[Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música
#5
Lo único que deseaba por lo pronto era que las aves se encontrasen bien. Estaba segura que solamente era algún tipo de resfrió en aves o simplemente se hacían las tontas para que les alimentaran un poco más. Pero ahora su atención estaba centrada completamente en el arte de su fascinación. En la música. Aquella que dominaba sus deseos, aquello que dominaba su voluntad por completo. No podía pensar en nada más que danzar, cantar, mostrar sus artes, en moverse al ritmo de la música y producirla para el deleite ya alegría de todos los que le rodeaban. Eso… eso y simplemente eso era Maki. Un instrumento de la dicha y el regocijo. O eso creía por que apenas le tocaban las narices. Explotaba como un volcán.
 
La arquitectura era especialmente interesante. Sobre todo, para ella que siempre buscaba nuevas formas de construir y de ir más adelante. Una de estas formas eran las viviendas. Estas eran extrañas, como luchando contra toda lógica. Pero aun así aprovechando cada residuo y placa a medio moler. A medio oxidar. Era como si la ciudad se levantase como un zombi desde la muerte aumentando cada día en tamaño devorando cada recurso útil. Y los inútiles también. Porque aquí nada se desperdiciaba.
 
El cabello rosa de Miyori… Maki por dentro sentía algo de dolor, había recordado como la tonta de la sirena le había hecho lo mismo… ¿Qué? ¿Eran un maldito rito de iniciación?... se maldijo a si misma de no haberle dejado calva completamente cuando tuvo la oportunidad ese día que se quitó la fruta. ¿Por qué?... por qué no la rapo al cero y la dejo como una jodida bola de billar? El destino o quizás una fuerza mayor. La suerte segura. Maldición, la gente bella siempre tiene la mejor de las suertes. Pensó mientras miraba las hermosas hebras rosas de Miyori.

—Odeth… es triste su historia… era como el corazón de la tripulación de los Death Hands… lo malo?... encontró la muerte de manera muy temprano, demasiado para mi gusto…— La melancolía y el dolor de Maki era evidente en su rostro. —Fue… fue asesinada por Ashveil… estaba loco, le corto las manos y quiso abusar de mi… tenia el brazo roto y estábamos navegando desde Little Garden. Ahí este me ataco. No se por que demonios y me encerró en el congelador… ahí… ahí encontré a la pobre sin vida. Sin manos. Algo… algo loco tenia con las manos ese imbécil… suerte que ahora esta muerto.— Termino de beber su cerveza y el amargo de su garganta no se apagaba. Le dolía.
 
Ahora… ahora se sentía… mas feliz que nunca. Sobre todo, con esta muchacha que tenía una afición tan grande como la de ella por las artes musicales. Por las obras hechas con habilidad oído y visión artística. Era como una especie de alma gemela. O paralela pues a diferencia de Maki. Ella era un verdadero sol. Tan tierna pacifica y apacible que seguro no podría desmembrar a nade de un flechazo. En cambio, Maki… ante la mínima provocación iniciaba un desastre. Quería cambiar eso con todas sus fuerzas. Pero. La gente a su alrededor no cooperaba para nada.
 
—No te preocupes… si hay música lo encontraremos, mi oído es muy agudo e iremos por ahí… buscando el sazón y el son, podremos sentir los corazones de la gente danzando y cantando. No te preocupes. Que el destino nos guie. Mira… lo haremos así.— Dijo con una voz más dulce, amable y reconfortante, y de un giro gracioso y delicado, movió su guitarra al frente y poco a poco comenzó a tocar una suave melodía. Un tono bajo, grave, pero con energía. Cada nota, cada acorde… iba acompañado del movimiento de su espíritu. De algo secreto naciendo de su corazón. Su sonrisa amplia y esperanzadora estaba segura que le llevarían a donde debía. Si no, al menos lucharía contra el mundo entero para ir por lo que deseaba. —La música. La música y el ritmo está ahí. Solo hay que oírla pequeña Naranjitas.— Movió sus dedos hábilmente a través de su guitarra. La memoria resonante.
 
Si que había quedado con hambre, no había comido, pero Maki era un espécimen diferente. Ella estaba hambrienta de arte, de música, de aquello que alimenta su espíritu. Cuando comenzó a caminar por las calles uso aquello que aprendió en Skypea, la ciudad celeste. Expandió su aura, su espíritu para detectar a cualquiera que este cerca. Quizás podría encontrarse con algún cúmulo de gente y donde había montones de gente. Habría seguro un espectáculo que admirar.
 
Maki había estado recorriendo las calles para encontrar a ese bastado que había asesinado sin piedad… o bueno, que había derrotado, porque, si bien no le había dado el golpe final, el destino quiso que a pesar de ser peor combatiente que él. Este desgraciado resultase muerto por heridas hechas por si mismo. Por el objeto de su fascinación. Se encargaría de que todos paguen. Todos pagaran por la muerte de Maki. Mai… quiso decir Mai Zen´in en sus pensamientos.

Sin pensar demasiado, Maki se encamino por el camino del centro. Expandiendo su poderosa Aura para intentar detectar mas personas… lo expandió tanto como pudo sin cansarse. Con el objetivo de leer las calles contiguas mientras la melodía y la canción que comenzaba a cantar se alzaba poco a poco. ¿Que cantar? Aun no lo decidía. Pero pronto. Cuando encuentren a los artistas. Ya lo sabría. Siempre lo sabía. —Vamos… dulce naranjita… si no encontramos el concierto, demos uno para estos buenos hombres.— Animo la reina de las quemaduras mientras el traqueteo de sus armas resonaba en las calles de metal y basura acomodada como viviendas de miles de colores.

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música - por Maki D. Zen'in - 17-09-2026, 08:43 AM

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