⌈ Entrenando bajo el sol — Bambú ☪ Presente relativo ⌋
#12
Su discípula se encontraba completamente fragmentada en el suelo. Cuando estaba rota, completamente transformada en su elemento, Shirohime parecía una estatua de hielo como las que podría haber en las fiestas de gente rica. Le hizo pensar en lo absurdo que le parecía el concepto de "estatua de hielo". Una estatua hecha para durar unas cuantas horas y después desvanecerse en un charco de agua como si nunca hubiera existido. ¿Y ese agua a dónde iba? Probablemente a las alcantarillas. Se perdía en las entrañas de la ciudad, entre excrementos y ratas, y terminaba desperdigada por el Grand Line, manchando con su delirante ponzoña sus prístinas aguas de libertad.

Le fascinaba cómo se iba recomponiendo la muchacha poco a poco. El hielo se reformaba como si el propio aire a su alrededor se congelase para formar parte de ella. Se preguntaba cómo se sentiría un usuario de logia cuando cosas como aquella sucedían. ¿Sería perfectamente consciente de su cuerpo elemental o sería como si se recompusiera en una suerte de sueño en el que no llegas a sentir del todo las cosas, pero sabes que suceden? Nunca podría averiguarlo, pues había sellado su destino al consumir una paramecia y no era un destino al que le fuera a dar la espalda. El día que consumió aquella fruta hizo una promesa, pero la susodicha y sus repercusiones en el Bambú del presente son una historia para otra ocasión. Shirohime empezó a quejarse cual princesa, muy en su personaje. —Honhonhon. Bueno, menos dramas mujer, que es un poco de tierra en tu espalda. —Bambú le quitaba importancia al asunto como si realmente hubiera importancia que quitarle. Ella quería un manicurista. —Eres consciente de que no cobramos un salario, ¿verdad? Creo que el Ejército no puede permitirse un manicurista que te atienda, Shirohime honhonhon. —Y qué ideas tenía la muchacha. Quería dominar el haki de armamento para tener unas uñas perfectas y poderosas. ¡Pero ella era una tiradora! Además de una usuaria de logia claramente centrada en el dominio de sus poderes sobrenaturales, no como Bambú, que primero era artista marcial y luego era una libertaria tuneladora úrsida. Tras el anuncio de su ofensiva, Bambú se limitó a dar un pequeño salto para dejar que la pierna de la muchacha pasase por debajo de él sin tocarle. Dejó que se levantase y se alejase de él, y también dejó que le preguntase lo que ocupaba su mente en aquellos instantes.

—La deuda de Kelvin... —Levantó la mirada hacia el cielo pensativo. —Tienes derecho a tu curiosidad, mi estimada discípula. La deuda de nuestro excéntrico gigante es importante no por los intereses que crecen sin pausa con cada mes que transcurre, sino por las personas que van a venir a cobrar la deuda cuando se impacienten. —Ellos no tenían manera de saber si vendría Viktor, Sohem o ambos, de modo que lo mejor era asumir que vendría la dupla y prepararse para las consecuencias cataclísmicas que podría acarrear no saldar la deuda por entero. —Dos individuos: un enmascarado con muy mala hostia al que no soporto y un espadachín usuario de zoan mitológica que forma parte del Shichibukai. Te voy a ser sincero, el espadachín no me importa. Ese es problema del comandante, que ha desarrollado cierta rivalidad con él. El otro es al que no soporto, y si viene a cobrar la deuda me va a tocar coserme la boca para no insultarle. —La mera idea de tener a Sohem cerca durante cualquier unidad medible de tiempo le provocaba urticaria. —Y yo tampoco es que le caiga genial, así que seguro que me intenta provocar para que le insulte y tener una excusa para liarla. La última vez que peleamos me tumbó de una hostia, y eso que estaba en mi forma de sulong. No me dejó marca de milagro. —Se abrió la camisa blanca sin mayor ceremonia y desveló su peludo pecho de mink panda. En su plexo solar había una zona en la que su pelaje tenía una pequeña calva. Bajo este pelaje, no había mayor cicatriz que una pequeña marca circular. —Y hablando de milagros, que siga aquí es otro de ellos. Cuando desperté ya se habían ido. Esa fue la última vez que los vi en persona. —Volvió a abrocharse la camisa mientras miraba a Shirohime. La verdad es que casi nunca hablaba de lo sucedido en Chisi. No porque pretendiera ocultarlo, sino porque nadie le preguntaba y Bambú no era un panda que hablase de sí mismo en demasía.

—En cuanto a lo de la manicura... —Bambú sonrió. Su mano izquierda se había envuelto en el haki de armamento más avanzado que conocía en aquel momento. El pelaje negro y la cobertura negra que lo acababa de recubrir eran indistinguibles el uno del otro. —Te enseñaré lo que podrías hacer con una manicura reforzada con haki. —Sin mayor aviso que aquel, Bambú salió disparado hacia Shirohime. Su zarpa izquierda surcaba el aire con aparentes intenciones homicidas hacia la princesa, que no soportaría ni el más débil de los ataques del mariscal en su estado actual. Sin embargo, no fue la izquierda la que cercenó su abdomen por la mitad, sino su derecha que hendió el hielo con apabullante facilidad y dividió en dos a la muchacha. Bambú detuvo su carrera a dos metros de la rubia. —Es broma, honhon-hon. S-si te golpease con haki menuda la a-a-armaba. —Sacudió su zarpa izquierda como si pretendiese sacudirse algo de la misma. El haki la abandonó por completo. —¿Q-qué tal si vamos a me-r-rendar algo? Me muero de ham-m-bre. —Sugirió el panda, con frío.

Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 12768 - 50 = 12718
Energia: 8681 - 786 = 7895
Espiritu: 3878 + 0 = 3878


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RE: ⌈ Entrenando bajo el sol — Bambú ☪ Presente relativo ⌋ - por Max D. Bambú - 20-09-2026, 11:12 PM

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