20-09-2026, 03:39 AM
Desde el cielo aterrizó. Se desplomó contra el duro suelo en picada cual pedrusco desde el cielo y su cuerpo se rompió en múltiples fragmentos en consecuencia. Unos más pequeños, otros más grandes. Sus piernas y brazos mostraron la imagen de una estatua gélida enteramente destrozada, una musa destruida, arrollada por la realidad.
Era doloroso. Molesto. Aunque no sufría daño real, esa sensación de la caída y el "dolor" quedaba registrado en su memoria: pero no por ello cedería o se dejaría amedrentar aunque si agradecería una relajante siesta con comodidades después de una elongación. A los segundos su cuerpo comenzó a emerger nuevamente como si nada hubiese ocurrido, se levantaba, allí; Su apariencia era la de una Shirohime de hielo con una esclerótica enteramente transparente y una boca abierta con dientes brillantes que después fue tomando color. El cabello, antes transparente se volvía rubio y las partes de su cuerpo que antes mostraban a una mera estatua de hielo reflejaron a la misma chica de antes, tan excéntrica como siempre.
— ¡Ru-haaaaaa! —, se quejó, como una niña pequeña lo haría, como una dama indefensa ante la adversidad, — Qué dolor. No, no, no. Definitivamente, luego de esto necesitaré un baño y una siesta cómoda, ay no, espero que esto no repercuta en mi bella piel. Ay no, necesitaré una manicurista urgente como siga así, siento que se me partió una uña. —. No fue realmente el caso, pero a ella a veces le gustaba sobreactuar y exagerar las cosas, pero era parte del color y los lienzos que brindaba con esos momentos que solo ella podía brindar. — Me pregunto si usar tanto Haki podría mejorar mi manicura. Me encantaría tener unas uñas resistentes como el acero, oh, ahorraría tanto en ello. Y quién sabe, ru-ha, con ello tendría las uñas más bellas de la revolución. —, nada más importaba ahora. La prioridad era su belleza, tanto que incluso desconectó por unos pocos segundos del mundo exterior para centrarse en ella y solamente en ella.
— Es hora, mi queridísimo Bambú, ¡ruuuuuuuuu-ha! —, recurrió a una táctica simple como lo es usar su Akuma en un pie y buscar dar una ligera "barrida" golpeando la antepierna derecha ajena para derribar a su oponente aunque no fuese eso lo que podría lograr, sin embargo, el contacto era útil para causar daño residual.
Luego de ello se distanció un par de pasos, y más exactitud; unos tres metros. — Quiero hacerte una pregunta, mi queridísimo Bambú, antes de pensar en más... ¿por qué es tan importante pagar la deuda de Kelvin? —, indagó en el asunto, cuya curiosidad la invadía desde hace lo suyo, — Quizás peque de curiosa, ru-ha, pero me gustaría saber un poco más de la situación en la que nos encontramos todos nosotros en el Nuevo Mundo y por supuesto, conocer más, más de su pasado y de su historia. El qué los llevó hasta aquí. —.
Además... necesitaba trabajar más en sus técnicas. De forma urgente.
Era doloroso. Molesto. Aunque no sufría daño real, esa sensación de la caída y el "dolor" quedaba registrado en su memoria: pero no por ello cedería o se dejaría amedrentar aunque si agradecería una relajante siesta con comodidades después de una elongación. A los segundos su cuerpo comenzó a emerger nuevamente como si nada hubiese ocurrido, se levantaba, allí; Su apariencia era la de una Shirohime de hielo con una esclerótica enteramente transparente y una boca abierta con dientes brillantes que después fue tomando color. El cabello, antes transparente se volvía rubio y las partes de su cuerpo que antes mostraban a una mera estatua de hielo reflejaron a la misma chica de antes, tan excéntrica como siempre.
— ¡Ru-haaaaaa! —, se quejó, como una niña pequeña lo haría, como una dama indefensa ante la adversidad, — Qué dolor. No, no, no. Definitivamente, luego de esto necesitaré un baño y una siesta cómoda, ay no, espero que esto no repercuta en mi bella piel. Ay no, necesitaré una manicurista urgente como siga así, siento que se me partió una uña. —. No fue realmente el caso, pero a ella a veces le gustaba sobreactuar y exagerar las cosas, pero era parte del color y los lienzos que brindaba con esos momentos que solo ella podía brindar. — Me pregunto si usar tanto Haki podría mejorar mi manicura. Me encantaría tener unas uñas resistentes como el acero, oh, ahorraría tanto en ello. Y quién sabe, ru-ha, con ello tendría las uñas más bellas de la revolución. —, nada más importaba ahora. La prioridad era su belleza, tanto que incluso desconectó por unos pocos segundos del mundo exterior para centrarse en ella y solamente en ella.
— Es hora, mi queridísimo Bambú, ¡ruuuuuuuuu-ha! —, recurrió a una táctica simple como lo es usar su Akuma en un pie y buscar dar una ligera "barrida" golpeando la antepierna derecha ajena para derribar a su oponente aunque no fuese eso lo que podría lograr, sin embargo, el contacto era útil para causar daño residual.
Luego de ello se distanció un par de pasos, y más exactitud; unos tres metros. — Quiero hacerte una pregunta, mi queridísimo Bambú, antes de pensar en más... ¿por qué es tan importante pagar la deuda de Kelvin? —, indagó en el asunto, cuya curiosidad la invadía desde hace lo suyo, — Quizás peque de curiosa, ru-ha, pero me gustaría saber un poco más de la situación en la que nos encontramos todos nosotros en el Nuevo Mundo y por supuesto, conocer más, más de su pasado y de su historia. El qué los llevó hasta aquí. —.
Además... necesitaba trabajar más en sus técnicas. De forma urgente.
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