28-09-2026, 01:14 AM
Road escuchó el parloteo incesante del músico, suspiró tras escucharlo y puso la mano en alto entendiendo que éste pobre ser confundía su propia belleza y al verse avasallado por su indiscutible gracia divina había generado en su cabeza una historia en la que hacía un ser inigualable en esa isla para no sentirse eclipsado por su magnifica existencia, lo entendía y por eso decidió simplemente asentir con la cabeza.
— Nye he he he, no te preocupes cuerditas parloteantes, algún día quizás logres ser tan bello como yo y podrás hacer alarde de todo lo que te jactas. De momento mucho ruido y pocas nueces, mucho biri biri y poco taka taka ¡Pero bien! En pos de las negociaciones que estamos llevando por medio de las presentes yo, en toda mi magnificencia, procederé a explicar con lujo de detalle todo.
Entonces batió sus alas, un movimiento raudo lo hizo elevarse del asiento hasta casi rozar el techo de la taberna donde aterrizó sobre la mesa en la que estaban aproximados. Batió nuevamente sus alas antes de plegarlas sobre si mismas cruzándose de brazos mientras contemplaba con una sonrisa de lado a lado, orgulloso, a ambos dos interesados en la propuesta de negocios que traía entre manos.
— Venimos de una vida en la que saber leer y escribir está de más, con Puchero hemos sobrevivido a cal y canto solo valiéndonos de nuestra astucia y nuestra audacia ¡Quizás de mi divina belleza! Y por supuesto mi gracia sin paragón ¡Primero que nada, cuernitos! En ésta isla de mala muerte estamos reunidos porque vamos a buscar a uno de los componentes faltantes de la tripulación, ni más ni menos que Eele Trick. Es un gyojin de buen porte que calza un buen par de guantazos y, una vez crucemos los Cabos Gemelos, será los puños de la tripulación que se viene.
Usó la diestra para patear una de las botellas en la mesa, pero no hizo que la misma volase ni se estrellase contra nada, sino que la elevó hasta su torso para tomar un trago de vino habiéndola atrapado en pleno vuelo para que ésta no cayese. Finalmente, satisfecho, si se permitió revolear la misma hacia una mesa lejana donde un grupo de piratas parecía estar jugando a las cartas.
— En cuanto a comida solo hemos comido las sobras que nos van cayendo y con eso nos valemos... Y en cuanto a la firma para unirse...
Elevó los puños y extendió las alas sintiendo como una bala pasaba cerca suyo, los piratas que había molestado querían saldar cuentas y por su mirada se notaba que él estaba más que dispuesto a darles un poco de lo que buscaban. Quizás no era un luchador de cuerpo a cuerpo, quizás no era un artista marcial, ni el mas fornido de los Lunarian pero definitivamente no era un cobarde.
— ¡A PELEAR!
— Nye he he he, no te preocupes cuerditas parloteantes, algún día quizás logres ser tan bello como yo y podrás hacer alarde de todo lo que te jactas. De momento mucho ruido y pocas nueces, mucho biri biri y poco taka taka ¡Pero bien! En pos de las negociaciones que estamos llevando por medio de las presentes yo, en toda mi magnificencia, procederé a explicar con lujo de detalle todo.
Entonces batió sus alas, un movimiento raudo lo hizo elevarse del asiento hasta casi rozar el techo de la taberna donde aterrizó sobre la mesa en la que estaban aproximados. Batió nuevamente sus alas antes de plegarlas sobre si mismas cruzándose de brazos mientras contemplaba con una sonrisa de lado a lado, orgulloso, a ambos dos interesados en la propuesta de negocios que traía entre manos.
— Venimos de una vida en la que saber leer y escribir está de más, con Puchero hemos sobrevivido a cal y canto solo valiéndonos de nuestra astucia y nuestra audacia ¡Quizás de mi divina belleza! Y por supuesto mi gracia sin paragón ¡Primero que nada, cuernitos! En ésta isla de mala muerte estamos reunidos porque vamos a buscar a uno de los componentes faltantes de la tripulación, ni más ni menos que Eele Trick. Es un gyojin de buen porte que calza un buen par de guantazos y, una vez crucemos los Cabos Gemelos, será los puños de la tripulación que se viene.
Usó la diestra para patear una de las botellas en la mesa, pero no hizo que la misma volase ni se estrellase contra nada, sino que la elevó hasta su torso para tomar un trago de vino habiéndola atrapado en pleno vuelo para que ésta no cayese. Finalmente, satisfecho, si se permitió revolear la misma hacia una mesa lejana donde un grupo de piratas parecía estar jugando a las cartas.
— En cuanto a comida solo hemos comido las sobras que nos van cayendo y con eso nos valemos... Y en cuanto a la firma para unirse...
Elevó los puños y extendió las alas sintiendo como una bala pasaba cerca suyo, los piratas que había molestado querían saldar cuentas y por su mirada se notaba que él estaba más que dispuesto a darles un poco de lo que buscaban. Quizás no era un luchador de cuerpo a cuerpo, quizás no era un artista marcial, ni el mas fornido de los Lunarian pero definitivamente no era un cobarde.
— ¡A PELEAR!
