naranjitas… hagámoslo en serio… golpeemos esta mierda… esa… esa nube se ve roñosa… peguémosle al unisonó te parece?— Dijo mientras apunto a una gran nube con forma de sirena. —Cherry… por que no destapas algo de licor, algo de champagne para celebrarlo? Estas lista cariño?— Le pregunto a Miyori con una sonrisa de lado. Le encantaba esta chica.
Play Me!

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