29-09-2026, 05:23 PM
(Última modificación: 29-09-2026, 05:35 PM por Kael Omuyaga.
Razón: se ha publicado antes de tiempo
)
Apenas conseguiste desplegar tus cadenas, ves como un sonoro y fuerte golpe de martillo cae sobre tu cabeza, impactándote en el momento que decides alzarte entre tus enemigos para derribarlos a todos ellos con el poder de tu Akuma No Mi. Ese golpe, aunque doloroso, no es lo suficientemente destructor como Ana Rosa pudo llegar a pensar.
—¡¿Cómo?!—Cuando quiso darse cuenta, uno de los buccaneers ya había sido atacado por tus cadenas, quedando completamente derribado en el suelo.
—¡BWAHG!—Otro de ellos, recibiendo un muy fuerte golpe en el estómago, vomita algo de sangre antes de quedar inconsciente en el suelo.
Gran cantidad de ellos quedan rendidos incluso antes de darse cuenta de lo que les estaba pasando. Una bala amarilla, mucho más fuerte de lo que jamás habían visto, o al menos, eso parecía.
Ana rosa aún no había tenido tiempo de procesar lo que había ocurrido y es que, en apenas un instante, todos y cada uno de los bucaneers bajo su mando habían quedado reducidos en el suelo, y tú habías dejado de estar supuestamente aplastada debajo de su poderoso martillo para situarse a su lado derecho, a diez metros de distancia.
Parecía dispuesta a enfurecerse contigo, buscando con locura a aquella gyojin que había desbaratado su plan para librarse de la lujuria de sus hombres con tal de tener algo con lo que desfogar todas y cada una de sus penas y tormentos por mantenerse tanto tiempo rodeado de otros hombres en el desierto.
—¡¿Pero cómo te atreves, ingrata!? ¡Esos eran mis hombres!—Grita con fuerza, aunque en su voz no muestra una verdadera hostilidad hacia ti.—¡Ja, ja, ja! Así que has decidido ir primero a por ellos para demostrar el poder de tu Akuma, ¿eh? ¡Pues no pienses que a mí eso puede intimidarme!
En un intento por alcanzarte, comienza a recorrer la distancia que os separa, acercándose hasta cortar siete metros de pura arena con la dificultad que moverse en ese terreno le corresponde para, con su brazo y la envergadura de su martillo, finalmente responder y olvidar los últimos tres metros que le quedan para enviarte volando de un único golpe, un silbido en el viento que resuena con lo que espera ser la fiereza de un volcán y que, en su cabeza, te enviaría a volar si golpeaba fuerte tu pecho hasta la estratosfera, como una bateadora profesional contra una pelota perfecta para su arma, en lo que es una figura interesante, pero que se convertiría en un desperdicio de huesos que jamás volvería a ver, pues ya no había pitcher que fuera a agarrar la bola.
Sonidos desde el interior de la cueva comienzan a hacerse presentes mientras el eco de vuestra batalla se pierde en aquel cielo nocturno, donde solo el manto de las estrellas parece ser vuestro único testigo. La batalla apenas acaba de comenzar, y desgraciadamente, Ana Rosa ni siquiera es consciente de la diferencia de potencial que hay entre ella, y la enemiga que ahora estaba enfrentando. ¿Pero acaso eso le impediría seguir adelante? Si tenía que demostrar su empoderamiento como líder de su grupo Bucaneer, sin duda, no iba a echarse hacia atrás solo porque un enemigo pudiese presentarse más fuerte que ella, y con la fuerza que las habilidades de las frutas del diablo pudieran llegar a otorgarle.
—¡¿Cómo?!—Cuando quiso darse cuenta, uno de los buccaneers ya había sido atacado por tus cadenas, quedando completamente derribado en el suelo.
—¡BWAHG!—Otro de ellos, recibiendo un muy fuerte golpe en el estómago, vomita algo de sangre antes de quedar inconsciente en el suelo.
Gran cantidad de ellos quedan rendidos incluso antes de darse cuenta de lo que les estaba pasando. Una bala amarilla, mucho más fuerte de lo que jamás habían visto, o al menos, eso parecía.
Ana rosa aún no había tenido tiempo de procesar lo que había ocurrido y es que, en apenas un instante, todos y cada uno de los bucaneers bajo su mando habían quedado reducidos en el suelo, y tú habías dejado de estar supuestamente aplastada debajo de su poderoso martillo para situarse a su lado derecho, a diez metros de distancia.
Parecía dispuesta a enfurecerse contigo, buscando con locura a aquella gyojin que había desbaratado su plan para librarse de la lujuria de sus hombres con tal de tener algo con lo que desfogar todas y cada una de sus penas y tormentos por mantenerse tanto tiempo rodeado de otros hombres en el desierto.
—¡¿Pero cómo te atreves, ingrata!? ¡Esos eran mis hombres!—Grita con fuerza, aunque en su voz no muestra una verdadera hostilidad hacia ti.—¡Ja, ja, ja! Así que has decidido ir primero a por ellos para demostrar el poder de tu Akuma, ¿eh? ¡Pues no pienses que a mí eso puede intimidarme!
En un intento por alcanzarte, comienza a recorrer la distancia que os separa, acercándose hasta cortar siete metros de pura arena con la dificultad que moverse en ese terreno le corresponde para, con su brazo y la envergadura de su martillo, finalmente responder y olvidar los últimos tres metros que le quedan para enviarte volando de un único golpe, un silbido en el viento que resuena con lo que espera ser la fiereza de un volcán y que, en su cabeza, te enviaría a volar si golpeaba fuerte tu pecho hasta la estratosfera, como una bateadora profesional contra una pelota perfecta para su arma, en lo que es una figura interesante, pero que se convertiría en un desperdicio de huesos que jamás volvería a ver, pues ya no había pitcher que fuera a agarrar la bola.
Sonidos desde el interior de la cueva comienzan a hacerse presentes mientras el eco de vuestra batalla se pierde en aquel cielo nocturno, donde solo el manto de las estrellas parece ser vuestro único testigo. La batalla apenas acaba de comenzar, y desgraciadamente, Ana Rosa ni siquiera es consciente de la diferencia de potencial que hay entre ella, y la enemiga que ahora estaba enfrentando. ¿Pero acaso eso le impediría seguir adelante? Si tenía que demostrar su empoderamiento como líder de su grupo Bucaneer, sin duda, no iba a echarse hacia atrás solo porque un enemigo pudiese presentarse más fuerte que ella, y con la fuerza que las habilidades de las frutas del diablo pudieran llegar a otorgarle.
Contenido Oculto
No se subestima a Ana Rosa
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
