01-10-2026, 09:03 AM
(Última modificación: 01-10-2026, 09:05 AM por Miyori Hoshino.)
Hanma no parecía doblegarse ante la desventaja de su pelea, el suelo crujía con el paso pesado de su cuerpo, cuando su enorme cuerpo se lanzó hacia delante, reduciendo aquellos cinco metros de distancia en una sola y brutal zancada, su mano derecha se alzó buscando directamente la mandíbula del tiburón martillo, decidido a terminar con aquella danza de provocaciones que había convertido el enfrentamiento en un espectáculo, sin embargo, Ryan volvió hacer lo mismo que antes, saltó, y su cuerpo se elevó con aquella ligereza casi irritante para quién le tenga de rival, dejando que el puño del gran Oni atravesara el espacio donde apenas un instante se encontraba la cabeza del Gyojin, el tiburón sonrió convencido de haber escapado nuevamente, preparado para continuar con aquella danza de saltos motivados por el éxtasis de una excelente pelea, un buen oponente en años.
Pero antes de que pudiera siquiera completar el movimiento de contraataque, una voz que irrumpió como estruendo el enfrentamiento — ¡YA BASTA! — la voz del anciano Kotatsu atravesó como saeta todo el patio con una autoridad que hizo callar incluso a los espectadores, era evidente que ya estaba harto de ver el circo montado frente a sus ojos, su cuerpo envejecido se impulsó hacia delante con una velocidad completamente impropia para sus años, interceptando la trayectoria de movimientos de Ryan, justo cuando este todavía se encontraba en el aire con una pierna en suspenso que indicaba iba a lanzar una patada en contra del ogro de cuernos carmín, el anciano colocó su cuerpo exactamente debajo de el gyojin tiburon, desplazandose entre los dos, y sin fuerza medida, le impactó con un contundente cabezazo directamente en el abdomen que lo hizo estallar a presión de empuje lejos de la zona de combate, un impacto que sacudió el patio entero.
Ryan había sido disparado como un proyectil atravesando cerca de veinte metros de distancia hasta estrellarse contra una de las paredes laterales del dojo, destrozando los paneles de madera y quebrando varias vigas mientras una espesa nube de polvo se levantaba alrededor de los escombros. Kotatsu permaneció inmóvil durante unos segundos, respirando pesadamente, mientras contemplaba la destrucción, ya no había orgullo en sus ojos, solamente cansancio y decepción.
Caminó entonces hacia el letrero que había arrancado de la entrada del Dojo Byakkokan, lo tomó entre ambas manos y avanzó hasta quedar frente a Hanma, con molestía, lanzó el pedazo de madera a los pies del ogro — Llévate eso — Sentenció Kotatsu con una mirada fría — Y llévate mi letrero de la entrada, este dojo llegó a su ruina.
Las palabras provocaron una oleada inmediata d eindignación entre los alumnos, alunos apretaron los puños, otros comenzaron a reclamarle a su propio maestro, incapaces de aceptar que despreciara aquello que ellos consideraban el símbolo de su dojo — ¡Maestro! ¡Usted debería vengarnos! — exigió el más problematico, seguido inmediatamente por otros que comenzaron a secundar su queja, reclamando que fuera Kotatsu quien enfrentara a Hanma y recuperara el honor del dojo.
El anciano cerró los ojos durante un instante, conteniendo la ira que comenzaba a hervir dentro de él, hasta que finalmente golpeó el suelo con su bastón — ¿Vengarlos? — preguntó con una voz baja que rápidamente se transformó en un grito cargado de enojo — ¡INSOLENTES!, ¡TODOS USTEDES TENDRÁN UN SEVERO CASTIGO POR SU COMPORTAMIENTO!
La situación parecía zanjada pero antes de que pudiera continuar o que hubiese una réplica por parte de sus alumnos, un extraño sonido de pasos conjuntos comenzó a escucharse desde el camino que conducía hacia el dojo, primero fueron unos cuantos, después decenas hasta que las figuras de distintos alumnos comenzaron a aparecer entre la bruma de la entrada, el anciano los reconoció a todos inmediatamente, eran estudiantes perteneciente a los otros dojos que anteriormente habían sido enfrentados por Hanma y Akaza. Algunos llevaban vendas alrededor de sus brazos, otros caminaban con dificultad y varios mostraban heridas todavía recientes pero todos compartían aquella misma mirada cargada de rencor, habían venido buscando venganza.
— Hemos Venido por ti, Oni. — Aquellas palabras cambiaron por completo la situación, era una invasión, una emboscada en un dojo ajeno, y esa fue razón suficiente para que los alumnos de kotatsu cruzaran miradas entre todos y finalmente coincidieran en apoyar la emboscada en contra del gran Oni.
Al finalizar en contra de la horda de cincuenta alumnos, cerca del extremo del patio junto al bonsái de sakura que había sobrevivido al caos, se encontraba Akaza, apenas podía mantenerse sobre sus piernas y utilizaba el tronco del árbol para sostenerse mientras sus brazos rodeaba con fuerza el letrero que pertenecía a su hogar, al Byakkokan, el muchacho levantaría lentamente su mirada hacia su salvador, y tras un minuto de silencio antes de sonreírle, el chico inclinó la cabeza — Muchas gracias… — murmuró con la voz quebrada — Lamento haber sido un inútil…. prometo hacerme más fuerte, prometo que entrenaré a diario, señor Hanma… — Ese niño apenas podía mantenerse derecho pero en sus brazos estaba el símbolo que tanto deseaba proteger con su vida.
No todas las batallas son ganadas pero sin duda se aprende algo al cruzar puños con un adversario que está dispuesto a morir en batalla… la próxima vez, ¿Qué clase de destino le prepara a nuestro ogro cocinero?, probablemente un estómago hambriento de sabores fuertes como también adversarios mucho más capaces de soportar la ley de este ogro de voluntad carmín.
Pero antes de que pudiera siquiera completar el movimiento de contraataque, una voz que irrumpió como estruendo el enfrentamiento — ¡YA BASTA! — la voz del anciano Kotatsu atravesó como saeta todo el patio con una autoridad que hizo callar incluso a los espectadores, era evidente que ya estaba harto de ver el circo montado frente a sus ojos, su cuerpo envejecido se impulsó hacia delante con una velocidad completamente impropia para sus años, interceptando la trayectoria de movimientos de Ryan, justo cuando este todavía se encontraba en el aire con una pierna en suspenso que indicaba iba a lanzar una patada en contra del ogro de cuernos carmín, el anciano colocó su cuerpo exactamente debajo de el gyojin tiburon, desplazandose entre los dos, y sin fuerza medida, le impactó con un contundente cabezazo directamente en el abdomen que lo hizo estallar a presión de empuje lejos de la zona de combate, un impacto que sacudió el patio entero.
Ryan había sido disparado como un proyectil atravesando cerca de veinte metros de distancia hasta estrellarse contra una de las paredes laterales del dojo, destrozando los paneles de madera y quebrando varias vigas mientras una espesa nube de polvo se levantaba alrededor de los escombros. Kotatsu permaneció inmóvil durante unos segundos, respirando pesadamente, mientras contemplaba la destrucción, ya no había orgullo en sus ojos, solamente cansancio y decepción.
Caminó entonces hacia el letrero que había arrancado de la entrada del Dojo Byakkokan, lo tomó entre ambas manos y avanzó hasta quedar frente a Hanma, con molestía, lanzó el pedazo de madera a los pies del ogro — Llévate eso — Sentenció Kotatsu con una mirada fría — Y llévate mi letrero de la entrada, este dojo llegó a su ruina.
Las palabras provocaron una oleada inmediata d eindignación entre los alumnos, alunos apretaron los puños, otros comenzaron a reclamarle a su propio maestro, incapaces de aceptar que despreciara aquello que ellos consideraban el símbolo de su dojo — ¡Maestro! ¡Usted debería vengarnos! — exigió el más problematico, seguido inmediatamente por otros que comenzaron a secundar su queja, reclamando que fuera Kotatsu quien enfrentara a Hanma y recuperara el honor del dojo.
El anciano cerró los ojos durante un instante, conteniendo la ira que comenzaba a hervir dentro de él, hasta que finalmente golpeó el suelo con su bastón — ¿Vengarlos? — preguntó con una voz baja que rápidamente se transformó en un grito cargado de enojo — ¡INSOLENTES!, ¡TODOS USTEDES TENDRÁN UN SEVERO CASTIGO POR SU COMPORTAMIENTO!
La situación parecía zanjada pero antes de que pudiera continuar o que hubiese una réplica por parte de sus alumnos, un extraño sonido de pasos conjuntos comenzó a escucharse desde el camino que conducía hacia el dojo, primero fueron unos cuantos, después decenas hasta que las figuras de distintos alumnos comenzaron a aparecer entre la bruma de la entrada, el anciano los reconoció a todos inmediatamente, eran estudiantes perteneciente a los otros dojos que anteriormente habían sido enfrentados por Hanma y Akaza. Algunos llevaban vendas alrededor de sus brazos, otros caminaban con dificultad y varios mostraban heridas todavía recientes pero todos compartían aquella misma mirada cargada de rencor, habían venido buscando venganza.
— Hemos Venido por ti, Oni. — Aquellas palabras cambiaron por completo la situación, era una invasión, una emboscada en un dojo ajeno, y esa fue razón suficiente para que los alumnos de kotatsu cruzaran miradas entre todos y finalmente coincidieran en apoyar la emboscada en contra del gran Oni.
Al finalizar en contra de la horda de cincuenta alumnos, cerca del extremo del patio junto al bonsái de sakura que había sobrevivido al caos, se encontraba Akaza, apenas podía mantenerse sobre sus piernas y utilizaba el tronco del árbol para sostenerse mientras sus brazos rodeaba con fuerza el letrero que pertenecía a su hogar, al Byakkokan, el muchacho levantaría lentamente su mirada hacia su salvador, y tras un minuto de silencio antes de sonreírle, el chico inclinó la cabeza — Muchas gracias… — murmuró con la voz quebrada — Lamento haber sido un inútil…. prometo hacerme más fuerte, prometo que entrenaré a diario, señor Hanma… — Ese niño apenas podía mantenerse derecho pero en sus brazos estaba el símbolo que tanto deseaba proteger con su vida.
No todas las batallas son ganadas pero sin duda se aprende algo al cruzar puños con un adversario que está dispuesto a morir en batalla… la próxima vez, ¿Qué clase de destino le prepara a nuestro ogro cocinero?, probablemente un estómago hambriento de sabores fuertes como también adversarios mucho más capaces de soportar la ley de este ogro de voluntad carmín.
Off Narrador
