30-09-2026, 05:04 PM
—Morirás antes de escucharme decir algo cursi.
Su respuesta irrumpió como una ráfaga, especialmente ante el cambio de actitud, pues Hasegawa dejó de ser luminoso, cálido y juguetón para transformarse en la encarnación del mal, sombras en sus facciones denotando que hablaba muy en serio, pareciendo que se había molestado. Kuroshiro se lo podría creer perfectamente, al menos hasta que el albino finalmente rompió el personaje y dejó salir a su verdadera personalidad otra vez, echando a reír casi que a las carcajadas —Es broma, jamás dejaría que una chica bonita muriese frente a mí. —sintió el peso del comentario de inmediato, recordando a Himari, pero era también una forma de lidiar con sus pesares, convertirlos en humor.
La lección siguió avanzando hasta encontrar su siguiente fase en las posturas, inclinaciones y maneras correctas de, literalmente, moverse entre sus familiares. El marine dio un ejemplo rápido omitiendo la prodigiosa mente de la rubia, y se sorprendió cuando tras la llamada la observó caminar en su dirección con uno de los cojines sobre la cabeza, manteniéndolo perfectamente quieto a medida que emulaba lo que acababa de mostrarle, inclusive su risa se mantuvo en eje, sin perder el equilibrio de su postura, lo que le hizo ganarse unos pequeños aplausos rápidos a modo de recompensa, dudaba en poder darle algo más.
—Enlazadas hacia delante, es correcto. A mí me educaron de otra forma pero también me enseñaron a detectar cuando otras personas fallaban en sus modales, sean hombres o mujeres. El idiota de Ichiro estaba así para mostrar su desaprobación, pero no es lo correcto. —inclinó la cabeza hacia un lateral, encogiéndose de hombros —Sólo que a esas clases no les prestaba atención. —hizo el gesto con su índice a la altura de su sien que daba a entender la locura de su familia, girando el dedo. Y para cualquiera que lo conociera resultaba coherente con lo que muestra, pues Hasegawa puede ser tremendamente estricto consigo mismo a la hora de probar que puede conseguir lo que buscan de él y, sin embargo, y siempre que no tenga que ver con fuerza o poder, ignorar los fallos del resto en cuanto a comportarse de manera elitista respecta.
—Sobre eso... hagamos lo siguiente. —observó la inclinación, y decidió omitirse los conceptos referidos al eshaku, keirei y saikeirei, sólo centrándose en algo mucho más fácil —Para mi familia utiliza treinta grados de inclinación, sin importar la edad. Para gente más joven o con menor rango en la familia, quince, y "mi prometida"... veinte estarán bien. —aseguró, asintiendo —Hay diferencias entre hombres y mujeres, sí. Hacia hombres, las manos se suelen dejar a los costados, mientras que con las mujeres se suelen entrelazar hacia delante, a la altura del vientre o los muslos. —recalcó, levantando el índice sobre el final —Y nunca se mira a los ojos en las reverencias. —confirmó, esperando que eso sea suficiente.
—Bien, respecto a sentarte... puede ser incómodo. A mí me lo pareció en un principio, así que primero nos vamos a centrar en utilizar los palillos y las formas correctas de comer, luego, te muestro en el suelo sobre el seiza y quizás mañana ambas cosas a la vez. —indicó, instante donde dejó transcurrir los minutos. Hablaron de trivialidades, pero por suerte el servicio de aquel lugar era increíblemente rápido y ya tenían ese tipo de comidas prácticamente reservadas por los gustos al comer del marine, cuando tocaron a la puerta dejaron un pequeño carrito lleno de comida, especialmente la que Shin imaginaba que podían llegar a servir durante el Omiai.
Arroz blanco en cuencos, sopa de miso, filetes de pescado asado, sashimi, verduras encurtidas y cocidas, tofu, wagashi, té verde y sake. El aroma invadió la habitación, capaz de hacer rugir estómagos que no habían ingerido nada durante el día, y Shin no tardó en empezar a servir los alimentos —Espero que tengas hambre, y paciencia... —porque comer era divertido. ¿Comer siguiendo reglas cuando a veces resultaba algo instintivo? Eso era un reto diferente —Por ahora intenta mantener el tipo de lenguaje físico que usaste al caminar, luego nos centraremos en el resto. ¡Es importante, Nyri! Quizás durante la comida es cuando más te analicen. —asintió varias veces, cruzándose de brazos.
—Se suele esperar a que la máxima autoridad de la señal, o inicie, sino, aunque la comida esté servida, simplemente esperas. —indicó, sujetando un par de palillos mientras le alcanzaba otros a Kuroshiro. Shin se sentó a su lado y separó los propios con una destreza natural —¡Primera pregunta importante! —con uno de los pequeños cilindros de madera en cada mano, alzó los brazos al techo, completamente animado —¿Sabes usar estos? —y como si el movimiento hubiese sido guiado por su fruta del diablo, los susodichos estuvieron frente al rostro de la humink en un parpadeo —Esta será de las últimas lecciones, en el medio te enseñaré a hablar y... ya veré si se me está olvidando algo. —confirmó, mientras de manera antinatural se movía como si fuese gelatina, inclusive los palillos, directamente sacado de un anime.
Se veía bastante animado para lo que estaba enseñando considerando los recuerdos adjuntos a cada fase.
Quizás por eso sonreía de más.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
