20-09-2026, 08:09 PM
El primer intento de Kael fue más o menos como esperaba, obviamente, no iba a lograrlo a la primera. Tardase lo que tardase en aprenderlo, a mí no me importaba, no era su gran talento la cualidad que más me gustaba ver en un marine, era su tenacidad y perseverancia a la hora de intentar algo. Después de todo, el soldado había comenzado este entrenamiento incluso sin saber si era verdaderamente posible.
Había pasado un buen rato desde que empezamos el entrenamiento, pero el cielo azul aún flotaba sobre nuestras cabezas. Fue tras dar una mirada al mismo que se me ocurrió una idea, después de que Kael hubiese realizado varios lanzamientos infructuosos contra el árbol, tomé una distancia de unos 5 metros con él.
—Vamos a hacer una cosa, Kael —le dije justo antes de volver a mi forma crustácea, abandonando las escamas que protegían mi cuerpo para dar recibimiento una vez más a mi coraza que brillaba bajo el cálido sol del verano. —¿Alguna vez jugaste de pequeño a pasarte la pelota con alguien? —le pregunté al mismo tiempo que le mostraba cómo una gota de agua empezaba a formarse en mi dedo índice. La pregunta era algo dolorosa para mí mismo, después de todo, solo llegué a jugar a ello con mis padres, ya que el resto de muchachos de Samba no parecían muy entusiasmados con la idea de jugar con el niño centollo. —Haremos algo del estilo, yo te paso la gota, tú me la devuelves, iremos aumentando la distancia mientras hablamos.
Lo último podría parecer un detalle absurdo, pero era en realidad algo fundamental. Para considerar que has dominado algo, debes ser capaz de lograrlo como si fuese una acción cotidiana, algo del día a día. Kael debía ser capaz de lanzar agua con poder destructivo como quien abre los ojos cuando despierta, del mismo modo que una persona pone un pie delante del otro cuando se dispone a andar.
—¡Prepárate, que voy! —anuncié justo antes de repetir la postura con la que le hice una demostración de la técnica. —¡Tuya! —fue lo que pudo escuchar antes de ver cómo una gota de agua se dirigía a gran velocidad hacia él. Obviamente, no lancé con la fuerza como para hacer daño, tampoco le impregné a la gota toda la velocidad que era capaz en un lanzamiento, acribillar a mi alumno no era mi intención con este entrenamiento. La idea era crear una repetición, que fuese capaz de empaparse de la sensación de los lanzamientos sin que se sintiese frustrado por fallar en impactar con fuerza contra el árbol.
Tras ver cómo el soldado interceptaba mi lanzamiento, empecé a hablar, tenía la intención de distraerle, pero ya que estaba, pensé que podría aprovechar la oportunidad para conocer a mi nuevo compañero un poco mejor. —Kael, cuéntame, ¿qué te hizo alistarte en la Marina? No es un camino que recorra alguien porque sí.—
Había pasado un buen rato desde que empezamos el entrenamiento, pero el cielo azul aún flotaba sobre nuestras cabezas. Fue tras dar una mirada al mismo que se me ocurrió una idea, después de que Kael hubiese realizado varios lanzamientos infructuosos contra el árbol, tomé una distancia de unos 5 metros con él.
—Vamos a hacer una cosa, Kael —le dije justo antes de volver a mi forma crustácea, abandonando las escamas que protegían mi cuerpo para dar recibimiento una vez más a mi coraza que brillaba bajo el cálido sol del verano. —¿Alguna vez jugaste de pequeño a pasarte la pelota con alguien? —le pregunté al mismo tiempo que le mostraba cómo una gota de agua empezaba a formarse en mi dedo índice. La pregunta era algo dolorosa para mí mismo, después de todo, solo llegué a jugar a ello con mis padres, ya que el resto de muchachos de Samba no parecían muy entusiasmados con la idea de jugar con el niño centollo. —Haremos algo del estilo, yo te paso la gota, tú me la devuelves, iremos aumentando la distancia mientras hablamos.
Lo último podría parecer un detalle absurdo, pero era en realidad algo fundamental. Para considerar que has dominado algo, debes ser capaz de lograrlo como si fuese una acción cotidiana, algo del día a día. Kael debía ser capaz de lanzar agua con poder destructivo como quien abre los ojos cuando despierta, del mismo modo que una persona pone un pie delante del otro cuando se dispone a andar.
—¡Prepárate, que voy! —anuncié justo antes de repetir la postura con la que le hice una demostración de la técnica. —¡Tuya! —fue lo que pudo escuchar antes de ver cómo una gota de agua se dirigía a gran velocidad hacia él. Obviamente, no lancé con la fuerza como para hacer daño, tampoco le impregné a la gota toda la velocidad que era capaz en un lanzamiento, acribillar a mi alumno no era mi intención con este entrenamiento. La idea era crear una repetición, que fuese capaz de empaparse de la sensación de los lanzamientos sin que se sintiese frustrado por fallar en impactar con fuerza contra el árbol.
Tras ver cómo el soldado interceptaba mi lanzamiento, empecé a hablar, tenía la intención de distraerle, pero ya que estaba, pensé que podría aprovechar la oportunidad para conocer a mi nuevo compañero un poco mejor. —Kael, cuéntame, ¿qué te hizo alistarte en la Marina? No es un camino que recorra alguien porque sí.—
Cajita de tortuga

![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)
