01-10-2026, 04:19 PM
No me dio tiempo a contestarle como se merecía, ya que la maldita se lanzó a por mí. Supongo que era lo que cabía esperarse de piratas, pelar de forma tan sucia como aquella. Era cierto que me habían dicho muchas veces que en durante la batalla casi todo vale, pero no había visto a los miembros del lado gubernamental pelear de forma tan sucia como la de aquella “camarera”. Me había tratado de encerrar, atacado a la cara, y ahora, tratado de engañarme de nuevo. Y encima ahora la muy perra parecía querer mis ojos, sin duda por ser mejores que los suyos, cosa que no me sorprendía.
En ese momento, con ella ya casi sobre mí para tratar de cegarme, la puerta comenzó a recibir envites. Podía ser bueno o malo, aunque me decantaba más por lo bueno. Suponía que, de ser aliados de la camarera, debían de tener otra copia de la llave. Cuando la puerta saltó de su sitio, terminó haciéndose pedazos junto con un armario. Atravesó la puerta Beck, cubierto de sangre como si hubiera estado bajo una lluvia de la misma. Antes que ninguna de las dos pudiera reaccionar, él ya había clavado su arma en la pirata. Esta sí que parecía querer dejar de pelear ahora que estaba en desventaja.
- No te lo voy a negar, esta pirata es dura como una piedra. Por cierto, está envenenada pero no morirá por ello, así que se podrá entregar a las autoridades viva. Ve primero a ver qué pasa, ahora te cojo. - Le dije poniéndome en marcha a seguir lo que le había entendido. Agarré a la maldita camarera y la metí en el armario. Ya no había comparación con lo que había sido antes. - Portate bien, dejaré veneno fuera, y no creo que quieras morir aquí de esta forma.
Cuando terminé y subí las escaleras, la escena que vi era de apocalipsis. El jefe sangrando, el Samurai a su lado, un camarero inconsciente, el elefante con agujero en el pecho, todo roto. Me acerqué hasta Jadd que ahora estaba siendo vendado, pero él me mandó a atrapar a Gundahar. Asentí con la cabeza mientras me daba la vuelta en busca del hombre de apariencia animal. - Si te estás quieto no te pasara nada, en el estado en el que estás hasta un niño podría rematarte. - Con esa advertencia clara, y con cuidado no fuera igual de traicionero que su amiga, comencé a atarlo para luego entregarlo. Habría que tratar también su herida para que llegara a manos del gobierno. Seguro que era útil vivo, alguna información podría prestar a los interrogadores de la marina o donde quiera que terminara.
En ese momento, con ella ya casi sobre mí para tratar de cegarme, la puerta comenzó a recibir envites. Podía ser bueno o malo, aunque me decantaba más por lo bueno. Suponía que, de ser aliados de la camarera, debían de tener otra copia de la llave. Cuando la puerta saltó de su sitio, terminó haciéndose pedazos junto con un armario. Atravesó la puerta Beck, cubierto de sangre como si hubiera estado bajo una lluvia de la misma. Antes que ninguna de las dos pudiera reaccionar, él ya había clavado su arma en la pirata. Esta sí que parecía querer dejar de pelear ahora que estaba en desventaja.
- No te lo voy a negar, esta pirata es dura como una piedra. Por cierto, está envenenada pero no morirá por ello, así que se podrá entregar a las autoridades viva. Ve primero a ver qué pasa, ahora te cojo. - Le dije poniéndome en marcha a seguir lo que le había entendido. Agarré a la maldita camarera y la metí en el armario. Ya no había comparación con lo que había sido antes. - Portate bien, dejaré veneno fuera, y no creo que quieras morir aquí de esta forma.
Cuando terminé y subí las escaleras, la escena que vi era de apocalipsis. El jefe sangrando, el Samurai a su lado, un camarero inconsciente, el elefante con agujero en el pecho, todo roto. Me acerqué hasta Jadd que ahora estaba siendo vendado, pero él me mandó a atrapar a Gundahar. Asentí con la cabeza mientras me daba la vuelta en busca del hombre de apariencia animal. - Si te estás quieto no te pasara nada, en el estado en el que estás hasta un niño podría rematarte. - Con esa advertencia clara, y con cuidado no fuera igual de traicionero que su amiga, comencé a atarlo para luego entregarlo. Habría que tratar también su herida para que llegara a manos del gobierno. Seguro que era útil vivo, alguna información podría prestar a los interrogadores de la marina o donde quiera que terminara.
Cosas cositas

![[Imagen: from-Pix-AI-2051168263220415562-1firma.png]](https://i.ibb.co/PGHTjkJF/from-Pix-AI-2051168263220415562-1firma.png)