Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#29
Una risita despertaba con cada reacción y brillitos ante los halagos, como acostumbraba. En cuanto a su respuesta sobre el cabello, en realidad antes había dicho que el cabello debía estar controlado, pero no necesariamente recogido. Aun así, seguramente lo mejor sería recogerlo por lo que iba viendo en las fotos. En cuanto a lo de la pulsera…

Mis iris se dirigieron hacia su rostro con aquella oración. ¡¿Cómo que dejarla en mi habitación?! Esa opción no entraba en mi cabeza, no existía, pero al mismo tiempo si era capaz de haber dicho algo así, seguramente sería porque realmente era demasiado importante que no se viera. Quizás era algo que podría incluso despertar preguntas entre sus familiares. ¿Quizás podría haber rumores de que me la hubiera regalado él aunque no hubiera pistas al respecto? Si alguien preguntaba, realmente no tendríamos nada que ocultar diciendo la verdad, pero quizás en ese contexto se podría malinterpretar muchísimo…

Finalmente, suspiré.

―Me la meteré en el bolsillo ―sentencié el mejor término medio que se me ocurrió al tiempo que volvía la vista al álbum―. Así nadie la verá y la seguiré teniendo conmigo.

Era una táctica que había usado a veces con el colgante de mis padres, así que tendría que servir en esta ocasión para la pulsera también.

Pero lo que más me sorprendió fue el comentario de que Himari no estaría de acuerdo con mi apreciación. Observé el reflejo de los iris de Shin con curiosidad, dejándome llevar por su risita. ¿Quizás estaba yo equivocada? Era lo más probable; yo no la conocí, al fin y al cabo. Sin embargo, por todo lo que me había contado sobre ella, me costaba comprender por qué sería el caso. Si realmente ella no hubiera creído en él y en el brillo interno que emanaba, nunca se habría esforzado tanto por tratar de hacerlo cambiar, ¿no?

Pero aún seguía algo nerviosa por mi propio comentario, y claramente el arreglo no salió tan bien como debería. ¡¿Por qué me sigue llamando cursi?! Fruncí ligeramente el ceño al tiempo que inflé levemente mis mejillas, preparándome para responder hasta que me miró de nuevo. Ante la sugerencia de que terminaría pegándoselo, el aire se me escapó en una risita casi suspirada.

―Oye, pues yo no me quejaría. Seguro que sería bastante divertido verte diciendo algo cursi~.

Sobre todo, porque no era capaz de imaginármelo. ¿O quizás ya había dicho cosas que para mí no lo son pero que él sí habría considerado como tales?

Pero el tiempo continuó avanzando y esta parte concluyó con un toquecito en mi frente que despertó mi sonrisa más orgullosa, acompañada del alegre movimiento de mi cola.

―¡Vivaaa! ―celebré con los brazos en alto, feliz por estar haciendo las cosas bien y cumplir con sus expectativas.

Una vez más, presté atención a los detalles. Distancia entre los dos, ritmo al caminar, no hablar sin que me dirigiesen la palabra primero… Asentí con cada nuevo dato, confirmando que los estaba memorizando. Con la postura al andar no pude evitar sonreír. Una vez, siendo niña, escuché a una madre adinerada explicándole a su hija cómo las princesas practicaban con libros sobre la cabeza precisamente para hacerlo de forma similar a como lo estaba haciendo él. ¡Obviamente, lo practiqué hasta que lo perfeccioné! ¡¿Qué niña no querría ser una princesa?!

Las reverencias me resultaron también muy interesantes. ¡Qué curioso eso de cambiar la inclinación según la edad de la persona a la que se saluda! ¡Qué ganas de practicar!

En cuanto se alejó un momento para hablar por su Den Den Mushi, yo me puse en pie y tomé uno de los cojines para colocármelo sobre la cabeza. Mis orejas estaban todo lo agachadas que podía para no hacer trampas, aunque inevitablemente, al haber más superficie, este quedaba mucho más seguro de lo que estaría en la cabeza de una humana…, ¡pero no es que pudiese hacer más al respecto!

Cuando Shin me llamó, caminé de forma similar a como lo hizo él antes, y aunque yo por aquel entrenamiento infantil ya caminaba de manera similar de forma natural, me hacía ilusión enseñarle de qué era capaz.

―¿Qué tal? Se supone que las princesas practican con libros, pero tendrá que servir así ―reí con suavidad para no provocar un movimiento brusco pudiera mover el cojín que aún mantenía sobre la cabeza―. Las manos no deben moverse, pero ¿es mejor que las mantenga a los lados o enlazadas hacia delante? ―pregunté al tiempo que mostraba ambas formas de moverme ante de llegar ante él―. En casi todas las fotos tu madre aparece con las manos enlazadas hacia delante o en alguna postura en la que parece que estuvo así poco antes, mientras que tu padre casi siempre está con los brazos cruzados o colgando hacia los lados. ―En ese momento, coloqué el cojín sobre la mesa y lo saludé de la misma manera en la que había hecho él antes, esta vez de manera leve, pues ambos teníamos prácticamente la misma edad. Al hacerlo me vinieron más dudas que no tardé en comentar en cuanto recuperé mi posición―. Mmm… ¿Cómo de mayores son tus padres? ¿Debería intentar una inclinación media entre las dos que me has enseñado antes? ―inquirí tratando de hacer ese ángulo medio―. ¿Y debería mirar a los ojos mientras saludo o mirar a otra parte? ¿Hay diferencias entre hombres y mujeres?
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Nyra Kuroshiro - 29-09-2026, 10:58 PM

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