Capitulo 32: Un cumpleaños en verano pasado por frío
Lugar: Reino de roshwan
Fecha: 67 de verano, año 18
Hora: 08:00 PM
Lugar: Reino de roshwan
Fecha: 67 de verano, año 18
Hora: 08:00 PM
Con un paso tranquilo y las manos hundidas en los bolsillos de mi abrigo para protegerlas del frío, acababa de dejar atrás mis obligaciones como marine cuando una de mis compañeras me habló de una fiesta sorpresa que había estado organizando durante días. El homenajeado no era otro que mi mejor amigo. Bueno... al menos así era como siempre lo había considerado. No sabía si las cosas habían cambiado entre nosotros tras los acontecimientos recientes, pero, pese a todo, el cariño y el afecto que sentía por él seguían presentes, negándose a desaparecer. Quizás por eso, mientras avanzaba hacia el lugar de la celebración, una mezcla de nostalgia, incertidumbre y emoción se instaló silenciosamente en mi pecho.
¿Un regalo? Sí, llevaba algo cuidadosamente oculto entre los bolsillos de mi abrigo. No era nada especialmente lujoso ni extravagante, pero había puesto algo de mí en aquel pequeño obsequio, y en ese momento me pareció lo mejor que podía ofrecer. Quizás no tenía un gran valor material, aunque esperaba que el significado detrás de él compensa cualquier carencia. Dejé escapar un suave suspiro, observando cómo mi aliento se convertía en una tenue nube blanquecina que se deshacía lentamente en el aire helado. Continué avanzando mientras el invierno comenzaba a hacerse notar con más fuerza; pequeños copos descendían desde el cielo grisáceo, danzando con pereza alrededor de las calles. Por fortuna, mi sombrilla se alzaba sobre mí como un pequeño refugio, protegiéndome de aquella delicada nevada que caía casi como una llovizna silenciosa. Los copos se acumulaban sobre tejados, ramas y senderos, cubriendo el paisaje con una fina capa de escarcha que brillaba débilmente bajo la luz de la tarde, convirtiendo mi recorrido en una escena tan fría como hermosa.
Estando aproximadamente a unos metros del lugar citado, desde la ventana pude divisar a mi compañera alada quien parecía sufrir por este clima tan gélido, realmente era un cambio extremo considerando nuestro lugar de origen, todos nosotros, éramos forasteros en estas tierras tan blancas y frías, por esa misma razón no dude en ingresar al local para conducirme directo a la mesa reservada —Hola Seraphim, perdona la demora…— mencione tras sacudir un poco mi abrigo y con ello tomar asiento en unas de las sillas mientras miraba de reojo el local, me parecia hogareño, calido y sobre todo vivaz —Los demas aun no llegan pero…seguramente lo haran pronto— mencione tras indicarle al mesero que trajera una taza de chocolate caliente en lo que esperabamos disfrutar de este banquete.
Lo unico que me preocupaba…es Arceo, no se si vendra…ya sabes que moverlo trae muchas complicaciones, aun asi…Nyxara creo que vendra pronto…— mencione al momento que colocaba mis manos sobre mi regazo —¿Jesse aun no llega? — mis expresiones se volvieron un poco mas calidas al mencionar su nombre, era extraño pero era una expresión pura.
¿Un regalo? Sí, llevaba algo cuidadosamente oculto entre los bolsillos de mi abrigo. No era nada especialmente lujoso ni extravagante, pero había puesto algo de mí en aquel pequeño obsequio, y en ese momento me pareció lo mejor que podía ofrecer. Quizás no tenía un gran valor material, aunque esperaba que el significado detrás de él compensa cualquier carencia. Dejé escapar un suave suspiro, observando cómo mi aliento se convertía en una tenue nube blanquecina que se deshacía lentamente en el aire helado. Continué avanzando mientras el invierno comenzaba a hacerse notar con más fuerza; pequeños copos descendían desde el cielo grisáceo, danzando con pereza alrededor de las calles. Por fortuna, mi sombrilla se alzaba sobre mí como un pequeño refugio, protegiéndome de aquella delicada nevada que caía casi como una llovizna silenciosa. Los copos se acumulaban sobre tejados, ramas y senderos, cubriendo el paisaje con una fina capa de escarcha que brillaba débilmente bajo la luz de la tarde, convirtiendo mi recorrido en una escena tan fría como hermosa.
Estando aproximadamente a unos metros del lugar citado, desde la ventana pude divisar a mi compañera alada quien parecía sufrir por este clima tan gélido, realmente era un cambio extremo considerando nuestro lugar de origen, todos nosotros, éramos forasteros en estas tierras tan blancas y frías, por esa misma razón no dude en ingresar al local para conducirme directo a la mesa reservada —Hola Seraphim, perdona la demora…— mencione tras sacudir un poco mi abrigo y con ello tomar asiento en unas de las sillas mientras miraba de reojo el local, me parecia hogareño, calido y sobre todo vivaz —Los demas aun no llegan pero…seguramente lo haran pronto— mencione tras indicarle al mesero que trajera una taza de chocolate caliente en lo que esperabamos disfrutar de este banquete.
Lo unico que me preocupaba…es Arceo, no se si vendra…ya sabes que moverlo trae muchas complicaciones, aun asi…Nyxara creo que vendra pronto…— mencione al momento que colocaba mis manos sobre mi regazo —¿Jesse aun no llega? — mis expresiones se volvieron un poco mas calidas al mencionar su nombre, era extraño pero era una expresión pura.

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