Un vagabundo, un coyote y una chica nueva... [P.R SOCIAL] [PRIV. ARIA ÁSTER]
#14
Aria bajó la mirada del cielo con una sonrisa. — ¿Un poeta con razones menos poéticas que una periodista? Tal vez estemos haciendo mal nuestro trabajo entonces. — Bromeó devolviéndole la mirada por un momento. — Yo no tengo tantas razones. — Respondió un poco sorprendida ante tantos argumentos a favor. — Honestamente, de noche es el mejor momento para hacer cosas que se supone que no deberías hacer. — Confesó devolviendo la mirada al cielo, recordando lo que hasta hacía poco había sido su rutina nocturna. Siguió escuchando a Vesper hablar de la noche hasta que la acusó en un tono juguetón. — ¡Yo nunca robaría una estrella! — Exclamó con fingida ofensa y una leve sonrisa, preparada para contraatacar. — Robar es cosa de piratas… — Su voz se cortó al ver el objeto que Vesper le mostraba. Por un momento, pensó que era uno de los medallones que habían visto, esos estúpidos medallones antiguos con símbolos de la marina. Solo lo pensó por un segundo, pues reconoció la simbología como revolucionaria.
Sintió que perdía todo el aire por la sorpresa.
Registró el discurso que dio Vesper a medias. Sabía que estaba sobrereaccionando. Él estaba jugando, seguramente un regalo no era algo tan importante para él como lo era para ella. ¿Pero qué podría hacer? No podía simplemente no sentirse como lo hacía. Las tonterías que Luna había repetido una y otra vez se habían quedado grabadas a fuego en su mente, y pese a que le parecían una estupidez, había terminado rigiéndose por ellas.
Siguió con la mirada como le colocaba la medalla en la ropa tras su discurso sin poder pronunciar palabra.

Soltó una de sus manos de la carpeta y acarició el medallón por sus bordes. — Una estrella. — Pensó con la mirada perdida en el medallón. De repente, sintió como si Luna hubiese desaparecido y Aria hubiese quedado al descubierto. Las estrellas tocaban demasiado cerca de casa, especialmente si estaba relacionado con el ejército revolucionario. Se sentía similar a la primera vez que Luna se había acercado a ella. Totalmente expuesta. — ¿Es un regalo? — Preguntó en un bajo tono de voz, con una gran sonrisa que no fue capaz de contener. No necesitaba escuchar la respuesta, ya sabía que lo era. Alzó su mirada hacia Vesper, no se sorprendió cuando notó su visión parcialmente nublada. Agradecería a la noche que escondería ese momento de vulnerabilidad. Luna valoraba los regalos, pero no era Luna la que estaba conmovida en ese momento. — Muchas gracias. — murmuró tallándose los ojos. Ni siquiera se molestó en decirle que Luna quería convertirse en periodista y no en miembro del ejército revolucionario. Por un momento, dejaría a Luna a un lado, podría arrepentirse mañana de ser descuidada. Sonrió, recordando de nuevo las palabras de Luna. — ¿Sabes?, una amiga solía decir… — Dudó un poco de lo que iba a decir. Ahí estaba de nuevo, dudando y dudando. Aria siempre dudaba. De repente se sentía avergonzada, que estupidez. De algún modo se sintió diferente a cuando le contó las tonterías que Luna creía sobre las nubes siendo de algodón de azúcar. — Olvídalo, no importa. — Sí, no, Aria no era tan valiente como Luna, de ninguna manera podría decir lo que estaba pensando. — ¡Muchas gracias por el regalo, lo protegeré con mi vida! — Respondió en cambio con su gran sonrisa.

Cuando Vesper comenzó a hablar sobre su poema, logró calmarse un poco. Aún seguía con la mirada baja y una sonrisa imborrable, jugueteando de vez en cuando con su regalo. Le gustaría fingir que parte de la emoción y felicidad venían por ser algo relacionado con el ejército revolucionario, pero no tenía por costumbre engañarse a sí misma.
No pudo evitar reír cuando Vesper bromeó sobre no ser tan irresponsable como para comerse una estrella — ¿Seguro que no serías capaz? — Bromeó alzando la mirada. Le pareció notar un leve sonrojo en Vesper, pero con la oscuridad, bien podría habérselo imaginado.
Comenzó a hablar de su padre, esta vez con un tono más sincero. No supo qué responder, así que se limitó a escuchar. Se sentía extrañamente desarmada. — Suena complicado… — Murmuró apretando un poco la carpeta. Tal vez Vesper había tenido una relación con su padre similar a la que ella tenía con el suyo.

Estaba hablando sobre ir más allá del cielo cuando le pareció advertir nuevamente un sonrojo en Vesper. Pero de nuevo, con tanta oscuridad, no podía estar segura de lo que veía. Y tampoco veía ninguna razón por la que podría haberse sentido avergonzado. Vesper parecía alguien bastante confiado, y no había dudado en elogiarla ni ser directo en su intercambio.
Después se hizo el silencio. Algo un poco raro, Vesper se había encargado de llenarlo todo el tiempo. O tal vez es que el ruido del día lo había amortiguado. El silencio de la noche le hizo sentirse un poco más nerviosa, no supo muy bien por qué. Volvió a mirar a Vesper cuando dijo tener una última pregunta y sonrió con la última aportación. ¿Viajar junto a un pirata? Nunca se le hubiera ocurrido. Alzó la mirada al cielo nuevamente. — No puedo estar segura si estaría decepcionada o no. — Terminó por responder.  — Últimamente lo que creo ha terminado no siendo cierto. Pensé que el mar era aterrador, pero es precioso. — Confesó con una sonrisa soñadora. — Mientras sea la verdad, creo que la prefiero a cualquier mentira, incluso si la verdad es cruel. Permanecer engañada puede ser más fácil, pero creo que a la vez se sentiría como estar encerrada. — Explicó pensativa. — Y por nada del mundo regresaría a esa jaula. — Pensó. — Aunque me gustaría creer que sí que hay algo más allá, después de la muerte. — Siguió con el tema del “cielo”. — Le hice una promesa a alguien, si no existe nada, no podré cumplir mi promesa nunca. — Todo se basaba en la premisa que podría volver a reunirse con Luna en algún momento. — Si eso no es cierto… Estoy más sola en este mundo de lo que pensaba… — Pensó para sí misma bajando la mirada nuevamente. No pudo evitar sentirse algo abatida.

Siguió caminando en silencio, perdida en parte en sus pensamientos. Reconoció las calles, supo que estaban cerca de donde habían iniciado el tour. — Cuando volvamos a vernos… — Comenzó, asumiendo que habría una próxima vez. — Tendré preparado un regalo para ti. — Se acercaba la despedida, Aria lo sabía. — Muchas gracias por el regalo, lo atesoraré. — Volvió a agradecer con una gran sonrisa. Dudó una vez más, solo el hecho de ser Luna le dio la valentía para tomar el impulso. Se acercó y le dio un corto abrazo a Vesper. No estaba muy segura como se daban, así que imitó lo que Luna había hecho con ella en el pasado.
Se apartó del contacto físico tan rápido como se acercó, como si se hubiera quemado.
— Bueno, debería volver a casa. — Casi tartamudeó, sintió sus mejillas e incluso orejas y nuca calientes. ¿Cómo Luna era capaz de hacerlo y mantener siempre su gran sonrisa y seguridad intactas? — Mañana tengo turno en la cafetería por la mañana. — Explicó sin borrar del todo su sonrisa. — Si te pasas mientras yo esté trabajando, prometo invitarte a algo.




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RE: Un vagabundo, un coyote y una chica nueva... [P.R SOCIAL] [PRIV. ARIA ÁSTER] - por Aria Áster - 01-10-2026, 05:12 PM

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